miércoles, 28 de octubre de 2020

España cae ante Estados Unidos pero se lleva una merecida plata

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Fotonoticia 20160820221452 640



La selección española femenina de balencesto no pudo conseguir el ansiado oro tras perder (101-72) en la final contra Estados Unidos en los Juegos de Río de Janeiro. Sin embargo, las de Mondelo se colgaron una histórica y muy merecida plata


España no celebró antes de tiempo su mejor clasificación olímpica, el éxtasis de una generación en la que Alba Torrens, Anna Cruz, Laura Nicholls, Astou Ndour o Marta Xargay y el resto de la camada tomaron el relevo de la mejor jugadora española de todos los tiempos, Amaya Valdemoro, e inauguraron una nueva época.


No se dejó llevar por el deber cumplido tras ganar a Serbia en semifinales, por la corriente, ni por el abrumador favoritismo de Estados Unidos, que ha ganado el oro olímpico desde Los Ángeles'84 -a excepción de Barcelona'92, en los que lo logró el Equipo Unificado- hasta Río de Janeiro, los primeros Juegos en Sudamérica.


El fuelle le duró a este grupo aguerrido un cuarto y medio, el corazón, todo el partido. En ese tiempo Alba Torrens, con una serie de 12 puntos, era un martillo sobre el aro 'yanqui', y Astou Ndour, un gigante que taponaba y reboteaba. Y Laia Palau, en sus últimos Juegos, encestaba un triple que alimentaba (7-8) una utopía.


Las de Mondelo, intensas en defensa, con una zona que ahogaba a las multimapeonas olímpicas y del mundo, hacían removerse en el banquillo y frotarse los ojos al veterano técnico ganador de todas las Ligas universitarias Geno Auriemma. España ganaba por 14-17 con una Alba Torrens inconmensurable.


La segunda falta de Ndour, sustuida por Laura Gil, fue el inicio de la reacción norteamericana. Con la pívot dakariana en el banco todo era mucho más fácil para Estados Unidos, que empezó a llevar la iniciativa justo al final del primer cuarto (21-17) y Auriemma empezaba a resoplar aliviado.


Un triple de Ndour fue el último aliento (27-24) de la 'ñBA' femenina en el cogote de la campeona olímpica. Luego vino el festival anotador de Diana Taurasi, en su cuarta cita olímpica que cuenta por otros tantos oros, y Maya Moore, quienes se bastaron por sí solas para atajar la rebelión hispana, una quimera (49-32) al descanso.


Los últimos dos cuartos confirmaron la certeza de que esta versión de Estados Unidos, que ganó por 40 puntos a España en la primera fase (103-63) y por un promedio de 38,4 al resto de rivales en su camino hacia lo más alto del podio, está muchos escalones por encima de cualquier selección del mundo.


También fueron el reflejo de una España batalladora, competitiva, que sudó su plata, se lo ganó, nunca bajó los brazos y alumbró un nueva etapa en la historia olímpica, tal y como mostraron el camino los legendarios Corbalán, Epi, Romay o Fernando Martín en aquellas remotas madrugadas de 1984 en Los Ángeles.

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