miércoles, 16 de octubre de 2019

A vueltas con las profecías

Manuel Fernando González Iglesias

Nostradamus


No se me asusten porque los fans de Nostradamus han surgido como setas durante esta entrada de primero de año para conectarnos con el mas allá en busca de las catástrofes, que ni el mismo Michel de Nôtre-Dame, sabe que ha dejado escritas en sus famosas cuartetas apocalípticas.


Y es que con la llegada de los Reyes Magos, cada uno de los fabricantes de camelos nos advierten, unas veces de guerras apocalípticas, otras de la caída de los imperios mundanos, las más, de asesinatos de políticos y papas y finalmente de terremotos y accidentes aéreos que, a nadie se le escapa, son encajes "oportunos" de los Expertos actuales, en nombre de un visionario inteligente, que supo ganarse en su época un prestigio de vidente que le llevó a ponerle fecha al fin de nuestro mundo allá por el 3797 y rematar así su obra maestra.


Lo malo de todo este aluvión de malas noticias es que a Nostradamus no se le ocurriera advertirnos sobre esta plaga de aves de mal agüero que asustan inmisericordemente desde su muerte, a las personas más inocentes, como si la vida misma, no tuviera, ya de por sí, suficientes malas noticias, como, para vivir permanentemente con un ay en la garganta por culpa de la pésima gestión que hace el ser humano de su propia existencia.


Este año, lo siento por mi Papa favorito, el jesuita Francisco, al que ya dan por muerto, porque los "hechiceros de la Tribu" dicen que el vidente francés de origen judío lo dejó escrito, algo, que si sucede, espero que no, tendrá una explicación natural dada la avanzada edad del argentino, aunque en ese sentido, quien tiene más números es su antecesor el papa emérito Benedicto que tiene más años y la salud más delicada. Sea lo que sea, eso no es una profecía, sino un "comecocos" lamentable para gente tan poco crédula como un servidor.


Lo que pase, pasará y su lógica, está en el devenir del tiempo, que unas veces es inexorable con unas personas y en otras, con aquellos que no se lo esperan. Y en esa rueda de la fortuna sí que entramos todos.


Y luego, hay cosas que se pueden adivinar a poco que se aplique el sentido común. Por ejemplo ¿Vds. se creen que al que va a ser Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, se va a comportar como una hermanita de los pobres, después de lo que ha anunciado en su campaña electoral? Pues me temo que no. Y claro, con esa perspectiva por delante, seria de necios, suponer que, en este planeta, tendremos tranquilidad y sosiego durante los cuatro años que dure su mandato. Pero, claro, eso ya lo dejó escrito el bueno de Nostradamus. ¡Faltaría más!


Así que olvídense del muy ilustre personaje y no piensen en lo que va a sucedernos, sino, tan solo, en los momentos felices que les esperan al lado de sus familias durante el novísimo 2017, y sobre todo, el cómo pueden hacer alguna cosa para que alguno de sus semejantes sea más dichoso este año. Lo demás son ganas de fastidiar al prójimo con historias para no dormir, como hacía con singular pericia el maestro Narciso Ibáñez Serrador y su padre el gran Ibáñez Menta. 

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