Una nueva endoscopia permite detectar el cáncer de esófago a tiempo

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado recientemente de que tomar bebidas muy calientes puede provocar cáncer de esófago, una enfermedad maligna y con una mortalidad alta, a menos que se detecte a tiempo.


Por esta razón, un gran número de medios de comunicación se ha hecho eco de la noticia y, en particular, del comunicado emitido por Christopher Wild, director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que depende de la OMS. “Los resultados muestran que ingerir bebidas muy calientes probablemente causa cáncer de esófago y que es la temperatura, y no las propias bebidas, las que parecen responsables”, decía el citado comunicado, lo que se ha comprobado en países donde la población tiene por costumbre tomar té, café o mate a temperaturas de más de 70 grados. En cambio, ingerir bebidas tibias no se ha demostrado que sea cancerígeno.


Otro factor que predispone al desarrollo del cáncer de esófago, menos alarmista, pero más presente y real en la vida cotidiana es el llamado esófago de Barrett, un tipo de lesión premaligna que puede convertirse en un cáncer de esófago y que se denomina así porque su descubridor fue Barrett.


ÁCIDOS DEL ESTÓMAGO PROVOCAN EL ESÓFAGO DE BARRETT


En poblaciones como la española el esófago de Barrett es frecuente debido a que cada vez hay más personas que padecen reflujo gastroesofágico, es decir, los ácidos procedentes del estómago se desplazan hacia el esófago, por un mal cierre del cardias o músculo que se encuentra entre el estómago y el esófago. Los ácidos estomacales dañan la mucosa que reviste el esófago y hace que las células empiecen a crecer de forma anormal (metaplasia).


“Las células del esófago no toleran los ácidos provenientes del estómago y la mucosa del esófago queda afectada, de manera que empieza a haber áreas de metaplasia, lo que significa que las células van evolucionando o que cambia la calidad de las células del esófago”, precisa Jorge Carlos Espinós Pérez, jefe de Endoscopias de Centro Médico Teknon.


Se trata de lesiones premalignas, que constituyen la antesala del cáncer de esófago. El 2% de los pacientes que presentan esófago de Barrett desarrollan cáncer de esófago. Las personas afectadas tienen que someterse a endoscopias periódicas con el fin de poder detectar lesiones muy incipientes de cáncer de esófago, cuando este cáncer aún es curable. De esta forma, se puede salvar la vida de las personas afectadas, puesto que, cuando este cáncer se detecta en fases avanzadas, la mortalidad es muy alta.


CENTRO MÉDICO TEKNON, PIONERO EN UNA NUEVA ENDOSCOPIA


Centro Médico Teknon - Grupo Quirónsalud es el primer centro de España que dispone de forma fija de una nueva tecnología de endoscopia, llamada BLI (Blue Light Imaging), que utiliza un tipo de luz azul que colorea los tejidos, lo que mejora su visualización y la detección precoz de estas lesiones previas al cáncer de esófago, como el esófago de Barrett, pero también de lesiones premalignas del cáncer de colon. Este equipo se instaló en marzo y ya se ha utilizado en más de 150 pacientes, demostrando su fiabilidad, seguridad y alta eficacia para diagnosticar lesiones precancerosas.


“La BLI es una tecnología puntera para el diagnóstico precoz de la displasia o crecimiento anómalo de las células en el esófago de Barrett, así como en estómago y en los pólipos de colon”, afirma Espinós.


Asimismo, “la detección precoz significa un 100% de curación en el caso del cáncer de colon, muy frecuente en hombres y mujeres. Estamos hablando de un avance importantísimo de medicina preventiva”, puntualiza por su parte Jesús Turró, también jefe de Endoscopias de Centro Médico Teknon, quien asegura que esta tecnología es “única en toda España”.


De cara al futuro, Turró avanza que “se está trabajando con resultados esperanzadores en el uso de esta tecnología para diagnosticar directamente por la imagen, sin necesidad de realizar biopsias, gracias al grado de calidad del zoom óptico que se utiliza”.


“El tratamiento del cáncer podrá tratarse mejor cuanto antes se detecte”, añade Jesús Turró. “La prevención es el mejor tratamiento”. Como él explica, esta nueva tecnología trabaja en dos ámbitos: por un lado, mejora la calidad del diagnóstico y, por el otro, permite trabajar en áreas “sospechosas”.


Turró explica que “en los países más adelantados, como Japón y EE.UU se ha percibido un aumento del reflujo gastroesofásico que quema la mucosa del esófago, lo cual provoca irritación y, así, algunas células cambian”. “Cuando esto ocurre, en un 2% de los casos se desarrolla cáncer de esófago”.


NUEVA GENERACIÓN DE ENDOSCOPIA


La nueva tecnología de endoscopia BLI supone dar un paso adelante en la calidad de las imágenes que toma de los tejidos. A diferencia de otras tecnologías existentes en actualidad, es una nueva generación de sistemas de iluminación en endoscopia.


El sistema incorpora la tecnología Multi-Light Technolog y el último avance en tecnología de la fuente de iluminación, consistente en la sustitución de las tradicionales lámparas de xenón por la nueva tecnología LED. Consta de cuatro luces LED (violeta, azul, verde y rojo) cuya combinación permite generar distintos modos de iluminación, aplicando cambios de coloración, y también, por primera vez, de la llamada luz azul nativa (la Blue Light Imaging).


Estos cambios de coloración y, en particular, la luz azul se aplican sobre los tejidos, lo que mejora la visibilidad de los vasos sanguíneos, así como los detalles de la superficie de la mucosa. Permite crear imágenes brillantes y contrastadas con las que se pueden ver y delimitar mejor las lesiones. “Con esta tecnología se puede llegar a ver muy bien el crecimiento anormal de las células, gracias al uso de coloración sobre la mucosa o cromoendoscopia”, asegura Jesús Turró.


Asimismo, la utilización de un zoom óptico aumenta por 2,5 veces la capacidad de visualización respecto a otros modelos de endoscopia existentes: Utiliza sistema de captura de imágenes mediante sensor CMOS (no CCD), que tiene una capacidad de digitalización superior, ya que el sensor CMOS es más sensible para trabajar en entornos de baja luminosidad; la conexión entre el endoscopio, procesador de la señal y la muestra de las imágenes en pantalla se realiza mediante sistema wireless, lo que tiene la ventaja añadida de que el equipo es más fácil de limpiar e higienizar y las posibilidades de oxidación de los cables se minimizan. 

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