martes, 1 de diciembre de 2020

Eduard Vallès: “Los barceloneses estamos en deuda con Picasso y no terminaremos de pagarla nunca”

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Pablo Picasso


Sergio Fidalgo.- Eduard Vallès, historiador del arte, experto en Picasso y comisario de diversas exposiciones dedicadas al pintor malagueño, ha desarrollado para Enciclopedia Catalana una edición de lujo, de 1.500 ejemplares a 990 euros unidad, ricamente ilustrada, que recoge toda su obra catalana.


¿Es el trabajo más completo que se ha editado sobre la obra catalana de Picasso?


Sobre la obra catalana se han editado diversas obras, la novedad reside en que en un solo volumen se reúnen las obras más destacadas y con una resolución extraordinaria.


En estos tiempos de cultura digital y de predominio de los dispositivos electrónicos, ¿a quién va dirigida una edición en un papel de tanta calidad, tan lujosa y tan cuidada?


Entiendo que el contacto con el papel supone todavía una experiencia estética no superada por lo digital, pero por otro lado hay que tener en cuenta la dificultad que supone conseguir buenas reproducciones de obras de arte, algo que es posible a través de formato papel. Es una obra interesante para bibliotecas, museos, coleccionistas y, en definitiva, para cualquiera amante del arte.


¿Cuál es la obra cumbre de su período catalán?


En realidad son diversas las obras que podrían responder a ese calificativo, pero si hay que escoger una diría que “La Vida”, del Cleveland Museum of Art, sin duda la obra maestra del período azul. Se trata de una obra que recoge múltiples influencias y a su vez esconde lecturas muy variadas de cariz autobiográfico. En definitiva, un compendio que aúna aspectos formales y biográficos, un proceder habitual en la producción picassiana.


¿Cuál es la importancia de la obra catalana del pintor?


En principio hay que distinguir dos grandes períodos de la obra catalana, la realizada cuando Picasso residía en Barcelona, entre 1895 y 1904 (con puntuales estancias fuera), año en que se instala en París definitivamente. Fue en París donde Picasso triunfaría como artista, algo que nunca se hubiese podido dar en Barcelona por aquellas fechas. A partir de entonces tan solo retornaría puntualmente y con motivo de estancias que normalmente tuvieron un objetivo profesional y por ello fueron muy prolíficas. Estas estancias tuvieron lugar en Gósol (1906), Horta (1909), Cadaqués (19190) o Barcelona (1917).


Eduard Vallès


Usted defiende que Picasso se entendía mejor con los literatos que con los pintores. ¿Tenía más alma de poeta que de artista plástico?


Efectivamente, es un patrón que se repite con muchos artistas, no tan sólo en el caso de Picasso. La atracción por los literatos y, muy especialmente, por los poetas, fue una constante en la biografía de Picasso. Picasso se relacionó al principio de su carrera con muchos literatos catalanes, tal como demuestro en mi libro “Picasso i el mónliteraricatalà 1897-1904”, que se incluye en este volumen. Sus primeras colaboraciones en el terreno literario las realizó en revistas catalanas modernistas y fue ahí donde empezó a ilustrar textos literarios y a tomar contacto con el universo literario. Pero sería sobretodo en Francia donde alcanzaría su zénit la hibridación entre Picasso y la literatura. Cuando se instaló en París su carrera iría en paralelo a algunas de las grandes figuras de la literatura francesa como Apollinaire, entre los más destacados. El nombre de Picasso aparece relacionado con los grandes nombres de la literatura francesa del siglo XX. La influencia y la admiración entre Picasso y los escritoresera mutua, por otro lado no hay que olvidar que la obra de Picasso posee en diversos momentos de su carrera una considerable carga poética, por ejemplo durante la época azul y rosa.


Uno de sus grandes amigos fue el malogrado Carles Casagemas, que se suicidó en París con solo veinte años. ¿Cuál fue su ascendencia sobre la obra de Picasso?


La relación entre Picasso y Casagemas apenas llegó a los dos años, pero su influencia sobre la obra de Picasso fue extraordinaria. Sin duda alguna fue uno de los artistas más retratados por Picasso en toda su carrera artística. Se conocen dos series de retratos, una antes del suicidio y otra de posterior, de más calidad y con obras de gran formato. Según testimonio del propio Picasso fue a partir del suicidio de Casagemas que empezó a pintar en azul, y de hecho Casagemas sería un de los protagonistas de algunas de las primeras obras de la época azul, así como de su obra más importante, “La Vida”.


Picasso donó más de un millar de obras a Barcelona, pero no hizo lo mismo con Francia. ¿Por qué?


Esto habría que preguntarlo a Picasso, pero la relación entre Picasso y Barcelona es un caso excepcional y como tal debe tomarse. Es una ciudad por la que siempre mantuvo un afecto extraordinario, no en vano no solo hizo la gran donación de 1970, que engrandeció el Museu Picasso (inaugurado en 1963), sino otras de más puntuales e incluso un importante conjunto de cerámicas para el Museo de Cerámica (ahora en el Museu del Disseny). Los barceloneses estamos en deuda con Picasso y me temo que no terminaremos de pagarla nunca.


Su patria chica es Horta de Sant Joan, en la que Picasso habitó durante unos meses. ¿Por qué fue allí y qué inspiración consiguió en aquellas tierras?


Picasso estuvo en Horta en dos ocasiones durante su carrera artística. El motivo es que un compañero del aula de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, Manuel Pallarés, era de Horta. A raíz de una enfermedad, su amigo le invitó a pasar una temporada en su pueblo, que se alargó más de lo previsto, desde junio de 1898 hasta enero de 1899. Entonces Picasso tenía unos diecisiete años y realizó diversas obras de formación, algunas de las cuales se conservan en el Museu Picasso de Barcelona. Pero a efectos de la historia del arte la estancia más importante fue la segunda, en pleno cubismo, en el año 1909. En esa ocasión Picasso visitó la localidad acompañado de su pareja Fernande Olivier, y realizó algunas de las obras más emblemáticas de lo que posteriormente sería conocido como cubismo geométrico. “La bassa” que se encuentra en el MOMA de Nueva York y“La fábrica”, en el Ermitage de San Petersburgo, se cuentan entre las piezas más conocidas que realizara durante los aproximadamente tres meses que estuvo durante ese segundo viaje. En el conjunto de las dos estancias, nos encontramos que Picasso pasó casi un año de su vida en Horta, de ahí el cariño que tuvo siempre hacia esa localidad.


¿Hay más obra catalana en Cataluña o en manos de museos y coleccionistas extranjeros?


Se produce un hecho curioso, buena parte de la obra catalana de adolescencia y primera juventud se encuentra en el Museu Picasso de Barcelona, pero apenas hay obras de los períodos más relevantes de Picasso. En el Museu Picasso no hay ni una sola obra cubista y tampoco las más piezas más emblemáticas de la época azul. Ello tiene una explicación, ninguno de estos dos periodos fue aceptado inicialmente por los coleccionistas catalanes y cuando finalmente esto sucedió los precios hicieron muy dificultosa su adquisición, por no decir imposible. De todas maneras se trata de un museo con un fondo extraordinario que nos permite elaborar conocer en profundidad, y como ningún otro museo, la formación del artista en toda su dimensión.


¿Por qué debería gastarme 990 euros en esta obra y no en el último artilugio de Apple o Android?


Sinceramente, se me hace difícil recomendar algo así, pues no sería objetivo. En todo caso, para cualquier aficionado al mundo del arte sería una buena adquisición porque no es habitual en los tiempos que corren que se editen libros de esta calidad.

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