La Ertzaintza preocupada por el uso de cócteles molotov químicos en actos de sabotaje en Euskadi

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Los autores del sabotaje a una línea de ferrocarril en Álava exhibieron un artefacto muy habitual durante los años duros de la kale borroka y con el que quemaron a cinco ertzainas en su furgón en la época de ETA.


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Furgón de la Guardia Urbana de Barcelona atacado durante los disturbios con un coctel molotov/ @EP



El intento de quemar un furgón de la Guardia Urbana de Barcelona, dentro del cual se encontraba un agente, encendió las alertas hace una semana en Cataluya por el uso de artefactos incendiarios que recuerdan a la kale borroka de los momentos más duros de ETA. 


En las últimas semanas han circulado por los canales de los CDR  y otros grupos radicales independentistas, anarquistas y de extrema izquierda, vídeos con tutoriales sobre cómo fabricar cócteles molotov, que durante los disturbios se han lanzado contra comercios, comisarías e incluso  coches policiales. 


Pero todavía es peor porque  algunos de aquellos artefactos han reaparecido en el País Vasco (Euskadi)  en los últimos días, y lo que realmente  preocupa es la reaparición de un tipo de cóctel molotov que utilizaron durante años los jóvenes ligados ETA en los ataques de kale borroka.


El pasado 3 de marzo, miércoles, se detectaron pintadas en el Monte Urgull de San Sebastián con insultos contra los guardias civiles (“Putos txakurras”) y contra los ertzainas: “Zipaioak enztun” escribieron, inicio del lema “Zipaioak enztun, pim pam pum” con el que los proetarras amenazaban en las manifestaciones a los ertzainas.


Ese día, la web de una radio de tendencia abertzale, Hala Bedi, difundió el vídeo de una acción de sabotaje cometida días antes, el 27 de febrero, como forma de recordar y homenajear a los obreros de Vitoria muertos por disparos de la Policía y se veía a una decena de personas, vestidas de negro y tapadas con capuchas y pañuelos, que caminaban por un monte con garrafas y cizallas. Al llegar a la vía de tren, reunieron troncos que colocaron sobre las vías y los rociaron con gasolina de las garrafas.  Finalmente, lanzaron un par de artefactos que al chocar con el montón de troncos, estallaron en llamas. Sucedió en la línea férrea entre Bilbao y Miranda de Ebro, a la altura del municipio alavés de Urkabustaiz.


Fuentes internas de la Ertzaintza con experiencia en los años duros de la kale borroka creen que el vídeo envía ciertos ‘mensajes’ a los policías vascos y la clave del vídeo del sabotaje al tren es el artefacto que lanza uno de los encapuchados contra la pila de troncos. En un momento de la grabación, durante un par de segundos, la cámara enfoca a pocos centímetros una mano que mueve de un lado para otro, como exhibiendo y llamando la atención, una botella envuelta en un plástico. Y los polícias han reconocido el artefacto: se trata de un cóctel molotov de los denominados “de impacto” o de ignición química.


Con ese gesto parece que han querido dejar claro a los agentes de las Fuerzas de Seguridad, sobre todo de la Ertzaintza, que los “expertos” de la kale borroka tienen aún capacidad de llevar a cabo ataques relevantes. Estos artefactos incendiarios eran muy utilizados por los ‘comandos’ de las juventudes de ETA que extendieron el terrorismo callejero por el País Vasco y Navarra a partir de los años 90, como un complemento a los atentados de la banda terrorista.


La diferencia entre los cócteles molotov tradicionales y los de ignición química, es que los tradicionales al reventar el cristal, la gasolina entra en contacto con el trapo ardiendo y se inflama. Pero los cócteles de ignición química no van acompañados de ninguna mecha ni otro elemento que arda. Se inicia la combustión por una reacción química interna de los componentes que lleva adheridos y se le añaden aceites y escamas de jabón para multiplicar el efecto del fuego y prolongar su duración.


CINCO ERTZAINAS MURIERON EN UN ATAQUE EN RENTERÍA


Los cócteles de ignición química traen muy malos recuerdos a los ertzainas. Con este tipo de artefactos fueron atacados los agentes antidisturbios que sufrieron una emboscada en su furgoneta en Rentería (Guipúzcoa) el 24 de marzo de 1995. Uno de los artefactos se coló en la furgoneta y entró en combustión en el interior, abrasando a los agentes. El conductor, Jon Ruiz Sagarna, perdió el control y atropelló a dos chicas que resultaron heridas. El interior del vehículo superó los 1.000 grados de temperatura.


Ataque



El ertzaina que conducía, Ruiz de Sagarna, sufrió quemaduras en el 55% del cuerpo, y los otros cuatro agentes quemaduras de diversa consideración. Jon Ruiz de Sagarna llegó al hospital con el casco prácticamente fundido con la cabeza. Pasó más de medio año ingresado en la unidad de grandes quemados y fue sometido a casi una decena de operaciones. Esto forzó a la Ertzaintza a dotar a los policías antidisturbios de uniformes ignífugos.



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