El consistorio de Barcelona y las mociones inútiles y excontemporáneas

Javier Marín
Coordinador de Rojos Cataluña y y Copresidente de Rojos España


La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una rueda de prensa telemática para pedir un Pacto de estado por la vivienda y disponer del superávit.


Hoy era un día importante para Barcelona. El Pleno Municipal del Ayuntamiento podría haber debatido mociones sobre:


  • Nissan y los 100.000 catalanes familiares de los 23.000 trabajadores que están a punto de perder su puesto de trabajo.


  • Es el 29 aniversario de la matanza en el cuartel de Vic, donde ETA asesinó a 10 personas, 5 de ellos niños; dejando a 44 malheridos.


  • Hoy se nos anuncia desde el Consejo de Ministros que el confinamiento abrirá en breve sus puertas. Podría haber sido un día ideal para pedir una comisión de investigación sobre la nefasta gestión del Govern de la Generalitat (PDCAT+ERC) sobre la crisis sanitaria y el desastre mortuorio en las residencias de ancianos bajo su competencia.


  • El mismo día en que en ese Consejo de Ministros aprueba una medida histórica, que nos coloca entre los países pioneros en el mundo para mitigar la pobreza extrema con el IMV (Ingreso Mínimo Vital) de subsistencia, que afectará a 180.000 familias.


  • ¿Qué tal una resolución en contra de la intención anunciada esta semana por los CDR de volver a cortar sine die la arteria principal de entrada y salida de la Ciudad por la Meridiana?


  • La misma semana en la que VOX agita el ruido de tricornios para intentar desestabilizar el país. La semana en que la violencia verbal sube muchos decibelios y alguna institución con peso progresista podría haber aprobado una llamada a la contención, a la convivencia, al seny. El Ayuntamiento de Barcelona por ejemplo, ya que el de Madrid ni está ni se le espera, o sí, pero para atizar más el fuego.


  • Puestos a rememorar el pasado y a perder el tiempo en mociones testimoniales, que no van a ninguna parte, que no sirven absolutamente para nada; podrían haber aprobado una moción contra los matones icónicos de ERC, los hermanos Badía; o contra el President Company por levantarse contra el Gobierno de la República española, causando decenas de muertos. O contra los dirigentes del Procès que en 2017 nos llevaron a las puertas de un enfrentamiento civil, llamando a la sublevación de sus CDR contra la Constitución Española y L’Estatut de Catalunya.



Pero no, ninguna de esas causas mueve las conciencias de los ilustrísimos regidors i regidoras del Ayto. de Barcelona, ni que fuese para hacer pedagogía social y política.


El tema estrella por el que hoy es noticia nuestro Consistorio, es porque se ha aprobado una moción de ERC contra el concejal Manuel Valls, con el apoyo de PDCAT (va de suyo), y de los miembros del Gobierno de la Ciudad: ECP y PSC. Los mismos que le deben a Valls estar en la Alcaldía, al haber impedido con sus votos, a cambio de nada, que Barcelona cayese en manos de los secesionistas.


¿Se puede ser más desleal, más desagradecido, más ruín?


Este tipo de actitudes son las que desprestigian a la política y alejan a los ciudadanos de las instituciones.

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