jueves, 23 de septiembre de 2021

Autopublicación: alternativa a las editoriales para escritores noveles y escritores consagrados

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Hace algún tiempo el sueño de cualquier escritor era ver sus libros en todas las librerías. Pero en muchas ocasiones ese sueño se veía frustrado por culpa de las editoriales: eran ellas quienes decidían si un manuscrito era bueno o por el contrario merecía quedarse para siempre escondido en un cajón.


Por suerte para muchos amantes de las letras, esto ha cambiado. Plataformas como Createspace o KDP de Amazon –la más conocida y usada de todas– permiten que un escritor autopublique sus libros, tanto en papel como en digital, sin importar lo más mínimo la opinión de las editoriales.


Sin embargo, aunque la autopublicación sea una buena alternativa para los autores, todavía existe una tendencia –afortunadamente cada vez menos generalizada– que lleva a pensar que los escritores que se autopublican son aquellos que han sido rechazados por las editoriales. Es decir, aquellos cuyos manuscritos no han pasado los criterios de calidad. Pero nada más lejos de la realidad.


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Abril Camino es una autora gallega que ha lanzado al mercado libros de la talla de La petición de Olivia o El ayer, nosotros y un mañana imposible. Camino, tal y como cuenta para Catalunya Press, no fue rechazada por ninguna editorial porque se lanzó “directamente a la autopublicación”. Lo hizo en 2015, cuando era un mundo “mucho más desconocido que hoy”. Pero explica que le “atraía mucho esa opción relativamente nueva” porque es “impaciente por naturaleza” y no le apetecía “nada entrar en el bucle de enviar manuscritos, esperar respuestas, etc”.


Lo mismo le pasó a Cherry Chic, una malagueña que “quería un modo de llegar a los lectores” y lo encontró en Amazon. Publicó la novela Mi canción más bonita y tras ella A la de tres: ¡Te quiero!, el primer libro de la serie Sin Mar, que fue sin duda la que la lanzó al éxito. Varios años y varios libros después, ahora que ha publicado sus últimas novelas con editorial, no se arrepiente de sus comienzos en este mundo: “Autopublicar es una experiencia rica que me ha llenado de conocimientos que no habría adquirido de otro modo”.


Saray García, por su parte,se convirtió en autora independiente con la Bilogía Lucía, poniéndola a la venta en Amazon directamente. Tomó esta decisión “por la inmediatez” que suponía y “por la posibilidad de poder lanzar la novela el mismo día después de haber concluido con todo el trabajo de edición y corrección sobre el manuscrito”.


LOS AUTORES CONSAGRADOS TAMBIÉN SE AUTOPUBLICAN


Con los ejemplos de Saray García, Abril Camino y Cherry Chic queda claro que mandar manuscritos a las editoriales no es algo que hagan todos aquellos que quieren comenzar sus carreras como escritores. Autopublicar un libro es algo que se elige, una alternativa a la forma tradicional de sacar libros al mercado. Pero no solamente sirve para aquellos autores que empiezan, sino que algunos de los que ya están consagrados también optan por esta opción.


Fernando Gamboa es un escritor que firmó su primer contrato con una editorial en el año 2007 y estuvo trabajando con ellas hasta 2019. Desde ese momento decidió terminar toda relación con las editoriales y pasarse a la autopublicación. “Tengo más de 12 años de experiencia tratando con editoriales. Una experiencia que no ha sido demasiado buena y que me llevó en su momento a descubrir la autopublicación a través de Amazon KDP y sus inmensas ventajas respecto a la publicación tradicional”, comenta a Catalunya Press.


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En esta línea, Gamboa relata que su “viaje ha sido desde la publicación en exclusiva con editoriales, a un mix de autoedición y publicación tradicional” hasta pasarse después “con armas y bagajes a la autopublicación con una sonrisa en los labios”.


Abril Camino también cuenta con muchos libros en el mercado y algunos de ellos llevan el sello de una editorial. Sin embargo, en la mayoría de los casos opta por autopublicarse. “Me gusta tomar yo las decisiones sobre mis manuscritos y, por desgracia, eso es algo que solo está 100% en tu mano si autopublicas”, dice.


LAS VENTAJAS DE SER AUTOR INDEPENDIENTE


Claro está, si algunos profesionales con años de carrera optan por ser autores independientes es porque piensan que tiene más ventajas que trabajar con una editorial. Para Fernando Gamboa, por ejemplo, autopublicar “es muchísimo más rentable”. Según explica, “hay multitud de ejemplos de autores independientes en todo el mundo con millones de libros vendidos que gracias al trabajo duro y el boca-oreja de los lectores pueden ganarse la vida de una forma que no habría sido posible con una editorial”.


Además, comenta que “como autor independiente los derechos de la obra son tuyos y puedes hacer que tu libro esté siempre a la venta y promocionarlo, traducirlo o vender los derechos al cine si llega a tener éxito”. Algo que no ocurre si “le entregas los derechos de tu obra a una editorial porque dependerás de ellos para el marketing, la distribución y la publicidad. En el 99% de los casos tu libro estará ocho semanas a la venta en las librerías entre otros miles de libros, y luego desaparecerá de las estanterías definitivamente”.


Saray García, por su parte, destacaría también esas ventajas. “El poder de decisión y autogestión, el control total sobre el producto final o cómo quieres presentarlo a los lectores, además del plano económico, en el que hay una notable diferencia respecto a la publicación con editorial”.


Cherry Chic coincide con Gamboa y Saray García en que lo mejor de autopublicarse es tener el control. Pero añade algo más: “La principal ventaja de la autopublicación es, al mismo tiempo, la mayor responsabilidad: lo haces tú todo. Todo depende de ti y, por tanto, cargarás con el resultado para bien o para mal”.


LOS INCONVENIENTES


Así pues, ser autor independiente tiene muchas ventajas, pero para algunos escritores este método tiene también algunas desventajas con respecto a trabajar con editoriales. Blas Ruiz Grau autopublicó La verdad os hará libres, un thriller religioso, en 2012. Lo hizo porque sabía “lo complicado que era que una editorial se fijara” en su trabajo. Pero empezar a trabajar con una supuso para él “un cambio tremendo” porque de golpe tenía a su lado a “un equipo de profesionales” que lo ayudaba y guiaba “para hacer las cosas mejor; algo que no tiene precio”.


Pero este autor va más allá y asegura que para él “autopublicar era una frustración constante, era trabajar demasiado para no obtener casi resultados”. Blas Ruiz cuenta a Catalunya Press que autopublicar “es muy complicado” y que “se habla poco de la realidad que supone al autopublicado que se le ningunee por ese hecho”.


Con esto queda claro que a él autopublicarse no le compensa, igual que debe ocurrirles a otros profesionales de las letras. Como bien dice Blas Ruiz, autopublicarse supone dedicarle más tiempo a algunas tareas. Algo que secundan los escritores Fernando Gamboa y Abril Camino.


En esta línea, Gamboa dice que “cuando te conviertes en autor independiente y si lo que quieres es ganarte bien la vida con ello, necesitas invertir tiempo no solo en escribir, sino también en relacionarte con los lectores, en marketing, publicidad, contratos con correctores, traductores, diseñadores, administrativos, etc. Te conviertes en una pequeña empresa dedicada a publicar los mejores libros posibles en todos los formatos e idiomas que puedas, lo cual es muy satisfactorio, pero también exigente”. De esta manera, asegura que la principal desventaja de la autopublicación es que pierdes tiempo.


Abril Camino, aunque afirma que sí se le dedica más horas, no considera que sea una pérdida de tiempo como tal. En su caso, aclara que todo ese trabajo lo realiza de igual manera si publica con editorial, excepto la parte del diseño de la portada, que justamente es algo que le gusta.


Cherry Chic, sobre esto, piensa que “la principal ventaja de las editoriales respecto a la autopublicación es, evidentemente, que llegan a las librerías físicas y Amazon, de momento, no”. Algo en lo que coincide Saray García, que añade que a la autopublicación le falta “el impulso promocional que proporciona el sello”.


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¿EL FUTURO ESTÁ EN LA AUTOPUBLICACIÓN?


Con todo esto queda claro que autopublicarse tiene ventajas y desventajas. Y que lo que para un escritor puede ser malo, para otro no lo es y a la inversa. Tanto es así que Fernando Gamboa considera que “las editoriales seguirán teniendo su mercado durante mucho tiempo, pero la autopublicación se irá imponiendo con el paso del tiempo, ya que los autores pueden ganar mucho más dinero que con las editoriales”. Además, quiso poner un ejemplo personal: “Mi primera novela La última cripta años atrás fue rechazada por multitud de editoriales. Hoy llevo más de 500.000 ejemplares vendidos de esta obra en todo el mundo como autor autopublicado, gracias a las recomendaciones entre lectores satisfechos”.


Este hecho, por otra parte, lleva al punto en el que estábamos al principio: sí que es cierto que, como dice el alicantino Blas Ruiz Grau, algunas personas rechazan leer un libro por el simple hecho de estar firmado por un autor independiente. Pero por suerte cada vez son más los lectores que se alejan de los prejuicios y dan la oportunidad a cualquier autor, sea novel o tenga una larga carrera, sea autopublicado o saque sus libros al mercado con editorial.


De hecho, buceando en Amazon se pueden encontrar libros nada trabajados, pero también grandes obras. Sobre esto, Cherry Chic dice que “en la autopublicación hay mucha gente que no cuida todo lo que debería la edición, corrección o maquetación de sus libros”. Algo en lo que coincide Abril Camino, que opina que, “lamentablemente”, hay demasiados libros de muy baja calidad autopublicados. Pero Cherry Chic asegura que también hay “mucha gente que trabaja a destajo para que todo esté lo mejor posible”. Ellas mismas son un claro ejemplo de ello.


Aunque pueda parecer lo contrario, esta situación se repite cuando los libros llevan sellos de grandes editoriales, pues Cherry Chic ha visto “libros de editoriales muy mal editados, con el agravante de que, siendo un sector más profesional, no deberían dejar pasar ciertas cosas”. Aunque bien es cierto, tal y como señala la gallega Camino, que “hay sellos editoriales que, indudablemente, aún son una garantía de calidad”.


Así pues, todo depende del profesional del que se hable: hay grandes profesionales autopublicados y hay grandes profesionales que trabajan con editoriales en las que cuentan con “un equipo que cuida cada detalle de la edición, desde maquetación, corrección, promoción, etc”, tal y como comenta por su propia experiencia Cherry Chic.


Además de esto, después de conocer las historias y opiniones personales de algunos escritores, también podemos llegar a la conclusión de que la autopublicación es para todos. Para los escritores que quieren iniciar sus carreras, pero también para aquellos que, tras años de trabajo y muchos libros publicados, prefieren elegir esta opción. La autopublicación es una alternativa, llena de dificultades, pero una alternativa al fin y al cabo. Es una elección y un mundo donde descubrir grandes talentos. De hecho, de ahí han salido autores superventas como Elísabet Benavent. Una escritora que comenzó siendo independiente, fue contratada más tarde por una editorial –pues estas buscan talentos en plataformas de autopublicación– y ha conseguido que su primer libro vendido en Amazon se haya convertido en una serie de televisión.

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