​Hungría y Polonia mantienen su bloqueo al fondo de recuperación europeo

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Ni las presiones de la canciller alemana, Angela Merkel, ni la del resto de los países de la Unión Europea han servido para que Hungría y Polonia se mueva un centímetro de su positición. De hecho, los primeros ministros de ambos países, el húngaro Viktor Orbán y el polaco, Mateusz Morawiecki, han firmado un acuerdo en el que se reafirman en sus posturas. El bloqueo, por lo tanto, se mantiene.Viktor orban   Mateusz Morawiecki


Esta postura ha causado un enorme enfado en el resto de los países que ven en esta forma de actuar de estos dos países un asunto que pone en cuestión la supervivencia de la misma UE.

Ambos dirigentes defienden que su actitud es, en el fondo, una defensa de los intereses de la UE y, además, no ven con buenos ojos un cambio en la forma de tomar decisiones en la Unión, ya que eso supondría que el resto de los estados podrían imponer a sus países una normativa que sus ciudadanos rechazan.


De hecho, la aprobación por parte del Parlamente Europeo de una declaración en la que se alerta de la recesión en la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos solo ha servido para calentar todavía más la situación. En Hungría y Polonia los derechos de la comunidad LGTBI son nulos, lo mismo que el derecho al aborto.


PRESIÓN ESPAÑOLA

Por su parte, el secretario de Estado para la UE, Juan González-Barba, viajará la semana próxima a Varsovia y trasladará al Gobierno polaco lo mismo que ya ha hablado con el húngaro: que ambos "tienen que empezar un ejercicio de recapitulación" de su veto al fondo de recuperación europeo que "no lleva a nadie a ningún lugar, ni a la UE ni a ellos mismos". "En realidad, plan B no hay, es el único plan, es lo que tienen que comprender", ha dicho en una comparecencia en la Comisión Mixta Congreso-Senado para la UE convocada para hablar sobre la Conferencia para el futuro de Europa.


Así, ha advertido de que llegar al final del año con un acuerdo sobre el paquete financiero o hacerlo sin él es la diferencia entre comenzar 2021 con un "optimismo renovado" o abrir "una crisis insondable, mucho peor que la vivida con el euro, la crisis migratoria o el Brexit".


González-Barba ha explicado que se trata de mostrar a estos países que su posición "no tiene lógica porque perjudica a todos", incluidos ellos mismos, que están entre los más beneficiados por los presupuestos.


Según ha dicho, las contribuciones comunitarias a Hungría han llegado a suponer el 5 por ciento del PIB de este país, muy por encima del poco más del 1 por ciento que supuso para España en los años de más llegada de fondos estructurales y de cohesión. "Es un veto pírrico", ha señalado, porque no impide que el reglamento de condicionalidad pactado con el Parlamento siga en vigor. "Era importante que supieran por boca de uno de los países más afectados por la pandemia que consideramos que no se puede tocar una sola coma del compromiso alcanzado", ha dicho.


González-Barba también trasladó a sus colegas del Gobierno húngaro que España necesita el paquete de ayudas "como el que más", porque si no se aprueba en 2021 se prorrogará el presupuesto actual.

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