viernes, 24 de septiembre de 2021

“Cuando los montes caminen”: la guerra civil española vista por un marroquí

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Cada uno de los dos ejércitos que intervinieron en la guerra civil española dispusieron de la ayuda de combatientes extranjeros. Los republicanos, de las Brigadas Internacionales y los nacionales, de alemanes e italianos y, sobre todo de musulmanes reclutados bien en la zona de protectorado español de Marruecos, bien en los territorios de África Occidental. Esta última aportación fue muy numerosa y en buena medida contradictoria en sus propios términos. En efecto, muchos de los que en la década anterior habían combatido contra España, ahora los hacían en el propio territorio metropolitano y en favor de uno de los contendientes en liza; pero además y siendo de religión islámica, lucharon en favor de quienes estaban fuertemente comprometidos con el catolicismo.


Libros   Cuando los montes caminen

Esta participación principalmente marroquí ha merecido numerosos estudios, pero, por el contrario, ha dado lugar a una muy parva narrativa. Viene a enmendar esta carencia Youssef El Maimouni con su novela “Cuando los montes caminen” (Rocaeditorial) en la que el autor plantea una interesante hipótesis: el relato de la experiencia combativa de un voluntario marroquí de religión musulmana que se filia en el Ejército Nacional movido, como tantos otros, en unos tiempos de carestía y pobreza, por razones de carácter económico.


Quiere el autor situar al protagonista en una familia ligada indirectamente con un personaje real, el entonces comandante Mizzián, oficial marroquí que perteneció al Ejército español en el que llegó al generalato. Mizzián habría protegido al hermano de Yusuf, enrolado antes que éste en la misma guerra civil y caído heroicamente en el frente. Nuestro personaje quiere seguir su ejemplo, aunque su dosis de heroísmo es manifiestamente menor, por no decir inexistente. Trasladado a territorio peninsular, sobrevive a duras penas -lo cual ya es mucho, visto lo que le pasa a la mayoría de sus compañeros y amigos-, aunque su escasa y sospechosa combatividad le reduce finalmente el vil oficio de sepulturero. El Maimouni hace que el protagonista siga el itinerario de los nacionales en su ruta desde el sur hasta el cerco de Madrid y, aunque no menciona nombres concretos de ciudades, es fácil adivinar su paso por Badajoz o Toledo.


El mayor interés de esta novela radica en el esfuerzo de su autor por tratar de relatar aquella guerra desde el punto de vista de un marroquí al que le cuesta entender ese enfrentamiento entre hermanos. Carga mucho las tintas en la violencia del conflicto, particularmente en sus consecuencias sobre la población civil y este sentido no ahorra detalles truculentos de los que no se libran sus propios connacionales, particularmente depredadores de los bienes ajenos y duchos en la violación de mujeres indefensas, aunque en estas lides Yusef resulta, como cabe suponer, si no el valiente, sí al menos el “bueno” de la historia.


Hay, acaso, algunos aspectos poco creíbles, como el hallazgo casual de un soldado enemigo perteneciente a las Brigadas Internacionales con el que Yusef y su compañero, en vez de liquidarle sin más, entablan una relación amistosa al punto de ayudarle a reencontrar el camino de su propia gente. Pero como en definitiva “Cuando los montes caminen” es una novela, el autor dispone de plena libertad para fabular sin limitaciones.


No falta alguna nota sentimental, si bien muy poco persistente, como el interés de Yusef por su cuñada viuda, Asma;en todo caso, no es este aspecto el más relevante de una trama cuyo principal hilo conductor radica en la peripecia bélica, eso sí, desde una visión pretendidamente diferente a la habitual.   


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