PACMA detalla la historia sobre la muerte del perro Llamp y reclama justicia

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La semana pasada se conoció la noticia de que un hombre de 58 años y vecino de Gualta estaba siendo investigado por los Mossos d'Esquadra tras ser acusado de matar a Llamp, un cachorro de 9 meses, en Palau-sator, Girona.


Archivo - El presidente de PACMA, Javier Luna

El presidente de PACMA @EP, Javier Luna


Desde el Partido Animalista PACMA han llevado a cabo su propia investigación y han compartido los detalles que han descubierto sobre cómo se produjo la muerte del animal, que perdió la vida al ser presuntamente disparado con una escopeta.


"El pequeño Llamp solo era un cachorro. Era un border collie de apenas 9 meses de vida, alegre, cariñoso, juguetón y querido por su familia. Nunca mostró un comportamiento agresivo. Pero su vida llegó a su fin el pasado miércoles, cuando accidentalmente entró en los terrenos propiedad del restaurante Mooma, ubicado en la localidad de Palau-Sator (Girona). Allí se topó con su presunto verdugo, un hombre de 58 años que sacó una escopeta de caza de dentro del restaurante y le pegó un tiro sin piedad", comienzan.


PACMA se ha puesto en contacto con la familia de Llamp y con un trabajador del restaurante, que según dicen fue testigo de lo ocurrido e interpuso una denuncia ante los Mossos d'Esquadra.


Según ha explicado a PACMA Aleix, sobrino de la familia, "la principal hipótesis es que Llamp corrió detrás de una bicicleta, algo que le encantaba hacer. Y se alejó tanto que luego no supo volver, entrando por error en la finca del restaurante Mooma. Algo que le acabaría costando la vida".


SU CUERPO APARECIÓ EN LA BASURA


"Tras regresar a casa de buscarle sin éxito, una persona les avisó de que había visto a su perro en el restaurante. Acudieron al lugar y los trabajadores negaron que Llamp hubiera estado allí o que le hubieran visto, por lo que inicialmente descartaron la información facilitada por esta persona.

Sin embargo, la familia recibió posteriormente una llamada de los Mossos, informándoles de que habían encontrado el cadáver su perro en el interior de un contenedor de basura. Sabían que se trataba de Llamp porque le habían pasado el lector de microchip", comentan desde PACMA.


"La familia no dio crédito cuando se enteró de que el cadáver de su perro ya había sido incinerado, sin haberles preguntado antes ni haber podido despedirse de él. Además, la incineración fue conjunta con otros animales, por lo que tampoco pudieron recuperar las cenizas y tener a Llamp para siempre simbólicamente con ellos", siguen.


HAY UN TESTIGO


Pero desde PACMA señalan que hay un testigo que vio todo lo ocurrido. Se trataría de un empleado del restaurante Mooma, que habría estado presente en el momento de la muerte del animal.


Según el Partido Animalista, este empleado denunció los hechos, lo que "le costó el despido de forma inmediata". De acuerdo siempre con el relato que le hizo a PACMA "el dueño del restaurante fue a avisar a su padre de que había un perro merodeando. Y el padre, presuntamente, cogió su escopeta de caza, la cual tenía dentro del propio restaurante, y sin motivo alguno ni buscar ninguna otra alternativa le pegó un tiro a Llamp. A continuación, presuntamente metió su cuerpo en una bolsa de basura y lo tiró a un contenedor cercano. Se desconoce si Llamp falleció en el acto o si aún estaba vivo y agonizando cuando se deshizo de su cuerpo como si se tratara de basura".


El trabajador no pudo grabar lo ocurrido porque, según le dijo a PACMA, le tiraron en teléfono al suelo. Pero sí logró grabar el aparcamiento lleno de sangre. Con ese vídeo fue a los Mossos, que se personaron en el restaurante y supuestamente le pidieron al responsable que les enseñase el cadáver, que se encontraba en el contenedor.


JUSTICIA PARA LLAMP


Ahora, ese hombre de 58 años está siendo investigado por los Mossos d'Esquadra por un presunto delito de maltrato animal por la muerte del perro. Además, se le han retirado de forma provisional las armas y la licencia que tenía por ser cazador.


PACMA condena estos hechos con la máxima dureza y exige a las autoridades competentes que se llegue hasta el final en este caso y se haga justicia ante la muerte violenta e injustificable de un ser inocente. Una más, lo cual demuestra la urgencia de endurecer penalmente los delitos de maltrato animal.

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