El Moviment de Residències de Catalunya denuncia las deficiencias del sistema

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La pandemia del coronavirus ha dejado al descubierto las deficiencias que asociaciones y plataformas hace años que denuncian. Sábanas que deberían haber sido cambiadas días antes. Falta de pañales y medicaciones. Trabajadoras que trabajan demasiadas horas sin la protección necesaria. Si para algo ha servido esta crisis que lamentablemente ha dejado un vacío en la vida de muchos, ha sido para evidenciar que el sistema de cuidados no funciona, y que necesita un cambio radical.


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Personas se manifiestan contra las deficiencias del sistema de cuidados - Imagen cedida por Roberto Martínez


Desde Moviment de Residències de Catalunya, una agrupación de ocho plataformas (ÚPLA - La Unión, Sindicato SAD de Cuidadoras Municipales, Familiars Residència Mossèn Homs Terrassa, Plataforma SAD Catalunya, Plataforma Víctimes Bertrán i Oriola, Els Estels Silenciats, Families Residència Falguera, y Afectados BB Serveis) que luchan para visibilizar y denunciar la situación en las residencias,  Roberto Martínez -impulsor junto a su pareja María José Alarcón de la Plataforma de Afectados por BB Serveis- explica que desde el incio de la pandemia se han hecho aún más visibles las deficiencias de los servicios de cuidados para personas dependientes, tanto para los residentes y sus familiares como para las trabajadoras. "Todo el mundo parece estar buscando culpables, pero las culpables no son las trabajadoras", dice el activista. Y añade: "los culpables están mucho más arriba"


Roberto Martínez hace hincapié en que muchas de las trabajadoras de este sector son personas vulnerables: "muchas son personas mayores que saben que si dejan de trabajar ahora ya nunca encontrarán otro trabajo; otras son migrantes, o víctimas de violencia de género". Lamentando que aquellas que escapan de las garras de un hombre maltratador se encuentren bajo la influencia de grandes empresas privadas, el miembro de Moviment de Residencies se siente enfurecido por el hecho de que estos servicios públicos se hayan mercantilizado: "a estas empresas privadas no les preocupa el bienestar ni de los residentes ni de las trabajadoras, solo les importa hacer dinero", dice Martínez. 


Por esto, desde Moviment de Residencias argumentan que "es necesario que de manera progresiva pero sin demora, estos servicios sean un servicio garantizado por las instituciones, es decir, un servicio público". A parte de la construcción de residencias públicas, con gestión 100% pública y con amplios presupuestos para un correcto funcionamiento, el Moviment pide que en las residencias con externalización de la gestión se modifique el criterio de adjudicación por parte de la administración, ya que actualmente se rige por el precio más bajo del servicio, cuando la licitación se tendría que basarse obligatoriamente en criterios relacionados con la calidad de los servicios prestados


También piden una formación continuada para las trabajadoras, dentro del horario laboral y con cobertura de personal suficiente para que los usuarios estén atendidos adecuadamente. Porque lo que no puede pasar, dice Martínez, es que "trabajadoras den positivo en Covid y sean obligadas a seguir trabajando, o que las sábanas se cambien una vez a la semana en vez de dos porque a las empresas privadas que gestionan la residencia no les conviene o apetece invertir su dinero ni en los residentes ni en las trabajadoras". 


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