El polémico "urbanismo táctico" en Barcelona sigue provocando un gran rechazo social

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Entidades, asociaciones, gremios y patronales no renuncian a seguir denunciando su completo desacuerdo con el plan de movilidad desarrollado por el consistorio de Ada Colau que  en sentencia de diversos colectivos (empezando por la patronal catalana, Foment del Treball) deriva en una auténtica "guerra sin cuartel contra el usuario del coche" además de pagador de impuestos. 


Con ocasión de la irrupción de la pandemia, aprovechando de hecho las medidas restrictivas aplicadas desde el pasado mes de marzo, en la capital catalana se han reducido los carriles de las principales arterias del centro de la ciudad, dejándolos, en la mayoría de casos, en un único carril.  Tanto el usuario del coche como la hostelería o comercio situados en puntos céntricos y estratégicos de la ciudad se sienten claramente perjudicados y penalizados.


La delimitación de estos nuevos carriles se ha realizado pintando el firme con rayas o dibujos de diversos colores, de unos bloques rectangulares de cemento, que ya han sido denunciados por su peligrosidad además de las no menos cuestionadas  vallas New Jersey, elementos de hormigón que, pintados de amarillo, se han utilizado para acotar nuevas terrazas en muchos chaflanes que también eliminan plazas de aparcamiento con una estética muy polémica. 


El pasado mes de diciembre, Martí Estela, de 28 años, portero de waterpolo del Club Natació Barcelona, falleció en un accidente al colisionar su moto contra un "New Jersey" de una terraza de la calle Balmes con la Gran Vía. Los abogados de su familia proclamaron que "llegarán hasta el final para que todas las barreras de hormigón sean retiradas de las calles de Barcelona".


De momento, la alcaldesa Ada Colau confirmó este miércoles a preguntas de Catalunyapress en su reciente participación en "L'Alcaldessa Respon", en el Col·legi Professional de Periodistes de Catalunya, que estas estructuras serán retiradas progresivamente. Muchos colectivos los consideran especialmente peligrosos. El Ayuntamiento de Barcelona asegura que la apertura de las nuevas "super illes" favorecerá que se prescindan de estos elementos desde ya y hasta el 2022.


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"Postal" favorecida por el nuevo "urbanismo táctico" barcelonés. Foto @FJMonfort


Además y en este contexto, en arterias escpecialmente importantes de la ciudad, durante los fines de semana se ha impedido el acceso al tráfico, en favor de la vecindad, eliminando plazas de aparcamiento de motos en diversos barrios y emplazamientos.


Asociaciones de vecinos, de comerciantes, CECOT-Patronal Multisectorial Catalana, el Gremio de Talleres, el Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Barcelona, el Gremio del Motor-Fecavem-UPM y diversos colectivos motoristas se aglutinaron en torno a plataformas muy críticas con aspectos del "urbanismo táctico" del equipo de Gobierno municipal liderado por Ada Colau, en connivencia con el PSC.


En algunos casos, representantes de estos colectivos tuvieron la oportunidad de expresar al Ayuntamiento de la capital catalana su desacuerdo en aspectos "como la imposición, en Barcelona, de la movilidad colectiva con el transporte público y la bicicleta". Entienden que es"ignorar la realidad, además de ser poco adecuada en estos tiempos de pandemia".


Insisten que "el sistema de pintura de la calzada es poco inteligible para los ciudadanos, y que los bloques de hormigón usados como separación son un claro peligro y ya han sido motivo de denuncia".


"El uso del transporte privado no significa lujo o comodidad, sino que en muchos casos es la única posibilidad" defienden estas organizaciones  que recuerdan que "los ciudadanos ya pagan unos impuestos y tarifas elevadas para poder circular y aparcar en la ciudad". Sin ir más lejos, el Consitorio barcelonés ha acometido, también, un notable aumento de tarifas para el aparcamiento en las zonas verde y azul de la ciudad que ni tan siquiera son ya gratuitas ni en el mes de agosto ni en el horario de las comidas (de 14,00 a 16,00 horas).


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"Vista privilegiada" con los bloques de hormigón "New Jersey" instalados por el Ajuntament de Barcelona. Foto @FJMonfort


Los comerciantes se han quejado de la dificultad que generan las nuevas restricciones del tráfico para acceder al centro de la ciudad, cosa que va en detrimento de los comercios, ya muy castigados por el confinamiento y la pandemia.


Para el colectivo de Motoristas BCN  “Barcelona puede funcionar gracias a los miles de usuarios de moto, porque éste es el vehículo que descongestiona y el que menos contamina”.


“La moto reduce emisiones, los tiempos de desplazamientos y contribuye a la distancia física y social. La ciudad somos todos y la obligación de los gestores municipales es identificarlos y solucionarlos, no crear otros nuevos y complicarla más aún” afirman. 


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