​Los mayores también son ya digitales

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Ordenador



El concepto “brecha digital” fue acuñado por Lloyd Morrisett, presidente de Markle Foundation (y uno de los padres de la popular serie de televisión Barrio Sésamo), para referirse a aquellos que no pueden acceder a las tecnologías de la información y las comunicaciones, y en consecuencia, al mundo digital. Desde la llegada de Internet a mediados de la década de los noventa han sido identificadas distintas brechas digitales. La primera hacía referencia a las limitaciones de acceso a la tecnología de naciones emergentes, estableciendo un serio obstáculo de cara a que los ciudadanos de esos países gozasen de las ventajas de un mundo hiperconectado.


Pero también se habla de “segundas brechas digitales”, que en este caso están relacionadas con colectivos específicos de personas que no saben o no pueden hacer uso de las redes, ya sea por limitaciones en su educación, formación, por razones de exclusión social, desarraigo e incluso por motivos de género. Uno de estos grupos ha sido tradicionalmente el de los mayores, aquellos para los que los dispositivos electrónicos y las redes llegaron demasiado tarde en sus vidas y no han sabido hacer uso de las ventajas de la vida digital.


Pero esto está cambiando. De acuerdo con el informe La Sociedad de la Información en España 2015 que edita Fundación Telefónica, los internautas de más de 55 años alcanzan a la media en la utilización de Internet para actividades productivas. El porcentaje de personas entre 55 y 64 años que utiliza regularmente las redes ha aumentado de 34,6% en 2010 a 55,4% en 2014.


La brecha digital que experimentan los mayores tiene otra derivada, otro obstáculo más difícil de superar: el uso de los distintos servicios y aplicaciones de Internet como lo hace el internauta medio. Y esto también está evolucionando, puesto que el 84% de la población entre los 55 y 64 ya utilizaba habitualmente aplicaciones de mensajería como Whatsapp en 2015, el 40% realiza compras on line (la media española es 43%), el 46,5% lleva a cabo operaciones bancarias por Internet frente a una media del 46,2%, y finalmente, el 46,7% se relaciona con las administraciones por vía telemática, superando a la media nacional que se sitúa en 46,5%.


No obstante, hay elementos que pueden retrasar el cierre de la denominada brecha gris (grey divide), como el diseño de interfaces de red, muy alejado de las necesidades de una persona mayor, o el hecho de que muchos dispositivos no tienen un manejo muy intuitivo, factores que ponen en evidencia que los creadores de tecnología no “entienden” a los mayores. Es por ello que paralelo a los programas de formación e inclusión debería haber una oferta adaptada de servicios y aplicaciones digitales. Sólo así conseguiremos cerrar de un portazo la brecha que deja a los mayores fuera de la sociedad en red.

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