Hacia el fin del empleo no cualificado: "La gente no debería estar obligada a trabajar para poder vivir"

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La pandemia de Covid-19 ha cambiado gran parte de nuestra visión del mundo y ha provocado transformaciones que exigen nuevos enfoques. La robotización, es decir, el avance tecnológico, está cambiando nuestras sociedades y las nuevas democracias robotizadas pueden promover una sociedad más justa e igualitaria. 


Raúl Jiménez, profesor de ICREA en el Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona y Luis Moreno, profesor de Investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC), han editado el libro 'De fuera hacia dentro: Reflexiones de cambio en tiempos de pandemia', donde alentan a los lectores a pensar en los cambios de vida en curso y a estimular su valoración de los procesos que afectan al mundo pandémico y las perspectivas de su futuro indeterminado. Este viernes en CatalunyaPress entrevistamos a Raúl Jiménez: 


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Raúl Jiménez y Luis Moreno, de izquierda a derecha


En vuestro libro reflexionáis sobre cómo el Covid-19 ha cambiado el mundo...¿Nada volverá a ser lo mismo?


R.J.: Esa es nuestra reflexión. Mucha gente cree que todo va a volver a la misma normalidad anterior, y hablamos de principios o mediados de 2019. Lo que la pandemia ha constatado es que se ha cambiado el modelo de sociedad. Primero, porque se ha visto que muchas cosas que creíamos que era necesario realizarlas presencialmente, pues lo pueden hacer las máquinas o los robots. Un caso espectacular es el de los bancos, donde hemos visto que las sucursales en realidad no eran necesarias. En 2007-2008 había una sucursal casi en cada esquina, y ahora están cerrando todas. ¿Y Por qué? Porque todo se hace desde el teléfono.


Otro más impresionante es el hecho de que hemos podido seguir trabajando sin necesidad de estar presentes en nuestras oficinas. Que ha sido posible seguir con una rutina de trabajo, productiva, sin necesidad de volver a las oficinas o los lugares de trabajo. Se ha visto que se puede robotizar una parte muy importante de la sociedad. Y creemos que esto, aunque estaba sucediendo, la pandemia lo ha acelerado de una manera notable.


Aunque claramente no se va a volver al 100% de teletrabajo, sí que se evolucionará hacia jornadas mucho más flexibles, mucho más distantes. El fenómeno este del nómada de teletrabajo va a ser mucho más frecuente. Y todo esto es gracias a la capacidad de tecnología, ¿o no?


Entonces, si la pandemia hubiera llegado hace 20 años, la situación hubiera sido muy distinta...


Hace 20 años no se habría podido hacer esto porque la Internet no podía soportar el tráfico que está soportando ahora para poder realizar el teletrabajo. Porque no solamente es el soporte físico de la Internet, también son los algoritmos que facilitan, por ejemplo, que tú y yo estemos hablando ahora (la entrevista se ha realizado por teléfono).  


El escenario hubiese sido completamente distinto. Primero no tendríamos capacidad de trabajar, los algoritmos eran mucho más rudimentarios y no había inteligencia artificial como la conocemos hoy. Hace 20 años los algoritmos de redes existían, pero los libros de los académicos no estaban implementados. No había el mismo entretenimiento que ahora hay con Netflix o este tipo de plataformas. Nos tendríamos que haber quedado en casa todos sin trabajar. Y tampoco se podría haber dado clase a distancia. 


Veríamos televisión, oiríamos la radio, y poco más. No está claro que la gente sin poder trabajar hubiese sido capaz de aguantar el confinamiento tal y como lo hemos aguantado. Ha habido mucho desempleo, pero mucha otra gente ha conservado su trabajo gracias a la tecnología.


La robotización de la sociedad puede hacer que se pierdan muchos empleos, y genera miedo en mucha gente. ¿Por qué consideráis que es positivo?


Nosotros creemos que hay muchos trabajos que no son necesarios. Nuestra posición en el libro y los artículos es que debería haber un Ingreso Mínimo Vital para que la gente no estuviese obligada a trabajar para poder vivir. Sobrevivir debería ser algo que la sociedad debería dar a la gente. Es decir, tener una vivienda, un ciclo de vida y comida debería ser algo que uno no tiene por qué trabajar para ello. Y realmente muchos trabajos se hacen para que la gente se entretenga.


Hay una gran cantidad de trabajos que no tienen ninguna necesidad de seguir estando. Pero claro, eso conlleva tener que hacer algo con la gente que perderá el trabajo, no pueden dejarles morir. Entonces ahí es donde debería entrar un sistema social de bienestar que cuidara de esa gente. Como se ha visto en la actualidad en Europa y en Estados Unidos, donde la gente ha recibido un dinero para poder seguir viviendo mientras no tenían trabajo, no mientras estaban desempleados. Está claro que la robotización va a conllevar que muchos trabajos se eliminen.


¿Cómo los estados pueden hacer frente a la nueva realidad? Porque hace falta mucho dinero...


El problema político es pensar qué hacemos con los trabajadores que se han vuelto 'inútiles'. Los Gobiernos tienen que darse cuenta que nos estamos volviendo una sociedad en la que el trabajo no tendrá que ser necesario para poder comprar el pan o poder pagar el alquiler. El trabajo va a ser algo opcional, y si uno quiere trabajar o quiere ganar más dinero, tendrá que tener unas ciertas skills, unas ciertas habilidades más allá de lo habitual. 


Para los trabajos no cualificados, ¿es más util un robot que un operario?


La realidad es que sí. Un operario se pone malo, se sindicaliza, hace huelga, se tiene que jubilar, hay que pagarle pensiones. Los robots suponen una inversión inicial muy importante y es uno de los problemas para que aún no hayan llegado a todo el tejido empresarial. Por eso estamos viendo la robotización solamente en grandes empresas, pero una vez que eso arranca, ya no hay vuelta atrás. 


Un sector que se está robotizado de una manera espectacular es la agricultura: ahora mismo con imágenes satelitales se puede decidir cuándo cultivar, en qué momento cultivar, cuál es el grano mejor para cultivar y además se puede modificar genéticamente . Toda esa información se transmite directamente a un ordenador incorporado en el tractor y este sabrá dónde tiene que ir con el GPS. Con esta tecnología, la intervención humana es muy, muy pequeña. 


Somos positivos con la robotización porque creemos que se debería usar de una manera inteligente para que los seres humanos no tuviesen que estar trabajando con el sudor de su frente para ganarse el pan de cada día. Pero obviamente hay muchos problemas que se pueden crear si la robotización se hace de forma salvaje. 


¿Estamos ante el fin del trabajo por necesidad? 


Una sociedad occidental desarrollada en el siglo XXI debería estar a un nivel donde la tecnología acabe eliminando ese tipo trabajos sin cualificar y necesarios para poder comer. Y es muy fácil con lo que nosotros llamamos tax de robots. Es decir, poner impuestos a los ricos o a la gente que tiene robots.


Salió hace poco la noticia de que las 25 personas más ricas de Estados Unidos han pagado cero por ciento de impuestos. Lo que Biden está intentando hacer es que, al menos, paguen un 30%. El dinero está ahí y se puede hacer un Ingreso Mínimo Vital con un impuesto negativo, donde los que tengan más paguen más y los que tengan menos tributen un impuesto negativo, que sería lo que les aportaría una renta mínima. 


Se puede hacer fácilmente y no es un problema de dinero. El problema es que debe haber cierta redistribución de la riqueza que permita que la sociedad no sea tan desigual. El problema es la desigualdad en la sociedad, una desigualdad salvaje que provoca que haya personas que no tienen nada y personas que tienen casi todo. Las 50 personas más ricas en Estados Unidos tienen tanto dinero como la mitad de la población del país. Estamos hablando de un sistema casi feudal. 


¿Entonces deberíamos ir hacia economías más socialistas?


Tampoco se trata de sonar marxista o lenninista, se puede hacer todo de una forma más inteligente. No hace falta ni siquiera ir a las sociedades escandinavas. No se trata de estatalizar toda la economía, se trata de poner impuestos a la gente que más tiene de una forma razonable. El mismo Biden está intentando hacer algo mucho más redistributivo dentro del sistema extremadamente exitoso americano liberal, pero buscando que no haya esta desigualdad tan exagerada.


Estamos en una sociedad con una desigualdad tan gigantesca que creemos que quizás la robotización puede ayudar en el sentido de equiparar un poco más. Al fin y al cabo, ahora mismo todos tenemos WhatsApp, todos tenemos la capacidad de comunicarnos con gente lejana. Esto es un ejemplo pequeño de cómo se puede democratizar o equilibrar las desigualdades en la sociedad.


¿Y qué hacemos con las multinacionales?  ¿Cómo valoráis el plan del G7 para crear un nuevo sistema fiscal global? 


Una multinacional, esté donde esté, tiene que pagar impuestos, sea del orden del 20 por ciento o lo que sea, pero tiene que pagar impuestos. No vale irse a las Bahamas y evitar pasar por el fisco. La reforma que están planteando en el G7 va a ser un cambio fundamental. Porque los cálculos de Biden dicen que con ese impuesto cubrirán todo el gasto en infraestructuras, sanidad y educación.  


Y por otro lado, las grandes corporaciones que tienen la robotización en sus manos, como son Google, Amazon y Microsoft, Apple, Facebook, tienen que pagar impuestos. No puede ser que no paguen impuestos. Si no lo hacen iremos hacia una oligarquía en la que estos oligarcas van a controlar la sociedad. Y no puede ser que sean más poderosos que los gobiernos elegidos por la gente.  


¿Cómo imaginas el futuro? 


El futuro será una competición entre el modelo de democracias occidentales como Estados Unidos y Europa, el de la tecnodictadura de China y la oligarquía rusa. El modelo chino de dictadura, de control absoluto de la población y una economía igualmente controlada al milímetro por un Estado no democrático, claramente no es el modelo correcto. 


Pero yendo un poco más allá, vemos un futuro altamente robotizado, donde los datos se usarán para tomar decisiones y creemos que eventualmente vamos a llegar a una situación donde el robot o los algoritmos van a ser los que tomen muchas decisiones acerca de la sociedad. Por ejemplo, ¿A quién vacunar? Es una decisión tomada en base a los datos, valorando quién está más expuesto al Covid. Es una decisión basada en datos que podría resolver perfectamente un algoritmo.


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