Las montañas de Ecuador esconden un tesoro Inca milenario

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En el año 1532 comenzó la conquista española del Tahuantinsuyo. Fue el 15 de noviembre de ese año cuando Francisco Pizarro llegó a Perú, en concreto a Cajamarca, y fue allí donde conoció a Atahualpa, el rey Inca. 


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Un lago @Pixabay


Los españoles llegaron a la ciudad y se escondieron en un castillo inca abandonado. Pero poco después llegó allí el rey Atahualpa junto a 30.000 hombres que, desarmados, mostraban que iban en son de paz.


El único que salió a recibir al rey inca fue el sacerdote Vicente de Valverde, que le propuso a Atahualpa que aceptara el cristianismo como religión. Para ello, le ofreció al rey un anillo, que este tiró al suelo. Y como los españoles se sintieron decepcionados y enfurecidos, dispararon contra los hombres del rey.


Entonces Atahualpa fue encerrado en un palacio y se pusieron condiciones para poder liberarlo. Entre ellas, se encontraba la de llenar la habitación en la que estaba de oro y plata varias veces. Es decir, juntar oro y plata como para llenarla, sacarlo y volverlo a llenar.


Pizarro aceptó el trato y todo el imperio Inca recibió la orden de juntar tanto oro y tanta plata como fueran posibles. Después de cumplir su parte, los españoles lo condenaron a muerte por varias razones, entre ellas por poligamia e idolatría.


El 26 de julio de 1533 el rey Atahualpa fue asesinado por ahorcamiento y al poco tiempo, Pizarro decidió fundir el oro y la plata que se había reunido para distribuir el botín, valorado en 1,3 millones de pesos españoles. De hecho, está considerado el rescate de más valor de toda la historia.


Pero lo más interesante no acaba aquí. Y es que algunas versiones de la historia cuentan que un general Inca se dirigía a Cajamarca con 750 toneladas de oro aproximadamente, pues también iban a formar parte del rescate. Sin embargo, cuando se enteró de que el monarca había sido ahorcado tiró el ro por varios estanques de Ecuador.




De esta manera, de ser cierto, ese valioso tesoro seguiría escondido por las montañas de ese país de Sudamérica. En concreto, se piensa que el tesoro está en las aguas de Pisayambo, que pertenece al Parque Nacional de Llanganates, un área protegida. Allí hay centenares de lagunas y una docena de lagos grandes, situados a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar.



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