sábado, 24 de octubre de 2020

La Iglesia catalana abandona el procés

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El procés está pasando por sus horas más bajas. La división en el independentismo es ya una realidad poco cuestionable y muchas instituciones, que antaño actuaron como mediadores, han acabado distanciándose del movimiento soberanista. Es el caso de la Iglesia catalana, que cada vez se fía menos de los líderes del procés. 


Vista general dels assistents a la celebració de la primera missa en la Sagrada Família des de l'inici de l'estat d'alarma, oficiada pel cardenal Juan José Omella.


Este agosto Quim Torra cargó duramente contra la Iglesia. situándola como uno de los principales enemigos del procés. También tuvo su dosis para el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella: "Se ha olvidado estos años de los derechos fundamentales de la Constitución y de los derechos humanos, que protegen la libertad de expresión, manifestación y de concentración», afirmó el president. 


Antes de la declaración de independencia, Omella era visto con buenos ojos por el procés. Siempre ha hecho llamamientos a "construir puentes" y "fomentar la convivencia". Incluso fue mediador entre Rajoy y Puigdemont en los días previos a la declaración de independencia de 2017. 


Sin embargo, todo cambió después de proclamar la república de forma unilateral. "En este momento, como pastor de Barcelona, comparto el dolor y el sufrimiento de la gente. Mi corazón llora con ellos" , declaró el arzobispo después de la declaración de independencia de Puigdemont. El independentismo no vio con buenos ojos que la Iglesia rechazase frontalmente su 'procés', y desde entonces pasaron a las instituciones católicas al bando de los enemigos. 


El universo soberanista tampoco ha perdonado que la Iglesia no haya pedido explícitamente la liberación de los presos del procés.  Torra reprochó a Omella que "durante estos años" se ha "olvidado" de la Constitución y de derechos fundamentales, en particular del derecho de manifestación y de la libertad de expresión. También le recriminó que "no haya levantado la voz ni una vez para condenar la represión que vive Catalunya".


El president ha esperado al momento oportuno para devolver el golpe a la Iglesia. Concretamente, durante la pandemia del Covid-19. Este verano el Departamento de Salud anunció que iba a abrir un expediente sancionador contra el Arzobispado por haber celebrado una misa en memoria de los muertos en la Sagrada Familia. "Todos somos iguales", aseguró Torra reprochando que hubiesen hecho una reunión de más de diez personas cuando aún no estaban permitidas. 


El arzobispado no tardó en responder, anunciando que un dia antes de la misa había emprendido acciones legales contra el Govern por "vulnerar la libertad de culto" al no responder a su solicitud para realizar el oficio católico.  Aún se desconoce cuál es la cifra de la multa que tendrá que pagar la Iglesia por el expediente de la Generalitat, ni si el Govern va a ser condenado "por vulnerar la libertad de culto". En todo caso, la batalla está servida. 


FORCADES Y CARAM, DOS BAJAS MEDIÁTICAS


Teresa Forcades fundó junto con Arcadi Oliveres el partido anticapitalista e independentista Procés Constituent. La monja benedictina fue una de las principales caras del soberanismo en las elecciones del 27s. Sin embargo, hace tiempo que ha desaparecido de la agenda mediática. 


En 2019 tanto Forcades como Oliveres asistieron a su última asamblea de Procés Constituent, afirmando que "el objetivo del procés había terminado", explicando que su proyecto de crear una gran coalición de izquierda soberanista no se había conseguido. Los fundadores consideraron que "los fines ya estaban agotados". 


Por otro lado está Lucía Caram, la monja argentina que se ha convertido en una de las principales voces del independentismo. En su caso, sigue abanderando el discurso independentista, pero lejos de sus líderes. El distanciamiento entre Caram y los líderes del procés ha llegado a causa del Covid-19: ""Han estado discutiendo mucho tiempo sobre las competencias y al final, han demostrado la incompetencia de un lado y de otro. Yo creo que se toma tarde y mal la decisión", lamentó la monja. 


Según afirma Caram, "lo de Lleida, aunque digan que está controlado, se les ha ido de las manos y las personas más castigadas han sido los temporeros. Ahora llega un rebrote que es fruto de la incompetencia de los políticos, lo han hecho fatal unos y otros".



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