Nuevas experiencias

Lilia Cisneros Luján

Hace 49 años, cuando una madre -hoy sola y mayor de los 70- tuvo en mente que siendo primeriza -un martes 13 de hace casi medio siglo- aprendió el significado de la ruptura de su fuente para después recibir a una hermosa bebé que le acompañó en su atrevidos proyectos durante 43 años. Ella al igual que muchos otros aprendió sin haberse  inscrito en seminario alguno, que los hijos son una bendición pero igual son prestados y casi nunca se espera que su partida definitiva sea anterior a la nuestra.


Covid-19, nuevo coronavirus


Por su parte una hija primogénita, trajo a su mente el viernes 13 de abril pero del año 2012, justo cinco días después de la semana santa, el aviso de muerte de su madre de 84 años, en un hospital del IMSS. El día anterior la había visitado y en un monólogo –casi en murmullo pues estaba en coma inducido- le recordó que su vida había sido un verdadero milagro, pues sobrevivió a una infancia de discriminación por su origen migrante, sobrevivió a la segunda guerra, volvió a enfrentar el miedo por el abuso de los agentes migratorios pero ahora en México y a final de cuentas con todo en contra crió 4 hijos, superando las secuelas de la ausencia de vacunas –de sarampión, varicela y otras que le producían sabañones y herpes zoster- aunque ello le forjó un carácter de fortaleza que trasmitió a cuantos tuvieron su influencia.


Una hermana, descubrió que su protegida –menor más de una década- en realidad nunca tuvo espíritu de agradecimiento por los apoyos brindados por la mayor y si en cambio trató de robarle lo más sagrado que era el respeto y amor de su vástago que enfrentó 8 años de sobre-vivencia a una de las enfermedades tan comunes en pleno siglo XXI y que producen más muertes que los virus y las infecciones[1][1]


Una ex funcionaria que tempranamente decidió no seguir en la política al descubrir que el precio a pagar no estaba alineado con sus valores; revisando Internet en la ociosidad de la cuarentena descubrió el gran amor que se profesan –cuando menos en fotografía-  el hermano menor al cual alguna vez la más pequeña le acusó de haber llegado a su domicilio con cuchillo en mano, para matar a su ex marido. Hoy el verlos tan “organizados” solo le produjo un dejo de tristeza por la Chiquis quien con poder económico y político tiene en su mano al hermano al cual tanto criticó en el pasado a grado de enemistarlo con su otro con-sanguíneo hoy muerto.


Pero las que más llenan su cabeza de recuerdos y añoranzas son las abuelas, aquellas a las que se les ha advertido que están en mayor riesgo de morir por el covid-19 ahora que caminan en el séptimo o el octavo piso. Una de ella indaga si es cierto lo dicho por los sospechosistas, acerca de que el covid, está en todas partes conviviendo con nosotros, pero que la perversidad de algunos científicos –chinos y estadounidenses- modificó cuando menos 4 de las cadenas de su ADN, para afectar a las gentes que sobran en el planeta[1][2] y de paso cambiar el poderío geopolítico del mundo.


Otra anciana simplemente se preocupa luego de que el padre viudo ha provisto a sus hijos de una madrastra, por periodos en los cuales tales nietos simplemente se encierran en su cuarto y ponen como excusa para conversar que están cumpliendo con sus tareas ¿Qué pueden hacer esas abuelas para evitar malas decisiones de nietos próximos a convertirse en mayores de edad? ¿Cuáles serían las consecuencias si alguna de esas octogenarias, quisieran meterse en la vida de quien precariamente desempeñó el papel de yerno? Y así podría llenar decenas de páginas con los testimonios que logré solo durante la pasada semana, en la cual algunos vieron películas, otros leyeron, unos mas con impotencia recibieron las noticias de las pilladas que hicieron en sus propiedades cerradas –robos, vandalismo, fuego, destrucción- y tantas otras conductas inexplicablemente perversas y más contagiosas que el propio coronavirus.


Me enteré del caso de una madre de familia, en una población semi-rural de España, que luego de 15 días de encierro con su familia, primero asintomática, luego con graves crisis de las que se supone están asociadas al virus de moda y con un diagnóstico de negativo para el mismo, murió en unas cuantas horas. La familia, ha declarado que va a demandar ¿A los médicos provinciales que no supieron diagnosticarla? ¿Será al sistema de salud española? ¿Se enfrentarán contra una organización mundial de la salud, que apenas si puede difundir lo que los técnicos han dictado? ¿Les alcanzan los recursos para el pago de un buen abogado? ¿Habrá jueces y especialistas en la materia que quieran hacer ese trabajo solo por rescatar la justicia? Pasado el duelo por el deceso de esta madre, esposa, hermana e hija de solo 44 años ¿el mundo será el mismo? Hay algún símil entre este fallecimiento y el del último director de la bolsa mexicana de valores? ¿Cuántos gobiernos habrán perdido sus bonos de fama a causa del coronavirus? Sea cual fuese tu caso, aprovecha esta experiencia para crecer, aprender y prepararte, como lo hacen muchos no solo para el fin de la vida, sino para vivir esta con mayor inteligencia y en armonía con la esencia del planeta.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.



Más autores

Opinadores
Leer edición en: CATALÀ | ENGLISH