​El fin del ciclo electoral en el Cono Sur

Jaime Ensignia
Jaime Ensignia, sociólogo, Dr. en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre de Berlín

Jaime Ensignia, sociólogo, Dr. en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre de Berlín. Fue director sociopolítico de la Fundación Friedrich Ebert en Chile (1994-2014). Director del Área Internacional de la Fundación Chile 21. Colaborador del Barómetro de Política y Equidad.

2019 fue el año de la maratón electoral en la región. Siete elecciones para América Latina y el Caribe (ALyC) se realizaran durante el presente año: cuatro en los países centroamericanos, en El Salvador, presidenciales y legislativa (4 de febrero y 10 de marzo, segunda vuelta); en Panamá, presidenciales (5 de mayo); República Dominicana, presidenciales (en mayo, sin día); y en Guatemala, elecciones generales (19 de junio). Concluyendo, “La agenda electoral 2919 será intensa. El voto del enojo y del rechazo así como la incertidumbre y la polarización continuaran presentes, y los sectores de clase media seguirán jugando un papel central en la definición de los resultados” [1].


AMÉRICA DEL SUR: ELECCIONES CON SORPRESAS


De las tres elecciones presidenciales y parlamentarias en América del Sur, tan solo una de ellas fue cuestionada, la de Bolivia. En este país, el proceso electoral entra en una gran incertidumbre producto del Golpe de Estado en contra del presidente Evo Morales. El balotaje electoral en Uruguay dio finalmente como vencedor al candidato de la Coalición Multicolor de la derecha, Luis Lacalle Pou. Luego del recuento de los votos en una segunda instancia  -que dura 4 días- debido a estrecha diferencia entre los aspirantes a la presidencia, Lacalle Pou se impone con el 48,87% de los votos en contra del candidato del Frente Amplio (FA), Daniel Martínez, que logra el 47,35% con un 3,78% de votos en blanco o anulados. Los resultados muestran un país dividido  en dos mitades que con este resultado da fin a 15 años de gobierno del FA. Habrá un giro a la derecha en Uruguay con una coalición política en el gobierno no homogénea y un Frente Amplio que rozó el triunfo pese al desgaste de lo que implican tres administraciones gubernamentales.


En Argentina, el 10 de diciembre asumió el gobierno la coalición Frente de Todos encabezado por el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner la cual es la presidenta del Senado. El presidente Fernández en opinión de muchos analistas  cuenta con un gabinete “numeroso con espacio para todos los sectores, todas las generaciones y todas las urgencias”[2]. Un gabinete que deberá hacerse cargo de la herencia del gobierno de: una inflación del 60%, la más alta de los últimos 28 años; tasa de desempleo del 11%, la más alta desde el 2006; pérdida de poder adquisitivo del salario; 40% de pobreza y un país híperendeudado. Los puntos más relevantes del discurso de asunción de Alberto Fernández apuntan a 1) el llamado a la unidad nacional; 2) una política macroeconómica al servicio del proyecto nacional; 3) una relación constructiva y cooperativa con el FMI y los acreedores, señalando, el país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo; 4) desarrollar un plan contra el hambre, dado que más de 15 millones de argentinos están sufriendo de inseguridad alimentaria; 5) una política exterior volcada hacia América Latina, fortaleciendo el MERCOSUR; 6) retomar el reclamo de la Malvinas argentinas recalcando que, “no hay más lugar para colonialismos en el siglo XXI”; 7) los derechos de las mujeres y la lucha contra la violencia de género como bandera del actual gobierno 8) una política de seguridad que transforme los criterios para el uso de la fuerza y que tome distancia del “gatillo fácil”; 9) medidas contra el desempleo Y, finalmente; 10) la búsqueda de un contrato social amplio  con las fuerzas política, los sectores productivos, las confederaciones de trabajadores y los movimientos que incluyen al feminismo, a la juventud y el ambientalismo, sumando al entramado científico y académico.


EPÍLOGO


Por cierto, con estas dos elecciones llevadas a cabo a finales del año 2019, se reconfigurará nuevamente el mapeo político de ALyC habiendo numéricamente una predominancia de gobiernos de centro derecha, derecha y ultraderecha (Brasil). Muchos de estos gobiernos como el de Duque en Colombia, Piñera en Chile, Bolsonaro en Brasil y otros están siendo fuertemente cuestionados por sus respectivos ciudadan@s. Habrá que esperar, hacia donde se girara la balanza en las próximas elecciones en Bolivia. Para el progresismo y la izquierda democrática de la región, la confluencia política de México y la Argentina abren enormes esperanzas políticas y sociales.


[1](ver:  www.latercera.cl Maratón electoral 2018: el voto del enojo y del rechazo, Daniel Zovato, domingo 30 de diciembre 2018, pág. 25).

[2]www.pagina12.com.ar Nuevo gabinete: el análisis de Martín Granovsky, 06 de diciembre 2019.

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