Siete hospitales catalanes lideran una búsqueda de microbioma pulmonar y EPOC

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Cuando nos hablan de flora bacteriana intestinal, casi todo el mundo sabe a lo que nos referimos. Pero en cambio, que existe una flora microbiana pulmonar, y que ésta puede tener una incidencia relevante en el conocimiento y posterior tratamiento de enfermedades del pulmón es un aspecto mucho menos conocido. Porque es nuevo.


De aquí nace el estudio "El microbioma respiratorio en la EPOC. Relación con la inflamación sistémica", un trabajo en red de los servicios de Neumología de siete hospitales catalanes (Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, Corporación Sanitaria Parc Taulí de Sabadell, Hospital Clínico de Barcelona, Hospital de Bellvitge, Hospital Germans Trias i Pujol, Hospital del Mar y Hospital Arnau de Vilanova de Lleida) junto con el Centro de Regulación Genómica (CRG). El estudio está liderado por Eduard Monsó, director del Servicio Neumología de la Corporación Sanitaria Parc Taulí; Oriol Sibila, médico adjunto al servicio de Neumología del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, y Rosa Faner, investigadora de la Fundación Clínic para la Investigación Biomédica.


Los tres ya habían colaborado en otros proyectos, pero no referentes al microbioma. Y ahora, la Fundación Barcelona Respiratory Network (BRN) les ha permitido consolidar una sistemática de trabajo conjunta. El proyecto forma parte del espíritu catalizador de BRN, que ha actuado como nexo aglutinador de los siete hospitales. Hasta ahora, el proyecto ha obtenido financiación competitiva del Instituto de Salud Carlos III a través de la convocatoria FIS, y de la Fundación Ramón Plan Armengol. Y es que "el microbioma es un tema de gran actualidad", explica Oriol Sibila, "ya que puede tener mucha aplicabilidad, aunque se haya estudiado poco hasta ahora.


No ha sido hasta la aplicación de técnicas de biología molecular que hemos detectado la presencia de bacterias en lugares donde antes pensábamos que no había o había muy pocas, como es el caso de los pulmones". La intuición de los tres líderes del proyecto es que con el estudio del microbioma pulmonar "se puede cambiar la manera de entender ciertas patologías y plantear nuevas opciones terapéuticas. Y esto nos abre muchas puertas de cara al futuro, desde el conocimiento básico y clínico hasta la aplicabilidad en el paciente, que es lo que acabamos pretendiendo", explica Rosa Faner.


El estudio se enmarca directamente en el contexto de nuevos campos de investigación que se basan en la personalización del tratamiento terapéutico, donde el microbioma pulmonar ha sido el gran olvidado. Al menos, hasta ahora. Y por qué ahora? Explica Eduard Monsó que todo parte de la idea aceptada de que nosotros como individuos somos "nosotros con toda la flora microbiana que llevamos, tanto en la piel, como el intestino, como en el sistema respiratorio. Y esta flora microbiana tiene una función que nos ayuda en la vida de cada día, y que en los enfermos, puede ayudar a mejorar o empeorar".


Por ello, en este proyecto de investigación, pionero en España y uno de los pocos que en estos momentos se realizan en toda Europa, el primero y más importante, puntualiza Oriol Sibila, es el conocimiento: "Primero, hay que conocer cómo es el microbioma y qué impacto tiene (positivo o negativo) sobre los pulmones, para luego poder actuar sobre él". El estudio se centra en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) porque tiene una fuerte prevalencia (10% de la población adulta en nuestro país), pero la investigación también puede tener aplicabilidad en otras enfermedades de fuerte incidencia, como el asma o el cáncer de pulmón.


El estudio se lleva a cabo con un universo de población de personas enfermas pero también en personas sanas, "ya que sabemos que el contacto con el exterior, lo que respiramos, nos pone en contacto con un amplio abanico de bacterias que ahora con estas nuevas tecnologías se pueden detectar". De hecho, estudios anteriores ya habían demostrado que nuestra relación con los microbios en el aire ambiente que respiramos era importante, si se tenía en cuenta que se detectó que incluso bebés que crecían en ambientes ricos en microbios (granjas o ambientes de campo) tenían menos asma cuando eran adultos, a diferencia de personas que crecían en ambientes con menos bacterias.


"En ese momento, no se sabía demasiado cómo o por qué sucedía esto, y ahora podemos pensar que tiene que ver con los microbios que nos rodean a todos", explica Eduard Monsó.


Por ello, el estudio quiere centrarse en universos de población diferentes, ya que los resultados varían dependiendo de cómo respiramos o de que respiramos y los hábitos generales de la población en cada contexto. Los posibles resultados de esta investigación pionera en España y líder a nivel europeo (sólo 4 ó 5 centros de investigación llevan a cabo investigaciones similares) se quieren presentar en el marco de la celebración del II Simposio Internacional que en el año 2016 organiza BRN y que este año también se centra en el microbioma pulmonar.


"Presentaremos lo que tendremos hasta ese momento, para que este tipo de investigaciones son largas y creemos que no tendremos resultados definitivos hasta 2017", dice Eudard Monsó. La esperanza, puntualiza Oriol Sibila, es que la intuición que han tenido sea cierta: "que el estudio del microbioma ayudará a un mejor tratamiento de muchas personas con enfermedades respiratorias, ya mejorar las condiciones de envejecimiento pulmonar en los sanos".

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