“España no es que sea diferente; es que es inverosímil”

Carmen P. Flores

En España, cuando hay un proceso electoral, de cualquier tipo, las campañas electorales están siempre mediatizadas por las acciones del gobierno de turno. Parece que se utiliza el poder para anunciar, o frenar determinadas acciones con el fin de no perjudicar al partido que gobierna, o para beneficiarlo. La oposición tampoco es ajena a esta estrategia de sacar provecho, aunque critica que lo hagan los otros.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria en el Congreso

Pedro Sánchez @ep


En política, ser guapo, o tener un pico de oro, son dos cualidades que mucha gente valora a la hora de votar. Aún se recuerda cómo muchas personas -dicen que especialmente mujeres-votaron a Adolfo Suarez o Felipe González porque el primero era atractivo y el segundo guapo. Curiosamente el PSOE ha tenido presidentes guapos, - que no tontos- mientras que el PP no ha corrido la misma suerte; José María Aznar y Mariano Rajoy no gozan de esos calificativos precisamente


El parlamento es el lugar donde las confrontaciones entre el gobierno y los partidos que aspiran a serlo se enfrentan dialécticamente para defender cada uno sus proyectos, ideas, o propuestas. Se suele hacer, según los temas, de una manera civilizada o, todo lo contrario. Sobre todo, si en ese momento se encuentran en campaña electoral: entonces la cosa cambia y la cortesía parlamentaria se pierde. Aprovechándose de que las sesiones son retransmitidas en directo por los medios de comunicación, las intervenciones de sus señorías tienden a ser más agresivas con el fin de convencer a la ciudadanía que deben votar a su partido, que “defiende” mejor sus intereses. Algunos se lo creen, otros no tanto y el resto pasan.


Este miércoles, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido delante de sus señorías, que representan a toda la ciudadanía que lo han votado, para presentar el Plan de Recuperación – que había sido presentando el día anterior a los medios- e informar sobre la evolución del Covid. Lo hace en un escenario electoral muy duro por los resultados que pueden producirse, que parece que catapultarían a Isabel Díaz Ayuso a presidir de nuevo la Comunidad de Madrid, con el apoyo de Vox o Ciudadanos. Ayuso va como una moto según algunas encuestas. Claro que hasta que no se vote y se haga el recuento, todo son conjeturas.


Con este panorama, el Congreso de los Diputados se ha convertido este miércoles, en un circo más que en una sesión en toda regla. Los debates y las discusiones dialécticas deben estar presente en el hemiciclo, es la vida parlamentaria. Otra cosa bien distinta es aprovechar esta institución para el insulto, la confrontación y la división, como malos modos, en un momento como el que se está viviendo. Hace falta más consenso, generosidad, altura de miras y sentido de responsabilidad para sacar adelante este país que no se halla en su mejor momento.


La intervención de Pablo Casado ha sido durísima. ¿era su intención marcar territorio para contribuir al resultado de Madrid y de paso no dejar espacio para sus compañeros de Vox? Todo es posible. Pablo Casado ha acusado a Pedro Sánchez de gobernar con “chulería” y como Napoleón, que lo hacía a base de real decreto. La dureza de Casado ha sorprendido a algunos de los presentes que lo han achacado a intereses electoralistas.


Inés Arrimadas, con tono moderado pero directo, le recriminó al presidente del gobierno que venía poco por el Congreso y lo hacía solo para hacer propaganda y la propaganda llena las cuentas corrientes de los asesores ¿Iván Redondo?


A falta de Rufián -todo el grupo de ERC está confinado- el líder de Vox, Abascal, se presentaba con un ladrillo en la mano para decir que era el que le habían tirado en Vallecas durante un acto en el que, según él, no había ido a provocar, sino que allí su partido ha tenido 15.000 votos. Su intervención no ha defraudado a sus seguidores.


Con tonos más moderados el resto de la oposición, incluido los partidos que dan soporte al gobierno, han ido criticando al presidente Sánchez y le han reprochado que no informe más al congreso y que vaya por libre.


Las actuaciones de sus señorías, en este miércoles en el que se conmemora el 90 aniversario de la proclamación de la II República, al que ha hecho mención Sánchez, para cabreo de Abascal, ha demostrado una vez más que ni siquiera la situación excepcional que vive España sirve para dejar las diferencias aparcadas para tiempos mejores y remar todos en la misma dirección. ¿De verdad les interesa este país de piel de toro, como se le conocía, con perdón de los antitaurinos? Pues parece que cada partido va a la suya y así no hay manera de sacar a este país de la crisis. Y es que al final, como decía Armando de Miguel, “ante tales pintoresquismos, no hay que extrañarse de que los hispanistas naveguen desorientados. España no es que sea diferente; es que es inverosímil".


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