miércoles, 8 de abril de 2020

El nuevo jefe de petróleos de Venezuela es "un capo de las droga" buscado por EEUU

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Su cabeza vale 10 millones de dólares. Tareck El Aissami, encabeza la lista de los más buscados por la justicia de EEUU por narcotráfico, y sin embargo, Nicolás Maduro lo acaba de designar como jefe de Petróleos de Venezuela, PDVSA, lo que ha despertado fuertes críticas en el plano interno e internacional.


Tareck El Aissami2


Tras las sanciones que impuso el Departamento de Tesoro de los Estados Unidos a la empresa rusa Rosneft que dirige las operaciones de la petrolera venezolana en los EEUU, el régimen de Maduro se ha visto en la necesidad de tomar medidas en su principal industria de exportación.


“Declaro la emergencia energética de la industria de hidrocarburos a los fines de adoptar las medidas urgentes y necesarias para garantizar la seguridad energética nacional y proteger a la industria de la agresión imperialista”, ha anunciado Maduro en un acto con los trabajadores petroleros.


El Aissami también es el vicepresidente económico. Y su nombramiento es para coordinar una comisión integrada por el ex ministro de Petróleo Asdrúbal Chávez, Manuel Quevedo, el ministro Vladimir Padrino López y el general Remigio Ceballos, miembros del alto mando militar.


Y lo primero que hizo el nuevo jefe de la estatal petrolera fue ordenar a los gerentes para que pusieran sus cargos a la disposición, luego de recibir las instrucciones de Maduro que precisó que la comisión de reestructuración “tendrá todo el poder para iniciar el proceso de cambio, transformaciones y defensa integral de toda la industria petrolera”.


Es como entregar las joyas de la abuela. “Estoy poniendo todo el poder del Estado y de la nación para entrarle a Pdvsa con todo (…) les estoy dando el poder, para que ustedes dirijan y conduzcan la industria petrolera hacia un nuevo modelo de gestión socialista del siglo XXI”, añadió.


La instancia también estará integrada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y Remigio Ceballos, para que sumen “todo el poder” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y “además garantizar la seguridad de todas las instalaciones con un plan nuevo”.


Maduro no debe tener a nadie más de confianza para ocupar la presidencia de PDVSA. Lo que ha hecho es un reciclaje de los pocos ministros de su gabinete que le han jurado lealtad. “Nadie ha querido dirigir a la petrolera por las sanciones”, supimos de varias fuentes.


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La producción de la estatal PDVSA, que es el principal motor económico del país, ha sufrido una abrupta caída de 3 millones a 700 mil barriles diarios en los 7 años que lleva Maduro al frente del gobierno. Y desde hace 20 años el régimen chavista la ha convertido en la caja chica para financiar la revolución, la corrupción y a políticos y gobiernos extranjeros.


Pero la polémica designación ha causado malestar en el gobierno de Donald Trump. Michael Kozak, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, criticó que Maduro haya nombrado a Tareck El Aissami como líder de un proceso de reestructuración de PDVSA.


«Poner a Tareck El Aissami, uno de los más buscados de la justicia estadounidense, al frente de la reestructuración de la industria petrolera de Venezuela, es como poner a un pirata a cargo de las fuerzas navales nacionales», comparó Kozak.


El Aissami tiene una orden de captura internacional desde agosto del 2019 emitida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense (ICE). Figura entre los diez hombres más buscados por narcotráfico con una recompensa de 10 millones de dólares a quien ofrezca información sobre su paradero.


El Aissami es un abogado criminólogo de 45 años, de origen sirio y libanés, nacido en Mérida, estado andino. Se autodenomina militante radical del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).


Entre enero de 2017 y junio de 2018 fue vicepresidente del régimen de Maduro y, por ende, primero en la cadena de sucesión. Y antes fue gobernador de Aragua, estado central, conocido por sus altos índices delictivos y de violencia.


El Aissami es un político radical y extremo. En sus pocas apariciones públicas se ha expresado con palabras que descalifican a los opositores a quienes considera como presuntos “enemigos imperialistas”, en referencia a los Estados Unidos. Ha calificado a los detractores del chavismo como “derecha terrorista criminal” y “burguesía apátrida”.


Estados Unidos incluyó en 2017 a El Aissami en su lista de capos del mercado de drogas, conocida como Lista Clinton, promulgada en 1999 para bloquear las actividades de empresas y personas acusadas de lavado de activos y de vínculos con esa rama criminal.


El Departamento del Tesoro lo denunció por “facilitar cargamentos de narcóticos desde Venezuela, incluyendo control de aviones que salieron de una base aérea militar y rutas de drogas mediante los puertos en Venezuela”, cuando en el 2008 Tareck El Aissami era ministro de Interior y Justicia.


La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro, OFAC, lo acusó de usar sus cargos políticos para “supervisar o tener propiedad parcial” de cargamentos de narcóticos de más de 1.000 kilos, “en múltiples ocasiones”, entre México y Estados Unidos como destinos finales.


También está vinculado con el Cartel de los Soles, una organización narcotraficante dirigida por militares venezolanos, que está asociada con PDVSA y la esposa de Maduro, Cilia Flores, debido a los vínculos de su hijo Walter Jacobo Gavidia y sus dos sobrinos con el narcotráfico, según reseña un informe de la fundación Insight Crime.


Por eso «se necesita más presión internacional para liberar al pueblo venezolano del narcoEstado de Maduro», sentenció Kozak.

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