Vicente Molina Foix descubre en “Las hermanas Gourmet” una nueva exquisitez gastronómica

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En unos tiempos de rigurosa austeridad, en los que han desaparecido las convocatorias de prensa con almuerzo o cena -salvo contadísimas excepciones- lo único que sobrevive son los desayunos.


Desayunos tardíos, que llegan más bien a la hora del aperitivo, pero siempre muy de agradecer por las buenas gentes del gremio periodístico (ya lo decía aquella famosa duquesa: “que pasen los periodistas, que seguro que tendrán hambre”). En este orden de cosas, la editorial Anagrama siempre ha sido, desde los tiempos gloriosos de Jorge Herralde, generosa y suele prever un ligero tentempié para socorro de periodistas: café con leche, infusiones, zumos, algunas pastas y minibocadillos. Una atención elegante y discreta. Pero cuando llego en esta última ocasión me quedo boquiabierto porque en vez del refrigerio habitual me encuentro unas latitas con tacos de salmón, vino, refrescos y unas misteriosas tacitas con unas perlas parecidas al caviar, pero de color anaranjado y sabor vegetal.


Hermanas gourmet


En estas aparece Vicente Molina Foix, autor de la casa, que viene para presentar su última novela titulada “Las hermanas Gourmet”. Título que nos invita a pensar que el autor ilicitano ha optado en esta ocasión por un tema relacionado con la gastronomía, aunque Molina añade que tiene ingredientes propios del espionaje. “Es -dice- la historia de cuatro hermanas, dos de ellas gemelas, que dirigen un restaurante para un máximo de 36 comensales, narrada por una de ellas, por lo que el texto es una voz femenina que se advierte inteligentes, sabia e irónica”. Añade que bien podría ubicarse en cualquier punto del litoral mediterráneo.


No soy un cocinitas -puntualizó-, aunque me gusta comer y me apetece investigar la cocina como un reino de fábula en el que se crean obras de arte que desaparecen por lo que resulta un mundo exquisito y super exigente. Creo que en el fondo he escrito una novela de novelas en la que van apareciendo platos que se cocinan en el trascurso de la trama. Pero lo más notable es que Molina Foix ha introducido un aderezo culinario harto desconocido por estos pagos, cual es el “citron dos” o “limón dos”, un cítrico minúsculo con apariencia aguate mínimo, que puede utilizarse en forma de “limón caviar” es decir ¡precisamente ¡en forma de aquellas perlitas que habíamos visto en el bufé! Como cabe suponer, todos quedamos estupefactos por la novedad que aporta “Las hermanas Gourmet” que, de tener buen tirón editorial, puede convertirse en una imparable moda culinaria pese a su costo: 24 euros el kilo en una frutería muy selecta de Madrid, único lugar en el que el autor pudo encontrar este producto en España.


Molina Foix dice que la pandemia ha sido benévola con él porque le ha permitido trabajar mucho. Concretamente, en una nueva traducción de “Marco Antonio y Cleopatra” de Shakespeare “un trabajo apasionante que me ha entretenido ocho meses «full time» y que ha sido el resultado de una petición que me había hecho Luis Homar. Es una tragedia, pero con ingredientes de comedia en la que hay celos, crisis de pareja entre poderosos, rivalidades y deseos de vivir la sexualidad al máximo”. Buen conocedor de la dramaturgia del autor de Stratford on Avon, declaró que esta era su obra preferida “desde que la vi en Londres interpretada por Glenda Jackson y me percaté de que era apabullantemente contemporánea”.


“Soy muy trabajador”, añadió, aunque “no pretendo escribir novelas divertidas, sino divertirme escribiéndolas”. Cosa que todo hace pensar que ha conseguido con “La hermanas Gourmet”.

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