‘La jaima del saharaui’: la peripecia de los últimos soldados españoles en el Sáhara

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La mayor parte de las memorias, o memorias novelizadas, de quienes cumplieron su servicio militar en Sáhara español o Ifni se limitan a narrar, con mejor o peor fortuna y credibilidad, el desarrollo de su experiencia. Algunos las aderezan con notas de color sobre los paisajes que conocieron o la sociedad local con la que tuvieron contacto. Pero el caso de quienes utilizan este material como base para redactar una obra de ficción es excepcional y el resultado, irregular. Albert Marín Ausín lo ha hecho en 'La jaima del saharaui' (Silva editorial) con notable habilidad y excelente resultado.


Libros La jaima del saharaui


El autor relata la peripecia de tres reclutas tarraconenses -Toni, Cristóbal 'Tóful' y Robert- que coinciden en 1974 en el Sáhara y lo hace con una descripción muy pormenorizada e interesante de cómo se desarrolló su vida durante ese tiempo, sus desventuras con mandos atrabiliarios, sus relaciones con compañeros de otras procedencias, sus temores en servicios harto delicados o incómodos por el peligro que suponían las acciones del emergente Frente Polisario o las insoportables temperaturas veraniegas del interior del desierto y las tensiones y padecimientos propios de la vida militar. También la carencia de vida afectiva, que Robert atenúa a base de relaciones epistolares con su novia Ana María, el semental Toni mediante peligrosas relaciones adúlteras con ciertas esposas de gente principal de la ciudad y el poderoso, y en el fondo ingenuo, Tóful con el inicio de relaciones sentimentales con la nativa Jadiyetu.


Esta vida militar y sentimental se articula con una trama novelesca que tiene como protagonista a una antigua vecina, novia platónica de Toni, Rosa, casada con un sinvergüenza que administra varios burdeles de Barcelona y prostituye a su propia mujer. Aterrizan ambos en Aaiún, donde el indeseable individuo quiere extender su 'negocio' y es aquí donde entran Toni y los demás para descubrir que, además de sus actuales desmanes, Gerardo, el individuo en cuestión, ya había cometido otros durante la guerra civil perjudicaron a la familia del primero de ellos. Se confabulan entonces los muchachos para, por una parte, liberar a Rosa de su esclavitud y, por otra, ajustar las cuentas al tal Gerardo, que al final acaba recibiendo su merecido, aunque afortunadamente por persona ajena a ellos. La novela está estructurada en tres partes. Dos -la introducción que explica los desmanes de Gerardo en la guerra y el servicio militar de los protagonistas en el Sáhara- en el primer volumen y la última -la vida de los tres protagonistas en Tarragona y Barcelona tras su licenciamiento- en el segundo.


Marín Ausín ha huido del relato fácil, lineal y rutinario y, por el contrario, ha demostrado una sorprendente capacidad de fabular y de unir experiencias propias y hechos reales con una ficción novelesca muy bien hilvanada y convincente, escrita además de forma ordenada y pulcra, con una construcción lógica de la trama argumental, abundantes dosis de intriga e incertidumbre, unos personajes muy bien descritos y, cosa insólita, prácticamente sin errores históricos, tan frecuentes en obras análogas. Más que suficiente para no abandonar el libro hasta que se llega al final de los dos tomos. Entre ambos, cerca de 700 páginas. Y con una conclusión que el autor debe hacer suya: "tuvimos la oportunidad de conocer el desierto, al que, influenciados por su magia, ya jamás podremos olvidar" (Tomo 1, página 14).

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