​El gran “sacrificio” de Pablo Iglesias, por Unidas Podemos y España

Carmen P. Flores

A lo largo de los pocos años que Pablo Iglesias lleva en política, se ha demostrado una cosa: miente más que habla, que ya es bastante. Cuando dice una cosa, nos tiene acostumbrados a que siempre es lo contraria. Un político de la escuela bolivariana/estalinista, disfrazado de demócrata moderno “surgido” de las bases, tras haberse líquidado de su entorno a todos aquellos que le hacía sombra o tenían criterios propios.


Pese a declararse feminista, el líder morado, a lo largo de su trayectoria, cuenta en su haber con la fulminación de unas cuantas mujeres, a excepción de la propia, Irene Montero, por razones obvias. Esta es la lista -hasta el momento- de las defenestradas: Tania Sánchez -su pareja durante unos cuantos años hasta que se cruzó Montero-, Carolina Bescansa -la única mujer en la fundación de Podemos-, Fabiola de Meco, Gemma Ubasart, Lorena Ruiz Huerta, Laura Pérez, Lola Sánchez, Ana Carmen Sainz, Rosana Alonso, Rita Maestre... y en la cuerda floja, Sara Carreño (La Rioja) y Noemí Santana (Canarias). Todas ellas han sido “liquidadas” por el feminista Iglesias, todo un record que puede seguir ampliándose... Ya decía Laura Pérez en e2018 que: "Podemos es un partido con un concepto muy patriarcal y eso influyó en mi caso, hay mucho machirulo, pero también hembritas". La única excepción con la que, hasta ahora, no ha podido Pablo Iglesias, es la andaluza Teresa Rodriguez, que pese a intentarlo en varias ocasiones, no ha podido, aunque no desiste hasta conseguirlo. “En política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mala” afirmaba el viejo profesor  metido a político , Enrique Tierno Galván.


Otras mujeres no tan conocidas han sido fulminadas tras críticas a Iglesias por la compra de su “casoplón”. No tolera que nadie critique ninguno de sus actos.


Con la polémica de su chalet, el actual vicepresidente del Gobierno de Sánchez y con los resultados electorales, parecía que la carrera política había llegado a su fin, por eso, el pasado año se hablaba de que iba a dar un paso al lado, dejando a su mujer que fuera la candidata. Lo justificaba no por los malos resultados y el veto de Sánchez a entrar en el gobierno, sino porque el mismo había manifestado en repetidas ocasiones que había una limitación de estar en primera línea. Muestra de sus sentidas palabras, la presencia omnipresente en todos los saraos de Montero y el cambio de nombre: Podemos pasó a llamarse Unidas Podemos, un toque feminista para despertar al personal y atraer el voto femenino.


Los últimos resultados electorales y la necesidad del PSOE de sus votos,para gobernar llevaron a Iglesias -ya no estaba vetado para entrar en el gobierno- resucitaron a Iglesias, consiguiendo su propia vicepresidencia, cuatro ministerios más, uno de ellos ocupado por su mujer, Irene Montero.


Con este panorama de “éxito personal”, donde dijo digo a ahora dice Diego. Ni se marcha, ni deja el control del partido en manos de su mujer, quien en marzo del 2019 afirmaba muy segura que "pronto" una mujer lideraría Podemos. No era la única que habla así, la portavoz de la Ejecutiva, Noelia Vera, reconocía ese mismo año la "intención" de que en el futuro congreso de Podemos haya una "mujer" que dé el paso. "Evidentemente, cuando se abra otro proceso", y haya que elegir a la nueva dirección, "pues evidentemente esperamos que sea una mujer la que dé ese paso al frente y que tenga el apoyo de los inscritos. Es la intención", dijo, porque es el "tiempo de las mujeres y hay que estar ciego para no verlo". Ciega debe estar ella, porque Pablo Iglesias, su amigo será, se sacrificará por todos para ser elegido de nuevo el máximo responsable de Unidas Podemos, un sacrificio que toda España debe agradecerle.


El nuevo "encuentro" de Vistalegre III, está diseñado para mejor gloria del secretario general Iglesias, que lleva ya 6 años al frente de la secretaria general. ¿Alguien se atreverá a presentar candidatura y enfrentarse a Iglesias? Tal y como han puesto las cosas para esas posibles candidatos, está claro que no. A parte de los avales necesarios, de las hipotéticas candidaturas, el equipo técnico nombrado por la propia ejecutiva, ha diseñado un sistema de votación que obliga a votar en un mismo paquete, al secretario general y sus propuestas de estatutos y estrategia política. Por lo tanto no podrá haber candidato sin documentos, ni documentos sin candidatura, todo facilidades en un tiempo record que será otra escusa más para no tener contrincantes, eso sí, todo muy transparente y democrático.


Algunos podrían pensar que ahí está el Comité de Garantías al que se puede acudir para exponer las quejas por este nuevo sistema. Nadie acude ya al mismo, está totalmente desacreditado porque la última palabra la tiene siempre el Consejo de Coordinación Estatal, o lo que es la misma la Ejecutiva que controla Pablo Iglesias. ¿Parcialidad?, totalitarismo y sumisión de todos, más ahora que hay cargos que repartir. Todo muy democrático, como se está comprobando. Decía Francesc Pi i Margall que “Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelve a recobrarse".

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