Los peligros para la democracia en América Latina

Jaime Ensignia
Jaime Ensignia, sociólogo, Dr. en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre de Berlín

Jaime Ensignia, sociólogo, Dr. en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre de Berlín. Fue director sociopolítico de la Fundación Friedrich Ebert en Chile (1994-2014). Director del Área Internacional de la Fundación Chile 21. Colaborador del Barómetro de Política y Equidad.

Un continente en elecciones


2018 fue un año de importantes elecciones: Costa Rica, Paraguay, Venezuela, Colombia, México y Brasil. Las sorpresas fueron: el categórico triunfo de Andrés Manual López Obrador (AMLO), en México, tanto en la presidencial como en las legislativas -en donde tiene una mayoría considerable-, y la elección del ultraderechista, Jair Bolsonaro en Brasil en segunda vuelta, sin mayoría en el parlamento. La elección en Colombia -pese a que venció el candidato conservador Iván Duque- la izquierda colombiana por primera vez, alcanzó una votación histórica con su representante Gustavo Petro (con más de 8 millones de votos). Costa Rica elige al socialdemócrata del Partido de Acción Ciudadana, Carlos Alvarado y Paraguay se vuelca a la derecha con Mario Abdo, representante del Partido Colorado. Daniel Zovato, Director General de IDEA Internacional para América Latina y el Caribe, caracteriza este proceso electoral del siguiente modo: “Los resultados de este super ciclo electoral están reconfigurando políticamente a la región, sobre todo en América del Sur, donde vemos una tendencia a favor de gobiernos de derecha en sus versiones ultra (Bolsonaro) y liberal (Macri, Piñera y Duque), una crisis del centro izquierda y un debilitamiento del ALBA. En cambio el triunfo de AMLO (centro izquierda) y la diversidad ideológica de los gobiernos del Istmo presentan un contexto diferente en México y América Central” (ver: www.latercera.cl Maratón electoral 2018: el voto del enojo y del rechazo, Daniel Zovato, domingo 30 de diciembre 2018, pág. 25). En cuanto, a la relección de Nicolás Maduro en Venezuela, la mayoría de los países de la región, los EEUU y de la Unión Europea no reconocen los resultados electorales de esas elecciones presidenciales de mayo del 2018. La profunda crisis de gobernabilidad política, y de otros graves problemas en Venezuela, que hoy, más fuerte que antes, están en el tapete internacional, nos referimos a los de tipo social, político, económico, la aguda crisis humanitaria que vive la sociedad venezolana, amerita un análisis más exhaustivo y por consiguiente, un artículo aparte.


Esta maratón electoral, tal como la tipifica Zovato, prosigue para el 2019. Siete elecciones para ALyC se realizaran durante el presente año: cuatro en los países centroamericanos, en El Salvador, presidenciales y legislativa (4 de febrero y 10 de marzo, segunda vuelta); en Panamá, presidenciales (5 de mayo); República Dominicana, presidenciales (en mayo, sin día); y en Guatemala, elecciones generales (19 de junio). En América del Sur, tres elecciones concitaran el interés de la opinión pública regional e internacional: en Bolivia, elecciones primarias de los partidos (27 de enero, ya realizadas con una escasa participación electoral) y elwww.emol.com Encuesta Latino barómetro: Los latinoamericanos están desesperanzados frente a la democracia, sábado 10 de noviembre de 2018, pág. A 8).


Otro aspecto de interés y de profunda atención, para nuestros sistemas políticos y el devenir de los procesos democráticos en el continente, fue la publicación del Índice de Democracia 2018 elaborado por el semanario inglés, The Economist, en donde se sitúa tan solo a dos países de América Latina y el Caribe, Costa Rica y el Uruguay, como democracias plenas. Este índice se basa, según la información, en cinco aspectos relevantes: 1) proceso electoral y pluralismo; 2) libertades civiles; 3) funcionamiento del gobierno; 4) participación política; y, 5) cultura política. El informe destaca que ALyC sigue siendo la región más democrática del mundo en desarrollo, pero ha sufrido otro año de deterioro democrático (ver: www.latercera.cl Uruguay y Costa Rica: únicos en la región con democracia plena, viernes 11 de enero de 2019, pág. 26). Chile es considerado como democracia defectuosa, al igual que países como Argentina, Brasil, Perú, Ecuador y México. Como regímenes híbridos aparecen El Salvador, Bolivia, Honduras y Guatemala. Como regímenes autoritarios: Nicaragua, Venezuela y Cuba. En síntesis: solo 20 países en el mundo son catalogados como democracias plenas; 55 países como democracias defectuosas; 39 como regímenes híbridos; y, 53 países del mundo como países de regímenes autoritarios.


Los enigmas políticos


Ya lo señalábamos, anteriormente acerca de las sorpresas que trajeron los resultados electorales de países importantes como México y Brasil. Estas elecciones llevaron a la presidencia a candidatos que se presentaron ante el electorado como los outsider, pese que tanto Bolsonaro como López Obrador llevan décadas en la política tradicional. Sin embargo, estas candidaturas aprovecharon una ola de descontento societal frente a los escándalos de corrupción es sus respectivos países, prometiendo cambios profundos con el objetivo de asegurar sus victorias en las urnas. Una vez elegidos y ejerciendo el poder ejecutivo de sus naciones comienzan a abordar temas complejos y endémicos, como es el caso de la seguridad ciudadana, la lucha contra el narco tráfico y la delincuencia –tanto Brasil y México- tienen altas tasas de homicidios, asesinatos de políticos y periodistas, como el caso mexicano, y tendrán que ver como combatirán el tema de la lucha contra la corrupción, Paradojalmente, en el caso del presidente Bolsonaro, su hijo parlamentario está siendo investigado por actos ilícitos y de corrupción política. Nada, en relación a los temas mencionados, a los cuales tendríamos que añadir entre otros como el estancamiento económico de estos países, serán fácil de enfrentar satisfactoriamente por estos gobernantes (Ver más: www.emol.com Christopher Sabatini: Un año de elecciones, controversias y populismo, y más por venir en 2019, domingo, 23 de diciembre 2018, pág. A 6). Será interesante observar, como estos dos mandatarios, que se sitúan en las antípodas del quehacer político lidiaran con estos desafíos políticos, económicos y sociales. Al menos, uno de ellos, AMLO, ha mantenido su nivel de adhesión y va en alza, mientras que Bolsonaro ha caído estrepitosamente en las encuestas hasta situarse levemente por sobre el 30%.


Finalmente, el peligro más acuciante para la democracia en la región, es el tema de Venezuela, que se ha convertido en la nación de la discordia en el continente, o en la nación de la crisis sin fin. Tal como lo señalan algunos medios de comunicación: “el escenario sociopolítico venezolano adquiere dimensiones de catástrofe. El último capítulo, que se inició con la autoproclamación de un diputado opositor como “presidente encargado” y el inmediato reconocimiento de los Estados Unidos, obtura las posibilidades de una salida política negociada, a la vez que revela como nunca los intentos de injerencia extranjera” (ver: www.eldiplo.org. Dossier de Le Monde diplomatique, marzo 2019, pág. 22-27). Las diversas facciones de la oposición sólo se unen por su rechazo hacia el gobierno de Maduro pero no consiguen construir un programa político conjunto. El fracaso del proyecto centrista encarnado por la Mesa de Unidad Democrática (MUD) alentó las estrategias de los sectores más radicales como el de Juan Guaidó, señala la académica Julia Buxton, de la Universidad de Europa Central de Budapest, Hungría (ídem: Dossier de Le Monde diplomatique, marzo 2019). 


La agudización de la crisis venezolana toma esta dimensión inédita al tener “dos” presidentes cuando Maduro reasume por segundo mandato (10 de enero 2019) para gobernar el país hasta 2025. Sectores mayoritarios de la oposición no reconocen el resultado de las elecciones presidenciales del 2018, y junto a la mayoría de los países de la región, los EEUU y de la Unión Europea no reconocen los resultados electorales de esas elecciones presidenciales. La crisis de gobernabilidad social, política y económica como humanitaria que vive la sociedad venezolana es cada vez más insostenible. El Grupo de Lima desconoce el mandato de presidencial de Maduro, lo insta a no seguir asumiendo como presidente y le exige que se celebren nuevas elecciones presidenciales con garantías políticas a la oposición. La declaración del Grupo de Lima no es suscrita por el gobierno de México. Maduro logra el apoyo de dos grandes potencias, la República Popular China y la Rusia de Putin. La crisis venezolana pasa a ser de este modo, un escenario no tan solo regional, sino geopolítico de las grandes potencias. Esta dictadura de Maduro es enfrentada internamente por la Asamblea Legislativa que la encabeza el auto proclamado presidente encargado Juan Guaidó, el cual ha logrado una gran visibilidad internacional e intentó movilizar a la opinión pública de la región a una jornada de solidaridad en la ciudad de Cúcuta, en un sector fronterizo entre Colombia y Venezuela con el objetivo de hacer llegar la ayuda humanitaria al pueblo venezolano. Esta ayuda se frustró por la actitud de resguardo de la soberanía territorial venezolana de parte de las Fuerzas Armadas de esta nación que sigue apoyando al gobierno de Maduro. Guaidó luego de su gira por algunos países latinoamericanos de su regreso a Venezuela ha hecho constantes llamados a movilizarse social y políticamente contra este ilegítimo gobierno. El pronóstico político del gobierno de Maduro es relativamente incierto. Pero, según analistas internacionales, mientras esta administración goce del apoyo de las Fuerzas Armadas de este país, su permanencia en el gobierno, estaría asegurada.     

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