Centenares de "mamás protectoras" se unen para luchar contra la "violencia institucional" contra ellas y sus hijos

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Sílvia Aquiles es una mamá de Barcelona que lleva aproximadamente seis años de lucha para proteger a sus hijos y un año y medio separada de ellos porque no la dejan verlos. En 2015, cuando su hijo menor tenía 4 meses y su hija mayor 3 años, comenzó su calvario. “En ese momento mi hija empezó a hablar y a decir "el papá me ha hecho daño en el culete, me ha hecho daño con sus uñas y me ha hecho llorar" y cosas así. "A partir de ahí tuve que ponerme en marcha. Tuve que denunciar, tuve que buscar profesionales para intentar ayudar a mis hijos y averiguar qué es lo que estaba pasando”, relata a Catalunya Press.


Esta madre fue a la pediatra, que la derivó a la Unidad de Abusos a Menores en Catalunya (UFAM) donde la atendió una trabajadora social. Según explica en un documento en el que escribe toda su historia, fue la primera vez que la atacaron desde las instituciones. “Muchas mujeres usan estas historias para buscar una separación”, le dijeron. Sílvia afirma que la grabación de la intervención de su hija mayor “desvela los abusos” y que el “informe de la UFAM es falso y de ideología Prosap y misógina”.


Archivo - Violencia infantil

Foto de archivo - @EP


Con esto, esta mamá se fue de casa con sus dos hijos, denunció, hicieron el juicio rápido y le denegaron la orden de alejamiento. “En la vista de medidas provisionales civiles dispusieron un Punto de Encuentro de Familia de manera quincenal, dos horas. Mi niña no quería ir, no podía, esta situación le provocaba ataques de ansiedad”, detalla Silvia. “Suspendieron las visitas y nos enviaron a mí y a la niña a desbloquearnos para reiniciar el derecho de visitas del padre. La niña volvió a UFAM obligada por orden judicial, pero mi niño siguió yendo al punto de encuentro”, narra.


En ese momento consiguieron pruebas de los "presuntos" abusos a los que el padre sometía a la hija de Sílvia, afirma la mujer. También afirma tener pruebas de que "presuntamente" abusaba del hermano menor. Pero pese a eso, la justicia acusó a esta mamá de manipular a sus hijos y de haberse inventado la historia.


“En 2018 un auto judicial acreditó", según esta madre, "los presuntos abusos y se protegió" a sus hijos. Pero el padre biológico de los menores denunció y solicitó que la niña, si no quería ir a las visitas, fuese llevada a un centro de menores y que la custodia del niño fuese para él. Y se lo concedieron.


A partir de ese momento, hace cosa de un año y medio, Sílvia pasó de vivir con sus hijos a ver al menor una hora cada quince días y a perder el contacto con su hija mayor. Todo esto, dice, está causado por la jueza titular del Juzgado número 18. Está a favor del falso síndrome de alienación parental (SAP). Son personas patriarcales. Un padre asesino, maltratador, violador… pues es tu padre y te tienes que aguantar porque es lo que hay”, dice.


Por el contrario, “la madre, por poner en conocimiento de la justicia el relato de la menor y pedir que se investigue, pues es castigada. A mí no se me concedió la presunción de inocencia”, declara.


LAS MUJERES SE UNEN CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL


Los casos como el de Sílvia no son aislados, sino que hay cientos alrededor de España. También los hay alrededor del mundo. Para tratar de luchar contra esto, nació la Federación del Consejo Nacional de mujeres y menores resilientes de la violencia de género, integrada por asociaciones y redes de mujeres y madres víctimas de la violencia de género y por madres protectoras.


Chelo Álvarez, presidenta de la Federación, explica a este medio que decidieron crearla porque cada vez eran más las mujeres y madres que iban conectando unas con otras, desde diferentes partes del Estado, unidas por un mismo problema.


Lo hicieron por varias razones, explica Chelo: “Primero para darnos voz o recuperar la voz que no tenemos, para que se nos escuche, para que se nos tenga en cuenta y para empezar a denunciar situaciones que estamos viviendo muchas y que son desoladoras. Son atentados contra los derechos humanos de mujeres y de criaturas”.


Porque al final, quienes sufren, además de las madres, son los más pequeños. Ellos son las verdaderas víctimas de toda esta situación. Sílvia explica que a raíz de todo lo que han pasado, sus hijos “presentan trastornos graves que nunca antes habían presentado, como distrofia muscular y retraso cognitivo en el habla”. Además, dice que su hijo “hace aspavientos, cuando era un niño completamente normal”, y su hija “presenta desde que llevaba pocos meses con el presunto, un trastorno de conducta y un tipo de encopresis retentiva, que justamente presentaba nada más denunciar, que es sintomatología indicativa de posible abuso sexual infantil”.


Pero además de querer recuperar esa voz, desde la Federación del Consejo Nacional de mujeres y menores resilientes de la violencia de género quieren “luchar contra la violencia institucional y, cómo no, contra la violencia vicaria –hacer daño a la pareja o expareja usando como medio a los hijos–, pues toda víctima de violencia de género que tiene criaturas sufre violencia vicaria. Van unidas y eso es lo que intentamos que entienda la gente”, dice la presidenta.


Aunque se dan casos de violencia vicaria de mujeres hacia hombres –como el caso de Yaiza, en Sant Joan Despí, hace solamente unas semanas–, estos son minoritarios. Por eso esta Federación está formada por mujeres. Y por eso Sílvia dice que otro de los objetivos es “destapar el incesto paterno”. Para ella, “lamentablemente la violencia vicaria forma parte del maltrato judicial hacia la madre por intentar proteger a sus hijos. Dañar a un tercero, en este caso el castigo a la madre, también forma parte de la violencia vicaria”.


¿CÓMO FUNCIONA LA FEDERACIÓN?


“Desde la Federación lo que estamos haciendo en estos momentos es redactar. Hicimos un análisis de qué no funciona a nivel institucional, no sólo judicial y policial, y redactamos una serie de propuestas”, explica a Catalunya Press la presidenta Chelo. “Aquel documento fue suscrito por asociaciones feministas grandes y está encima de la mesa de la Ministra de Igualdad, del Defensor del Pueblo y de Justicia. También lo hemos enviado a CEDAW y estamos haciendo campañas con todas las mamás protectoras”, declara.


Estamos “organizadas por comisiones de trabajo, sobre todo a nivel jurídico y a nivel psicosocial, porque dentro de nosotras hay profesionales de la psicología, de lo social, de lo legal y estamos en plena guerra. Veinte compañeras plantearon incluso una denuncia en la CEDAW –el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer–”.


Desde la Federación luchan contra la “violencia institucional”. Porque, dicen desde Alanna: “Estamos muertas en vida, nosotras y nuestras criaturas. Luego el Estado se pregunta que por qué no denunciamos y no denunciamos porque el segundo periplo de nuestras vidas tras la denuncia es la violencia institucional. De momento no están haciendo nada y esa es nuestra lucha. Porque todos los casos siguen el mismo modus operandi: denuncias, se te echan encima y las criaturas son obligadas a seguir la tortura con sus progenitores”. 

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1 Comentarios

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Si es que, ya lo dijo una ministra: los hijos no son de los padres. Son del estado. Y vas s pedir ayuda y te los roban. A mi una psiquiatra me engañó y me robaron a mi hija Nadie me cree. No solo te veja tu marido. Te veja el sistema. Tu familia se quiebra y nadie te cree o te toma por medio loca. Es una espiral horrible.

escrito por Aniceta 21/jul/21    15:45

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