viernes, 13 de diciembre de 2019

El eslabón perdido

Manuel Fernando González Iglesias


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La comparecencia de Luis de Guindos en la Comisión de Economía ha puesto de relieve dos cosas: una, que nuestras leyes parlamentarias necesitan una reforma muy urgente, ya que un gobierno en funciones no puede imponer su estrategia partidaria por encima del mandato del propio Parlamento. Y dos, que los Altos Funcionarios del Estado, como lo son un Técnico Comercial del Estado, grado que tienen el propio Guindos o el polémico Soria, un Abogado del Estado como lo es Soraya Sáenz de Santamaría, o un Inspector de Hacienda, pongan Vds. aquí en este apartado los varios que abandonan hacienda para asesorar fiscalmente a las Grandes Empresas. Todos ellos son, con raras excepciones, como diría el entrenador Guardiola "los putos amos de la administración pública" y, por lo tanto, de la vida política, y del día, en funciones o sin ellas, ya que mientras los Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera se van, ellos permanecen inamovibles y son los que engrasan la pesada maquinaria administrativa en todo tiempo político y gobierno.


La inmensa mayoría de estos privilegiados han pasado por unas oposiciones en las que durante cuatro o cinco años han vivido a cuenta de la muy saludable economía de su familia, ya que es un proceso carísimo, algo que el 90 por ciento de nuestros hijos no pueden permitirse. Por eso, en esos puestos, proliferan las sagas familiares pudientes y la izquierda no se come ni un rosco.


Entre mis recuerdos profesionales se encuentra mi diálogo con un amigo al que acababan de hacer ministro en su recién estrenado despacho de Madrid, que se lamentaba de que su próximo Secretario de Estado lo tenía que elegir de una exigua lista de funcionarios de ese alto escalafón administrativo que estaban, por supuesto, en las antípodas de sus planteamientos políticos y a los que les traía al pairo el programa de gobierno del partido de su ministro.


El PSOE ha sido un verdadero pagafantas en ese tema, al pactar con el PP la continuidad de este estado de cosas durante la larga siesta del bipartidismo. No se engañen las mentes pensantes de Ferraz, si es que las hay, los populares se encuentran muy cómodos con el tema tal y como está, y quieren que esto siga así en la administración española los próximos decenios. Así pues, caerán en el mismo error Ciudadanos y Podemos, si llegados al poder, no ponen coto a estos privilegios innecesarios que constriñen no solo la política interna de los españoles, sino nuestros intereses comerciales y financieros en el exterior.


Los Tecos como Soria, se pelean por ir a los destinos internacionales más prestigiosos y mejor remunerados. Y cuando llegan allí, la mayoría, ni son brillantes ni útiles para las empresas de nuestro país, que lo que quieren es exportar más o defender sus intereses ante los organismos internacionales. Recepciones, buena vida, casa y salario envidiable son el denominador común que explican el por qué Soria ha querido irse un par de años sabáticos al Banco Mundial con la ayuda de otros que, como él, harán lo mismo, antes o después.


Por eso, la comparecencia de De Guindos en Comisión era inútil, puro vocerío político, aunque dimita el ministro, que debería hacerlo, porque no modifica en nada el lamentable estado de cosas que padecemos "todos los españoles" que tiene como causa la intolerable dictadura de los Tecos, de los Inspectores de Hacienda o de los Abogados del Estado en la administración pública.


No lo duden, ellos, y no los funcionarios en general, son "el eslabón perdido" que todos andamos buscando para lograr nuestra regeneración democrática y por supuesto la modernización y eficiencia de nuestras instituciones. Si no hacemos nada, este país no irá a ninguna parte.

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