La posible entrada del PSC en el Gobierno de Colau centra parte del pleno de Barcelona

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Que Jaume Collboni (PSC) quiere entrar en el Gobierno municipal de Colau ya se sabía. Así, este jueves parte del pleno extraordinario de Barcelona sobre la modificación presupuestaria ha estado centrado en la posible entrada del PSC en el consistorio.


Tanto ERC como la CUP le han dicho a la alcaldesa que gobernar con los socialistas equivaldría a volver al pasado.


Durante el debate de la modificación presupuestaria --que se ha aprobado con los votos también del Gobierno de BComú y del PSC y el rechazo de CiU, C's y PP--, el líder municipal republicano, Alfred Bosch, ha dicho a la alcaldesa: "Ahora deberá escoger con qué compañeros la quiere aplicar".


"Deberá escoger entre el sueño de las urnas o entre la decepción; entre el futuro o el pasado; entre la política del siglo XXI o la del siglo pasado; entre la nueva política o la vieja; entre la esperanza republicana o aquellos que siempre han mandado en esta ciudad", ha aseverado Bosch en alusión indirecta al PSC, que propuso la semana pasado un gobierno tripartito con BComú, ERC y la CUP.


El líder municipal del PSC, Jaume Collboni, ha respondido a Bosch que "en esta ciudad siempre ha gobernado quien ha querido la ciudadanía", que ha dicho que ha sido el PSC con otras fuerzas de izquierdas más de tres décadas y hasta hace dos mandatos.


"Sé que tienen muchas ganas de bronca, pero hoy este no es el tema. Estamos hablando de cómo destina la ciudad recursos a cuestiones que son objetivamente buenas", ha dicho Collboni para centrarse de nuevo en la modificación presupuestaria, de más de 275 millones de euros.


GOBIERNO MUNICIPAL


El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha evitado el debate y ha dicho a Bosch: "También estamos comprometidos con que el sueño continúe vivo, y para que el sueño sea posible es muy importante que las fuerzas de izquierdas se pongan de acuerdo", ha señalado en el pleno, que ha sido presidido por la alcaldesa, Ada Colau, que ha expresado su agradecimiento a los grupos que han facilitado la aprobación de la modificación.


Bosch ha insistido en que en las elecciones municipales de hace cerca de un año los ciudadanos expresaron una necesidad de cambio, y ha aseverado: "Compartimos el anhelo de cambio y este sueño por cambiar las cosas, pero no sé si la mejor manera de llevarlo a cabo es pactando y haciendo gobierno con los que han gobernado 32 años en la ciudad. Es legítimo, pero lo vemos complicado".


"CONTINUISMO MARAGALLISTA"


La concejal de la CUP Maria Rovira ha instado al Gobierno municipal a reflexionar sobre si el ejecutivo necesita al PSC para iniciar una etapa de cambio en Barcelona que ponga "en el centro de las políticas" a los vecinos y a las clases populares.


"No avalaremos el continuismo maragallista", ha sentenciado Rovira, que también ha pedido al Gobierno de Colau que sea capaz de revertir el modelo de ciudad impulsado por el PSC en gobiernos con ERC y los ecosocialistas --ahora dentro de BComú-- durante tres décadas.


La portavoz adjunta de CiU, Sònia Recasens, ha afirmado que ve "más fragmentación política e incomodidad de los grupos que nunca" por las diferencias entre BComú, ERC, PSC y la CUP, y que el ejecutivo municipal es débil y no tiene fuerza suficiente para liderar una nueva política.


Ha preguntado a Colau si se siente cómoda contando con el apoyo del PSC después de que, según ella, lo criticara en su campaña electoral; a la CUP por tener que renunciar a algunos de sus principios, y a Collboni por aceptar la abstención y algunas medidas de los anticapitalistas.


"Veo demasiadas incomodidades y tragaderas. Y así no se puede gobernar", ha aseverado Recasens, ante lo que Collboni ha garantizazdo que se siente muy cómodo.


La líder municipal de C's, Carina Mejías, ha ironizado con el anhelo de cambio que pide Bosch cuando, según ella, ERC "lleva 30 años gobernando la ciudad", y ha asegurado que Collboni ha condicionado su apoyo a la modificación presupuestaria a su entrada en el Gobierno municipal.


En cambio, el líder del PP, Alberto Fernández, ha criticado que la CUP tenga tanta influencia en el Gobierno municipal y en el de la Generalitat, alertando a Colau de que "Barcelona no puede ser rehén" del partido anticapitalista.

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