sábado, 5 de diciembre de 2020

El nuevo alumbrado público: ni eficaz, ni sostenible

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Ahora que los ayuntamientos están mostrando orgullosos como están cambiando el alumbrado público por luces LED para un ahorro energético que ayude a reducir el gasto de las arcas públicas, resulta que no por ello es mejor.


Un estudio realizado en 2018 por un equipo internacional dirigido por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha observado una asociación entre niveles elevados de exposición a luz azul durante la noche con un mayor riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata.


Luces led


La luz de espectro azul es aquella que emiten la mayoría de luces LED de tipo blanco y muchas pantallas de tabletas y teléfonos móviles, ha informado el ISGlobal -centro impulsado por la Fundación Bancaria La Caixa- este miércoles en un comunicado.


El coordinador del estudio, Manolis Kogevinas, ha explicado que la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer de la OMS ha clasificado el trabajo en turno de noche como "probable cancerígeno en humanos".


Ha señalado que existen evidencias que apuntan a una relación entre el trabajo nocturno expuesto a la luz artificial, que implica disrupción del ritmo circadiano, y los cánceres de mama y de próstata.


Kogevinas ha remarcado que el estudio, publicado en la revista 'Environmental Health Pespectives', quería averiguar si la exposición a la luz durante la noche en las ciudades "puede tener alguna influencia en la aparición de estos dos tipos de cáncer".


"Sabemos que en función de su intensidad y longitud de onda, la luz nocturna, y en especial la luz de espectro azul, puede disminuir la producción y secreción de melatonina", ha afirmado el profesor del CEGEP de Sherbrooke (Canadá) Martín Aubé.


De hecho, el estudio revela que las alteraciones de los niveles de melatonina coinciean específicamente con el cáncer de mama y de páncreas, ya que estos tumores están relacionados con las hormonas.


Para muchos esto supone todo un fraude que hay detrás de los ayuntamientos. Y es que algunos de estos consistorios aseguran que estas luces también reducen la contaminación lumínica. Pero la realidad es algo distinta. Un solo led puede producir mucha más luz que una bombilla de las corrientes, por lo que el impacto visual pra el hombre y para el planeta es superior.


MADRID Y BARCELONA


La investigación se realizó en el marco del proyecto MCC-Spain, cofinanciado por el Ciberesp, y ha contado con datos médicos y epidemiológicos de más de 4.000 personas de entre 20 y 85 años de once comunidades autónomas.


La información sobre la exposición nocturna a la luz artificial en el interior se recopiló mediante entrevistas personales, mientras que los niveles de luz exterior solo se evaluaron en Madrid y Barcelona, las únicas ciudades de las que se pudo obtener imágenes nocturnas tomadas por los astronautas de la Estación Espacial Internacional.


En los resultados obtenidos en ambas ciudades se observó que los participantes expuestos a niveles más altos de luz azul tuvieron 1,5 y 2 veces más riesgo de sufrir cáncer de mama y de próstata, respectivamente, comparado con la población menos expuesta.

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