miércoles, 13 de noviembre de 2019

Me gustaría que... las fantasías eróticas

María Martínez Murillo

Fantasia sexual


Todos tenemos fantasías, jugamos con la mente y nos transportamos a otras realidades. Nuestro mayor órgano sexual es el cerebro. Y nuestros pensamientos son una herramienta fundamental de nuestra sexualidad.


Todo el mundo tiene fantasías, pero no todo el mundo las explica porque, normalmente, nos da vergüenza, sobre todo las más íntimas. Nos da miedo el juicio de los demás.


Pero... ¿qué es una fantasía sexual?


Una fantasía sexual es toda aquella situación o escena sexual que imaginamos y que nos provoca placer. Nos adentramos en un mundo irreal que podemos controlar, dónde nosotros somos los protagonistas y dónde se dan situaciones que anhelamos, vayamos o no a experimentarlas.


Cada uno de nosotros tiene sus propias fantasías. Y estás puedes ser provocadas (cuando nosotros las creamos conscientemente) o surgir espontáneamente.


Sea lo que sea que fantaseemos, está bien. Tenemos que permitirnos nuestras fantasías, en nuestra cabeza todo vale. El problema surge cuando esta fantasía sexual nos genera un sentimiento de malestar, ya sea miedo a estar loco por el tipo de fantasía, culpa debido a la educación sexual recibida, sentimientos de asco hacia uno mismo o vergüenza al tener esa fantasía o de compartirla con alguien. Pero tenemos que ser conscientes que el problema no es la fantasía en sí misma, sino el significado que le estamos dando y lo que nos hace sentir.


¿Qué nos aportan las fantasías? ¿Son beneficiosas?


Como acabo de decir, las fantasías sexuales sólo se convierten en un problema si nos crean sentimientos de malestar. En cambio, tienen múltiples beneficios. Veamos cuáles son:


-Salir de la monotonía: Las fantasías sexuales nos permiten introducir variaciones (las llevemos a cabo o no).


-Fuente de autoconocimiento: Las fantasías sexuales nos conectan con nosotros mismos y con nuestros deseos más íntimos. Nos permiten explorar e imaginar nuestros deseos. Proporcionándonos así información sobre nosotros mismos.


-Mejora la respuesta sexual: Inducen y aumenta el deseo sexual, nos ayudan a excitarnos y lubricarnos y facilitan el orgasmo. Es decir, potencian nuestra respuesta sexual.


-Fuente de aprendizaje: En la adolescencia nos ayuda a imaginar y ensayar mentalmente futuras vivencias sexuales.


Fantasia sexual 2


¿Qué tipos de fantasías existen?


Las temáticas abarcan todas aquellas prácticas y situaciones que cada persona tiene a su alcance, por lo que existen muchísimos tipos de fantasías y matices en cada una de ellas. Veamos las más comunes:


-Con la propia pareja sexual en distintos escenarios y experiencias recordando vivencias o llevando a cabo ciertas prácticas que nunca has hecho, pero que despiertan tu curiosidad.


-Con distinta pareja a la habitual (conocida o no).


-Teniendo relaciones con más de una persona (participar en tríos, orgías...)


-Manteniendo relaciones sexuales con la persona del sexo contrario a tu orientación sexual.


-Dominar o ser dominado, practicar actos de exhibicionismo o voyeurismo, ser atacado sexualmente....


¿Debo compartir mis fantasías sexuales con mi pareja?


Las fantasías sexuales pertenecen a nuestro ámbito privado, por lo que compartirlas o no es nuestra decisión. Compartir una fantasía con nuestra pareja puede animar nuestra vida sexual y aumentar la comunicación y la complicidad entre nosotros. Pero también puede crear un conflicto.


Antes de compartir una fantasía, es necesario que nos preguntemos qué impacto puede tener en nuestra pareja ¿le va a molestar? ¿le va a hacer sentir mal? Si la respuestas es no y conoces sus deseos y preferencias, adelante compártela.


¿Hay que realizar las fantasías sexuales?


Llevarlas a cabo o no... ¡he aquí la cuestión! Las fantasías son ensoñaciones y no tienen por qué llevarse a cabo, todo depende de nuestra decisión. Podemos tener fantasías sexuales que hagamos realidad y otras que pertenezcan para siempre al mundo de nuestra imaginación.


Si decidimos llevar a cabo una fantasía, pueden pasar dos cosas: que sea como hemos imaginado y podamos seguir utilizándola en futuras ocasiones como un recuerdo de una vivencia. O bien, que no vaya como habíamos imaginado, recordemos que en nuestra mente podemos controlar todos los detalles que nos es imposible cuando nos enfrentamos a la realidad. Si esto es así, podemos pasar de fantasía a pesadilla en un abrir y cerrar de ojos, perdiendo así todo el potencial erótico.


¿Si fantaseo con alguien que no es mi pareja le estoy siendo infiel?


Muchas personas sienten culpa si fantasean con otra persona que no sea su pareja. Es más, a veces se plantean si han dejado de quererla o si le están siendo infiel. ¿Qué creéis es infidelidad?


La infidelidad está marcada por la dinámica de cada pareja, es ésta la que define lo que está permitido y lo que no. Pero lo que tenemos que tener claro es que una cosa es pensarlo y otra muy distinta querer hacerlo. Normalmente deseamos lo que no tenemos, por lo que es una fantasía muy habitual que no presupone ninguna conducta.


En definitiva, permitámonos fantasear y jugar con nuestra imaginación, ya que cualquier fantasía es buena si nos produce placer. 

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