El cambio de paradigma: las autocracias se fortalecen y las democracias se debilitan
En un mundo donde las democracias parecen enfrentar desafíos crecientes, el ascenso de los regímenes autoritarios plantea interrogantes sobre la estabilidad política y los derechos humanos. Según datos recopilados por diversos informes internacionales y complementados con análisis adicionales, como plantea La Nación en un artículo, la situación es aún más preocupante de lo que sugieren las cifras oficiales. Cada vez es más evidente el fortalecimiento de las autocracias y el debilitamiento de las democracias en todo el mundo.
Según el informe 2024 de V-Dem, el 71% de la población global vive en autocracias, lo que representa un aumento del 48% en los últimos diez años. Además, los niveles de democracia experimentados por una persona promedio han descendido a los niveles de 1985.
El éxito electoral de líderes autoritarios como Vladimir Putin en Rusia ilustra este fenómeno. A pesar de enfrentar recesiones económicas, protestas y sanciones internacionales, Putin ha logrado aumentar constantemente su porcentaje de votos en cada elección presidencial. En 2012, obtuvo el 64,35% de los votos; en 2018, el 77,53%; y en 2024, el 87,28%.
Expertos señalan que la insatisfacción con el funcionamiento de las democracias y la supresión del disenso en los regímenes autoritarios son factores clave que contribuyen a esta tendencia. Según un estudio del Centro de Investigaciones Pew, el 59% de los entrevistados a nivel mundial expresaron poco o ningún grado de satisfacción con el funcionamiento de la democracia.
Sin embargo, revertir o derrocar las autocracias es un desafío monumental. Según el informe 2024 de Economist Intelligence Unit (EIU), los regímenes no democráticos se están arraigando cada vez más y los regímenes híbridos tienen dificultades para democratizarse. Además, según el Monitor Global de Conflictos, 27 de los 28 conflictos mundiales involucran al menos un Estado con sesgo autoritario.
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