Una testigo del 17A: "Engañé a mi hermana para que no sufriera"

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@AFP


Ya han pasado cuatro años de aquel fatídico 17 de agosto de 2017 en el que Barcelona, y toda España, se detuvo para presenciar unos hechos que jamás hubiéramos imaginado. Natasha -nombre ficticio porque no quiere aparecer de forma pública en los medios- es originaria de Ucrania y aquella tarde estaba al lado de La Rambla. Hace años que vino a Catalunya en busca de un futuro mejor a causa de la inestabilidad de su país por los conflictos con Rusia. Ahora vive en un pueblo del Maresme con su marido y su hijo y, aunque es profesora, se dedica a realizar tareas del hogar en distintas casas porque "es el trabajo más fácil y rápido" para ingresar dinero en su situación, reconoce. 


El 17 de agosto Natasha estaba con su hermana que vino de Ucrania a visitarla, después de tiempo sin verse. Habían pensado que, tras algunos días de turismo por la capital catalana y por otros pueblos de Catalunya, se darían una tarde para ellas y "se irían de compras". Lo que no se esperaban es que a las 16:50h de aquella tarde, Younes Aabouyaaqoub  cogería una furgoneta y se pondría en medio de La Rambla para atropellar a todo aquel que se le pusiera por delante. 


Pregunta: ¿Cómo recuerdas aquel día?


Respuesta: Era un día soleado y hacía mucho calor, típico del mes de agosto en Barcelona. Yo quería aprovechar que tenía vacaciones y que mi hermana estaba aquí para ir al centro a comprar algo de ropa, porque ¡nos encanta ir de compras! (ríe). 


¿Y qué pasó entonces?


Nosotras llegamos a Plaça Catalunya sobre el mediodía y nuestra intención era ir a las tiendas de Passeig de Gràcia, el Corte Inglés y luego a La Rambla. Estuvimos dando un par de vueltas por la zona, pero con mi hermana decidimos mirar alguna tienda de "ropa barata", de modo que fuimos al Zara del carrer Pelai. Entramos y empezamos a mirar vestidos, bolsos, pantalones, blusas... La verdad es que la tienda estaba bastante llena y con toda la ropa que cogimos fuimos al probador para decidir qué comprar y qué no.


Parecía una tarde normal, pues...


 Sí, una tarde cualquiera. Nos metimos en el probador y fue en este momento cuando todo cambió. Escuchamos gritos, gente corriendo, y muchas personas que entraban en la tienda para buscar refugio. Enseguida salimos del probador para ver qué pasaba. La gente tenía cara de miedo, nadie entendía nada. Era todo muy desconcertante, no entendíamos qué pasaba... y mi hermana menos... porque no entiende nada de español.


¿Qué hicisteis?


Los dependientes enseguida cerraron la tienda y nos quedamos dentro. Mi hermana tenía mucho miedo porque no entendía que pasaba, y no me paraba de preguntar. Yo tampoco sabía nada, pero hacía ver que todo estaba controlado para no asustarla más.


¿Pero tenías miedo?


Mucho. No sabía lo que sucedía... Una vez cerrada la tienda los "vendedores" nos pusieron a todos en un patio que había en la parte trasera del establecimiento, lo más lejos de la puerta. Fue ahí cuando nos informaron de que habían atropellado a gente en La Rambla, que había muertos y heridos, pero que la situación estaba controlada. Todo el mundo tenía mucho miedo. Aun así, yo le dije a mi hermana que no pasaba nada, que era un accidente pero que no había muertos, quizá algún herido, pero nada grave. No quería que mi hermana lo pasara mal. 


¿Engañaste a tu hermana?


Sí. Ella estaba aquí de turismo, en un país que no conoce de nada, con un idioma que no entiende. Es por esto que pensé que si no le explicaba la verdad, quizá sería mejor para que estuviera más tranquila. Sin embargo, estaba nerviosa porque veía a la gente muy preocupada. 


¿Y tú qué pensabas en aquel momento?


Pues que tampoco podía hacer nada más. Esperar dentro la tienda a que nos dieran permiso para salir y marcharnos a casa. Tenía mucho miedo, pero tampoco quería mostrarlo para no crear más pánico.


¿Cuándo os pudisteis marchar?


Cuando a los dependientes les dijeron que todo estaba bien, abrieron la tienda. Nos fuimos rápido y en la calle había muchísima policía. No podíamos ir hacia La Rambla, de modo que subimos carrer Pelai hasta Universitat. 


¿Dónde queríais ir?


Nos dijeron que en Plaça Catalunya no paraba ningún tren ni metro, así que nos fuimos hasta Arc de Triomf, ya que allí sí que había trenes. Sin embargo, como mi hermana no sabía nada y yo quería crear una sensación de seguridad, continuamos nuestra tarde de compras.





                       
Vídeo en el que se ve la reacción de los transeúntes en calles adyacentes a La Rambla después del atentado/ @BBC


¿Cómo?


Pues entramos en otra tienda a mirar más ropa. No quería romper los planes con mi hermana y tampoco quería que se preocupara, así que le dije de entrar en otro comercio para probarnos vestidos, camisetas... 


¿Y lo lograsteis?


Sí. Nos metimos en una tienda en el mismo carrer Pelai, pero la situación era tan desconcertante y extraña que, aunque mi hermana no sabía nada, me dijo que se quería ir a casa. 

Mientras estábamos dentro, entró una pareja francesa que estaba en shock. Nos explicaron a todos que venían de La Rambla, que habían visto cómo una furgoneta blanca se metía en medio del paseo y empezaba a arrollar a la gente, con movimientos de "zig zag". Nos dijeron que había muertos y muchos heridos. 


Con este testimonio supongo que se os pasarían las ganas de comprar...


Efectivamente. Mi hermana, aunque no entendía nada, ya me había dicho que quería marcharse, y yo, con todo esto, por supuesto también. Así que salimos dirección Arc de Triomf y a medida que andábamos vimos como los comercios empezaban a cerrar definitivamente y la policía no dejaba que la gente estuviera en la calle. 


Video en el que se ve a Natasha junto a su hermana saliendo de la tienda donde estaban refugiadas /@Euronews


¿Llegasteis bien al tren?


Sí. Por el camino me llamó mi marido y me informó de toda la situación, de modo que me hice aún más a la idea de la gravedad de lo que estaba pasando. En la calle solo había gente que corría o que andaba rápido y mucha policía por todos lados. Llegamos a Arc de Triomf y cogimos el primer tren que pasaba dirección el Maresme. 


¿Cómo estaba el tren?


Era un ambiente muy raro, se notaba tensión, preocupación e incertidumbre. No había silencio, todo el mundo estaba con el móvil, llamando a sus familiares, enviando mensajes... Fue un viaje largo.


¿Y cuándo le explicaste a tu hermana todo lo sucedido?


Cuando llegamos a casa. Pusimos las noticias, con mi marido y mi hijo y entonces nos enteramos de que se había confirmado que era un atentado, de que el conductor había huido... Pero bueno, nosotros estábamos sanas y salvas.


¿Volvisteis a Barcelona?


Aquellos días no. Teníamos miedo. Mira que nuestros planes eran hacer turismo por la ciudad pero no podíamos, era volver a recordar todos los momentos de preocupación, no nos sentíamos seguras. 


¿Te han quedado secuelas?


No, ¡lo mío tampoco fue para tanto! (Ríe). Yo no vi nada, no estaba directamente en La Rambla, no vi la furgoneta, ni heridos. Solo gente gritando, corriendo y poco más. Es cierto que volver al centro me costó unas semanas porque, reitero, pasé mucho miedo, pero al final la vida continua. Peor fue para la pareja francesa que fue testigo de todo. 





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