miércoles, 8 de abril de 2020

Quim Torra deja en manos de los CDR la respuesta a la sentencia del procés

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El presidente de la Generalitat, Quim Torra,  ha dejado en manos de los Comités en Defensa de la República (CDR) la respuesta a la sentencia del procés.


Torra no quiere acabar ni inhabilitado ni fugado, por lo que deja que sea la movilización popular quien lidere el movimiento soberanista.


El independentismo está preparado para asumir un escenario de tensión en la calle. Pero está esperando el momento oportuno. El segundo aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre no deparó grandes imágenes de movilización ciudadana en las calles. Más bien, dio la impresión --que ya venía de la Diada-- de que la ciudadanía independentista estaba desanimada y desorientada, como mostró la escasa afluencia a la convocatoria de la ANC y Òmnium Cultural.


Sin embargo, los elementos más radicales del separatismo estarían planeando un otoño caliente como respuesta a la próxima sentencia del 'procés'. Tsunami Democràtic, la misteriosa organización que se perfila como avanzadilla de la violencia callejera, ha advertido este miércoles de que la respuesta a la sentencia del 1-O que "se ha organizado pretende generar una situación de crisis generalizada en el Estado español que se prolongará en el tiempo".


Tsunami Democràtic es una iniciativa de respuesta a la sentencia del 1-O que apareció en las redes sociales anunciándose como una plataforma de la sociedad civil a la que todos los partidos independentistas dieron su aval de forma inmediata también a través de las redes.


En un mensaje a través de las redes sociales ha asegurado que "la respuesta que está preparada requiere de una reacción inmediata" por parte de la ciudadanía. Pero, ¿en qué puede consistir esta reacción?


Cdr carreteras cortadas


HUELGAS, MARCHAS... ¿Y ALGARADAS?


Hasta ahora, el carácter mayoritario de las manifestaciones independentistas ha sido cívico y pacífico. Con todo, en el seno del movimiento se está discutiendo sobre si este es un modo adecuado de alcanzar la anhelada República Catalana. Y un parte del separatismo quiere dar un paso más.


Por el momento, son dos las iniciativas que cobran fuerza en torno a este grupo: la preparación de un denominado "paro de país" --como el que se produjo dos días después del 1-O-- así como la ocupación de plazas y calles durante semanas (a esta idea se la denomina festivamente como 'Pinic per la República').


Estas dos patas de la estrategia de Tsunami Democràtic son aparentemente reactivas, puesto que no se perciba que puedan generar por sí mismas una situación de conflictividad suficiente. De ahí que no se desheche la posibilidad de algaradas que centren el foco de la información internacional en Catalunya.


A fin de cuentas, una huelga no contaría seguramente con el respaldo de los sindicatos de clase. Por otro lado, la capacidad de movilización masiva y sostenida largamente en el tiempo está por ver que sea una realidad y no una entelequia.


Con estos mimbres, un aumento de la temperatura mediante choques entre los Mossos y activistas violentos sería la guinda que coronaría este "otoño caliente" que planean estos sectores del independentismo.

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