sábado, 16 de octubre de 2021

“Hermanito”: la heroica búsqueda del hermano perdido en una patera

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Todos nos conmovemos cuando vemos por televisión el rescate de los emigrantes que han naufragado al intentar llegar a territorio español en una patera o nos dolemos cuando la noticia es que la travesía ha resultado fallida y los navegantes se han ahogado. Pero es una pena inespecífica, porque no ponemos cara, ni nombre, a los protagonistas de estas peligrosas y, con frecuencia, mortales travesías. Sí lo hacen, en cambio, los miembros de la Red de apoyo de Irún, que atienden a los emigrantes que llegan con una mano delante y otra detrás, sin papeles, incomunicados al no hablar nuestro idioma, con hambre y sin saber qué hacer, ni a donde dirigirse.


Libros.Hermanito


Uno de ellos es Amets Arzallus Antia, que se ha propuesto explicar en el libro “Hermanito” (Blackie Books) la odisea vivida por uno de tantos inmigrantes, Ibrahima Balde, natural de Guinea Conakry (ex francesa) que, renunciando a un provenir modesto como conductor de camiones, atravesó el norte de África, a petición de su madre, en busca de su hermano Allhassán, huido del pueblo en busca de una vida mejor. Este objetivo le llevó a desplazarse por Mali, Argelia, Libia y Marruecos en un viaje interminable, lleno de incidentes, malos tratos, persecuciones, privaciones, miseria, incertidumbre y explotación e incluso esclavitud. Sobre todo, en el momento en que dejó la zona subsahariana y se adentró en la septentrional, donde se dio cuenta de una triste realidad. Y es la de que “en los países magrebíes no nos respetan. Si alguna vez entraba a una tienda para comprar algo, me echaban: «Aquí no queremos animales». Iba por la acera y oía insultos. O no decían nada, pero se tapaban la nariz al pasar a mi lado”. En fin, que como reza el viejo refrán: “Nunca pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió”. O a quien sigue pidiendo y sirviendo, pero menosprecia a quienes están aún peor.


Esta pequeña, pero significativa obra escrita al alimón por Arzallus Antia e Ibrahima Balde, constituye un testimonio veraz e impresionante de una realidad que intuimos, pero desconocemos en sus perfiles más crueles. Lo que no quiere decir que de tanto en cuando surjan modestas actitudes solidarias entre quienes se encuentran en una situación análoga, porque grandeza y miseria conviven en un mismo ambiente. En cualquier caso, la peripecia vivida por Ibrahima Balde tuvo un final ambivalente: dramático, al constatar la desaparición de su hermano, posiblemente en una patera que no llegó a puerto; feliz, a su manera, al conseguir él mismo alcanzar el “paraiso” europeo que realmente no había pretendido buscar.

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