¿Es lo mismo una tercera vacuna que una dosis de "refuerzo"? Los expertos responden

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Archivo - Una enfermera con una vacuna contra la Covid-19

Vacuna /@EP


La tercera dosis de la vacuna contra el covid-19 ya hace semanas que está implementada en España y se prevé, según las últimas informaciones del Ministerio de Sanidad, que se empiece a administrar en toda la población a partir de enero del año que viene.


Sobre un tema tan candente ha hablado el profesor asistente de microbiología en el Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard y especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Brigham and Women’s,  Jonathan Abraham, en una entrevista en The Harvard Gazette.


¿Qué es exactamente una vacuna de refuerzo y cómo funciona? "Una inyección de refuerzo está destinada a aumentar los niveles de respuesta inmunitaria después de que estos hayan disminuido de forma natural. Un refuerzo engaña al sistema inmunológico haciéndole pensar que está viendo de nuevo un patógeno, por lo que las células productoras de anticuerpos y otras células inmunitarias se activan" explica el especialista. 


Después de haber recibido el esquema completo de vacunas contra el covid-19, la tercera aplicación de una vacuna puede ocurrir por motivos distintos. Por eso se denominan dosis adicional o de refuerzo y las razones que motivan su aplicación son diferentes.


¿Es lo mismo una vacuna de refuerzo que algunos pacientes necesitan por estar cursando una enfermedad determinada o que están inmunocomprometidos, que la tercera dosis o también llamada dosis adicional? La respuesta es no. Cada una de estas vacunas se da en tiempos distintos a la segunda dosis y no en cualquier paciente, apunta Abraham


CONFUSIONES DE DOSIS


Son varias las personas que han sido llamadas para recibir una tercera dosis dentro de las cuatro a seis semanas de la segunda dosis. Aquí es donde se produce el problema. "Se genera confusión porque la tercera dosis debe darse a los 6 meses de la segunda dosis para todas las vacunas y a los 5 meses para la vacuna de Sinopharm", relata la patóloga pediátrica Marta Cohen.


"Hay otra opción, que es la dosis adicional que la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gobierno británico y varios países la aplican, y que han recomendado para aquellos territorios que tienen formas severas de inmunodeficiencia. Esta dosis se recomienda que se aplique a las 8 semanas, es decir a los meses de la segunda dosis. Pero no para todos. Es para casos específicos que son analizados por el médico de cabecera de estos pacientes", detalla Cohen.


La dosis extra sirve para elevar la respuesta inmunológica en las personas con inmunodeficiencia o con cambios inmunológicos naturalmente asociados con el envejecimiento. También sirve para disminuir el impacto de la mortalidad por covid -19 en los mayores de 50 y ante avance de la variante Delta en la transmisión comunitaria. 


UNA SOLUCIÓN, PERO NO ES "LA SOLUCIÓN"


Consultado sobre la necesidad de refuerzos periódicos en el futuro previsible, Jonathan Abraham sostiene que "las vacunas siguen siendo extremadamente efectivas para prevenir infecciones graves y la muerte, pero no son 100% efectivas para detener la adquisición y transmisión del virus".


Así, en áreas con altas tasas de infección debido a la baja absorción de la vacuna, las personas vacunadas tienen más probabilidades de estar expuestas al virus y contraer una infección irruptiva, explica el especialista.  


"Con esto en mente, especularía que debido a las variantes altamente transmisibles, necesitaremos refuerzos periódicos en los próximos años. Durante ese período de tiempo, el uso de una cepa de vacuna actualizada puede ser prudente porque es poco probable que volvamos a ver la cepa de vacuna original, ya que prácticamente se ha extinguido", relata.


¿SIEMPRE SE NECESITAN DOSIS "EXTRA"?


Según el experto de Harvard, no se trataría de la primera vacuna que requiere refuerzos periódicos. "Se recomienda que los niños y los preadolescentes reciban cinco dosis de la vacuna DTaP y una vacuna de refuerzo de Tdap como la mejor manera de protegerse contra la tosferina", dice el investigador.


"Por lo general, requerimos refuerzos, con componente Td o Tdap, cada 10 años para preservar la inmunidad. Para algunos patógenos, tener respuestas inmunes preexistentes y preparadas, por ejemplo, en forma de niveles de anticuerpos medibles, es fundamental para la eficacia. Entonces, como los niveles de anticuerpos disminuyen naturalmente con el tiempo, se requiere un refuerzo", afirma.


En el caso del coronavirus, por ahora el mismo antígeno proteico de pico de SARS-CoV-2 se usa para la vacuna y los refuerzos. Sin embargo, existe la posibilidad de que, con el tiempo, la proteína de pico del SARS-CoV-2 cambie de forma o mute lo suficiente como para requerir "un refuerzo con un antígeno de cepa actualizado para preparar el sistema inmunológico para reconocer el virus mutante", culmina.

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