domingo, 27 de septiembre de 2020

​La guerra por el gas entre Grecia y Turquía que amenaza la estabilidad europea

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Las siempre tensas relaciones que mantienen desde tiempos inmemoriales Grecia y Turquía están a un paso de estallar de nuevo. Ahora la causa es el gas y los yacimientos de hidrocarburos localizados en el mediterráneo oriental, donde ambas naciones tienen intereses divergentes.


Barco prospeccion turco   armada turca


Dos son los principales puntos de conflicto. Por un lado, una pequeña isla griega situada a escasos kilómetros de la costa sur de Turquía, Kastelorizo. Las autoridades turcas anunciaron el envío de un barco para realizar prospecciones en busca de hidrocarburos alegando que el área que rodea la isla está fuera de la jurisdicción griega. Un anuncio que indignó a Grecia y encendió las luces de alerta en la Unión Europea, aunque no son pocos los analistas que consideran que fue una simple táctica del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, para comprobar el alcance de la reacción internacional.


El otro foco del conflicto es Chipre. La isla, dividida en dos zonas, una bajo control griego y otra bajo control turco, que está rodeada de importantes yacimientos de gas y petróleo en la zona. Y ninguno de los dos países está dispuesto a renunciar a su parte del pastel. Chipre es miembro de la UE, que no reconoce la autoridad turca sobre la mitad de la isla, de hecho solo reconocida internacionalmente por Turquía.


Chipre   bandera turca


POSICIONES ANTAGÓNICAS

También en este caso las posiciones de los dos países son antagónicas. Turquía asegura que se limita a defender los intereses de sus compatriotas de la República Turca del Norte de Chipre. Grecia responde que es una injerencia en sus fronteras y en la región.


Los pasos dados por el gobierno turco en los últimos tiempos no han ayudado a suavizar la situación en la región. Erdogan ha puesto sus ojos en Libia, otro obstáculo para reconducir la situación ya que supone una injerencia en el control de una parte de las aguas territoriales griegas. Y, por si fuera poco, ha fortalecido el ejercito de su país como nunca antes se había hecho, en una clara muestra, según los analistas, de que su intención es convertir a Turquía en la punta de lanza de los intereses de los musulmanes en el próximo oriente y en la defensora de sus intereses frente a la Unión Europea y Rusia.


Pozos de gas chipre



El presidente turco, dicen algunas fuentes, quiere aprovechar de la debilidad de la Unión Europea en la zona, donde los intereses contrapuestos de algunos de sus países miembros favorecen el crecimiento de la influencia otomana. Por eso, reconocen, el rearme del ejército turco y la militarización de su política exterior en esta zona. Y ven la reciente conversión de la Catedral de Santa Sofía en mezquita otro pulso, está vez en el ámbito religioso, para mostrar su poder y ganar influencia en el mundo musulmán.

Merkel   putin   erdogan   macron



Mientras tanto, Grecia busca el apoyo de la comunidad internacional. Primero de sus aliados europeos, sobre todo Alemania. De hecho, la canciller Angela Merkel ha negociado con Erdogan para frenar la escalada de tensión en la zona. Además, los helenos han acercado posturas con Israel para convertirse en aliados en la región para defender sus intereses frente a los de los países musulmanes.


INTERESES INTERNACIONALES

Por otro lado, son muchos los intereses de otros países los que están en juego. Rusia, en Libia o Siria; China, que tiene firmados acuerdos marítimos estratégicos con Grecia; Israel, siempre atenta a lo que ocurre a su alrededor; Estados Unidos, que aunque cada vez esté más pendiente de su guerra comercial con China no abandona sus intereses en Europa y vigila con cierta preocupación lo que ocurre en Turquía; o la Unión Europea, que ve con muy buenos ojos como uno de sus socios puede aportar buena parte del gas que ahora llega de Rusia.


Y en medio la política estadounidense en la zona  marcada por su contraposición a la influencia que desde Rusia se está intentando imponer en países como Libia. Los estadounidenses buscan la colaboración turca para frenar las injerencias rusas en la zona del Próximo Oriente sin implicar más a Israel, por lo que tampoco les interese enemistarse con el gobierno otomano.


RELACIONES CON LA UE

A todo esto se une que las relaciones de Turquía con la Unión Europea no pasan por un buen momento. Las negociaciones para la adhesión de Turquía a la UE están prácticamente paralizadas desde 2016 debido a la negativa del gobierno de Erdogan de la puesta en práctica de las reformas democráticas exigidas por la UE. Las críticas que el presidente turco ha recibido desde algunos países europeos en temas como el trato a los refugiados no ha ayudado a rebajar las tensiones.


Las relaciones actuales se limitan a acuerdos puntuales sobre determinados asuntos, como  los refugiados, el papel de Turquía en Libia y Siria o las políticas energéticas. Sin embargo, el hecho de que los países de la Unión jueguen sus cartas dependiendo de los intereses particulares de cada uno de ellos no ayuda a mejorar la situación y facilita que las decisiones del gobierno de Ankara se impongan con relativa facilidad.



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