domingo, 26 de septiembre de 2021

El doctor Jaume Padrós ¿hace política o medicina?

Carmen P. Flores

Año nuevo, costumbres y tics viejos. Nada ha cambiado en el inicio de un año en el que las personas suelen “escribir” la carta a los Reyes Magos, llena de buenas intenciones y necesidad de enmienda. Como la mayoría de las dietas de adelgazamiento, duran dos días. Después, los buenos propósitos se los lleva el viento, sin retorno. Forma parte de la condición humana. 


Jaume Padrós, COMB



Las personas somos imperfectas, sin vocación de cambiar si no hay algo que rascar. Más de un personaje, como siempre, ha sacado el pie del tiesto aprovechando la ocasión. Este es el caso del presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, que no pierde la oportunidad de hablar a destiempo, o quizás a su tiempo para posicionarse, como siempre ha hecho.  Ahora, el presidente de los médicos sale avisando de la gravedad de la situación, de medidas drásticas y confinamiento total porque la situación de la covid y sus contagios es grave. ¿Son casuales estas manifestaciones? Yo diría oportunistas, como su autor, que nunca hace nada por casualidad ni gratis.


Jaume Padrós lleva como presidente de la institución que agrupa a los médicos siete años. Anteriormente había sido secretario, después vicepresidente y desde el 2016, presidente. Contando todos los cargos juntos son 25 los años que lleva manejando los hilos de la institución y no se cansa.


El Colegio de Médicos es entre otras cosas un lobby de poder y negocios, que nadie tenga la menor duda. Por ello, algunos partidos políticos siempre han querido -algunos lo han conseguido- controlarlo. De hecho, CDC ha tenido siempre alguien suyo al frente o dentro de la junta. No ha dejado espacio para la incorporación de otros. En la etapa de la presidencia de Miquel Bruguera -convergente de toda la vida-, que estuvo 20 año al frente, tenía tres miembros/militantes convergentes más en su junta. Monopolizaban y controlaban todo. No había manera de abrir el colegio a otros perfiles, ni consensuar cambios que se hacían necesarios. Para conseguir enviar a casa a Bruguera, en la etapa de la consellera Geli, se pactó un último mandato, con una vicepresidencia para Miquel Vilardell, y el socialista Ricard Gutiérrez, pero también con Padrós. Al terminar su mandato, Bruguera, muy a su pesar, -las cuentas, los resultados de las empresas y el seguro de responsabilidad civil generaron dudas de gestión- el nuevo pacto fue más sencillo y Miquel Vilardell se hizo con la presidencia en las elecciones. En esta nueva junta estaba el omnipresente Padrós, no podía faltar. Vilardell abrió las ventas e hizo un buen trabajo. No estuvo demasiado tiempo como presidente, no tiene tragaderas, ni las necesita. Al final, Jaume Padrós consiguió su objetivo de presidir la institución que tanto había “anhelado”.


Hay que tener en cuenta que el COMB es uno de los colegios de España que más dinero genera e ingresa debido a las 13 empresas creadas por la institución: una aseguradora, una consultoría fiscal y laboral, una agencia de viajes, y una inmobiliaria entre otras, con una facturación en el 2019 de 2.875.369. Como algunos la llaman, es un “panal de rica miel”.


Padrós, que llegó a ser diputado autonómico por el partido de Pujol, siempre ha tenido la política metida en su ADN. Tanto es así que en la etapa de los grandes recortes sanitarias entre el 2010 y el 2015, en paralelo con el auge del procés, en los breves gobiernos de Artur Mas -autor del mayor recorte que ha tenido la sanidad catalana, que han ido aumentando con la etapa de Boi Ruiz como conseller de salut-, Jaume Padrós ha estado callado, mejor dicho, muy callado, y mirando para otro lado. Ahora, en plena campaña electoral, con los partidos del gobierno tirándose los trastos, con la consellería de Salut en manos de ERC, sale el doctor Padrós hablando y dando consejos, sin hablar para nada, una vez más, de los recortes en la sanidad catalana y de los efectos que está teniendo en atajar mejor la pandemia y el resto de enfermedades que se han dejado de lado por falta de planificación de recursos de todo tipo. Por eso, el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona no tiene ahora credibilidad, porque con la salud no se hace política, y menos el presidente del Colegio de Médicos.

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