¿Existe la realidad?

Dudar de la realidad que nos rodea hasta el extremo de afirmar que vivimos dentro de una ilusión, requiere de una argumentación cautivadora. Lo que también ocurre con dudas filosóficos de este nivel es que a menudo se plantean preguntas de forma chapucera. Por lo tanto el filósofo ha de ser capaz de plantear cuestiones que nos conduzcan por caminos entendibles y adecuados. Sólo con una estructura mental apropiada podemos hacer frente a las grandes preguntas filosóficas: el destino, las dimensiones vitales, la muerte...


¿Existe la realidad?


Si hay una obsesión filosófica de primer nivel, equiparable al intento de determinar la existencia o no existencia de Dios, es, definitivamente, el dudar sobre la realidad que nos rodea. Todo es una ilusión de nuestros sentidos? Quizás, pero no os rechina un poco esta pregunta? Hay que tener en cuenta que una de las especialidades de los pensadores, cotidianos o famosos, y yo el primero, es la formulación de preguntas poco adecuadas o, sin eufemismos, preguntas de bobos. És muy importante plantear con cuidado lo que uno se cuestiona, si no uno puede pasarse la vida dudando como si estuviera en una rueda de entretenimiento de hamster. Parece ser que a mucha gente le conviene que uno se haga preguntas del estilo “todo es una ilusión?” puesto que pueden hacer caja rápida con conferencias, libros de espiritualidad...todo ello tan miserable que acaba convirtiéndose en una estafa de proporciones mayúsculas.


Entonces, como debería plantearse la pregunta sobre la relatividad de nuestros sentidos que tanto ha preocupado a muchos filósofos? A menudo es conveniente no excederse de cientifista y basarse en una creencia. Posiblemente esta sea la llave para no perderse en preguntas que son auténticas trampas. El filósofo y sacerdote Berkeley, en el siglo XVII, manifesto que creía que el mundo que captaban los sentidos era una ilusión y, a partir de aquí, dio una argumentación que no recuerda prácticamente nadie...ni el zapatero sabelotodo de mi barrio.


Y si superas la duda constante de ciertas preguntas para acogerte a unas creencias concretas, el camino tampoco es fácil, pero cada uno tiene que hacer su propio camino. Antiguamente habia rivalidades entre pensadores para establecer cuáles eran los caminos vitales más adecuados. Si Newton y Leibniz ya se las tuvieron para saber quien tenia el mérito del descubrimiento del cálculo infinitesimal, os podéis imaginat las muchas disputas entre filósofos por cuestiones de este nivel o más trascendentes. De vez en cuando se agradecería, para variar, debates en televisión sobre la existencia del alma, más que un especial sobre el resultado de un partido del Barça, ¿no? Igual no. De todas maneras, sea el mundo una ilusión o no, no os acerquéis a ciertos gurus que son...pura ilusión.

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