miércoles, 8 de abril de 2020

​El Maldà: una visión teatral de los campos de migrantes refugiados y rondallas mallorquinas

|

Teatro El Maldu00e0


Se cuenta que la burguesía con un buen pasar celebraba, en el siglo XIX, reuniones familiares en el salón de recibir de su casa en las que tenían cabida no sólo tertulias y guateques, sino también sesiones de teatro, recitales o actuaciones musicales. Pues bien, en la calle del Pi hay un saloncito como aquellos del siglo XIX en el que se recibe y, bajo la severa mirada de unos desconocidos, pero presumiblemente importantes personajes de los cuadros, se hace teatro. Es El Maldà, espacio situado en el piso principal de las Galerías de dicho nombre, cabe la sala de cine. Un lugar recoleto, en el que no creo que quepan más de medio centenar de personas y en el que, por lo tanto, los montajes que se hacen gozan del privilegio de su absoluta inmediatez con el público.


El Maldà presenta este mes y hasta el 9 de febrero dos novedades de diferente tipo. Por una parte, 'Alhayat o la suma dels diez' de Laia y Aura Foguet, quienes nos explican que hace algún tiempo viajaron a uno de los numerosos campos de refugiados en los que los migrantes que llegan a alcanzar el continente europeo son recluidos en espera de que se les busque un destino. Una situación extraña en la que no saben muy bien que va a pasar con ellos, ni cuánto tiempo va a durar su reclusión, pero además en la que no saben en qué forma emplear un tiempo que se hace interminable.


Surgió entonces en el campo de Lagadikia, situado en Salónica (Grecia) la idea de organizar diversas formas de aprovechar ese tiempo perdido con clases matinales y actividades para niños y jóvenes por la tarde. Más tarde, se llegó incluso a formar una biblioteca que desafortunadamente fue destruida luego por los extremistas de Amanecer dorado. De ahí surgió la idea de este montaje dramático en el que se recogen entrevistas y testimonios de refugiados y voluntarios a través de tres personajes, Julia, Hadi y Samura. Con el fin de dar la máxima autenticidad, los intérpretes utilizan, además del catalán, el árabe y el inglés, como para recordar la heterogeneidad humana que se da en los campos. Y no faltan incluso otros lenguajes, como el gestual, el físico y el de sombras. "La pieza habla de todo aquello que pasa mientras no se hace nada: las conversaciones, los juegos, los deseos, las ilusiones, el miedo, la impotencia y la incertidumbre. Pero todo de la amistad y de personas que buscan la forma de huir de un lugar que sólo existe para los que viven en él".


La puesta en escena corre a cargo de la compañía Las Virtuosas, fundada el año pasado por un grupo de mujeres que, en este montaje, cuentan con una colaboración masculina, la de Moha Amazian.


Por otra parte, llega a El Maldà la sexta edición de rondallas mallorquinas, que es una tradición muy arraigada en la mayor de las Baleares. Se trata de cuentos transmitidos oralmente durante generaciones, con un lenguaje rico y arcaico, pletórico de expresiones populares, personajes fantásticos, numerosos rasgos de humor y con una moraleja final. Mosén Alcover se dedicó en el siglo XIX a recopilarlos llenando con ellos 24 volúmenes.


En esta edición, titulada 'Al cel nos vegem tots plegats', habrá cuatro sesiones de rondallas dirigidaspor Marta Aran, Llàtzer García, Lara Díez y Ferran Dordal los días 19 y 26 de enero y 2 y 9 de febrero, respectivamente. Tras la función propiamente dicha se celebrará siempre un encuentro de los espectadores con el equipo artístico en el que se ofrecerá una degustación de productos mallorquines.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA
Leer edición en: CATALÀ | ENGLISH