El Govern impulsa el Pla del litoral hasta 2028 y lo somete a consulta en 91 municipios

El nuevo proyecto estratégico redefine la gestión integral de la costa catalana y abre un proceso participativo que culmina en 2028 con un instrumento llamado a marcar el rumbo hasta final de siglo en 91 municipios de Catalunya.

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Paneque durante la visita.
La consellera de Territori, Sílvia Paneque, durante la visita- Generalitat de Catalunya

 

Ante la presión climática, la degradación acumulada y la fragmentación competencial, el Ejecutivo catalán impulsa una arquitectura normativa y territorial que aspira a cambiar la relación entre la sociedad, la economía y los ecosistemas costeros.

La consellera de Territori, Sílvia Paneque, presenta este domingo en el Espai Les Madrigueres de El Vendrell el documento de objetivos y propósitos del futuro Plan de protección y ordenación del litoral, una iniciativa que nace con la voluntad de ordenar de forma integral toda la costa catalana y que se abre ahora a la participación de la ciudadanía, de las administraciones y de los agentes sociales y económicos implicados. La aprobación definitiva se fija en el horizonte de 2028.

 

Una intervención de alcance estructural

La propuesta afecta a un total de 91 municipios de Catalunya, de los cuales 70 son costeros y 21 son de interior, y establece un perímetro de actuación que no se limita a la línea de playa. El ámbito incluye la totalidad de la costa, las aguas territoriales hasta 22,2 kilómetros mar adentro y una franja de un kilómetro tierra adentro, incorporando los espacios de dominio público en ambos sentidos.

Esta delimitación convierte el plan en una herramienta de escala estructural, capaz de incidir tanto en la ordenación urbanística como en la gestión ambiental, económica y social del litoral. Paneque subraya esta dimensión al afirmar que “És una política pública sense precedents a Catalunya perquè abastarà simultàniament l'àmbit terrestre i el marí i abordarà la gestió del litoral des dels usos i activitats econòmiques, l'adaptació al canvi climàtic, la regeneració d'ecosistemes i paisatges, i la millora de la gobernança”.

La consellera defiende que el documento garantiza “una gestió integrada de la franja litoral catalana” y responde a la necesidad de superar un reparto competencial que, según fuentes del departamento, resulta actualmente “confuso” entre el Gobierno central, la Generalitat y los ayuntamientos.

 

El reto climático como eje central

El cambio climático atraviesa toda la arquitectura del plan. El texto fija como primer gran objetivo la reducción progresiva de los riesgos naturales vinculados al aumento del nivel del mar, a la regresión de las playas y a la mayor intensidad de los temporales. Esta prioridad se combina con la voluntad de recuperar paisajes y ecosistemas costeros que han sufrido procesos continuados de degradación.

El segundo eje estratégico consiste en compatibilizar la actividad económica, social y cultural con la conservación, en un territorio donde el turismo, la pesca, los servicios y la actividad portuaria conviven con espacios de alto valor ambiental. El tercer eje apunta a reforzar la gobernanza para hacerla más efectiva, transparente y participativa. El cuarto y el quinto objetivos se centran en la mejora de la coordinación institucional y en la generación y difusión del conocimiento científico y técnico.

Desde el Govern se remarca que proteger y renaturalizar el máximo ámbito posible del litoral no significa paralizar la actividad, sino reorientarla hacia un modelo más resiliente y sostenible, capaz de adaptarse a los escenarios climáticos futuros sin hipotecar el desarrollo económico.

 

Doce instrumentos para transformar la gestión

El documento presentado establece doce instrumentos destinados a desplegar los objetivos estratégicos. No concreta todavía las actuaciones específicas, ya que estas se definirán en fases posteriores en función de las características y necesidades de cada municipio, pero sí traza el marco que permitirá su implementación.

Entre estos instrumentos figura la actualización del catálogo de clasificación de tramos de playas y costa, una herramienta clave para determinar prioridades de protección y uso. También se contempla la creación de una red de protección y restauración de la infraestructura verde litoral, con el fin de reforzar la conectividad ecológica y la resiliencia de los ecosistemas. Además, se prevé la implantación de una metodología de evaluación de las actuaciones en el litoral que permita medir su impacto y ajustar las decisiones.

Durante la elaboración del plan se concretará hacia qué escenario evoluciona cada municipio y cómo se traducen las directrices generales en decisiones cotidianas sobre usos, actividades y ordenación del espacio.

 

Cinco escenarios para el futuro

El borrador plantea cinco posibles escenarios de evolución. Uno de ellos contempla la transformación del litoral cuando sea necesario para garantizar los usos y la presencia humana en condiciones de seguridad. Otro prioriza la recuperación y la renaturalización del paisaje en favor de la naturaleza, liberando espacios actualmente ocupados.

Un tercer escenario combina la delimitación de áreas destinadas a la actividad humana con la restitución de otras a dinámicas naturales. Los dos restantes describen un litoral “elástico”, con espacios de uso mixto que alternan funciones entre naturaleza y sociedad, y un litoral regenerativo, en el que la actividad humana se diseña desde su origen para contribuir a la restauración ecológica.

Estos escenarios no se excluyen entre sí, sino que pueden coexistir según las particularidades territoriales, demográficas y económicas de cada tramo costero.

 

Les Madrigueres como laboratorio

La elección de Les Madrigueres como escenario de presentación responde a su valor simbólico y práctico. Este enclave de El Vendrell constituye el único espacio del litoral del Penedès que no ha sido urbanizado y una de las pocas zonas húmedas litorales que permanecen entre los deltas del Ebre y del Llobregat.

Paneque lo presenta como ejemplo de los usos que puede tener el plan y afirma: “És un projecte de restauració, dels pocs que tenen una continuïtat des de l'interior des de la costa”. La actuación prevista en este ámbito de unas 30 hectáreas persigue recuperar los valores naturales y paisajísticos de un entorno con elevado potencial ambiental que ha sufrido “un procés continuat de degradació”.

El caso ilustra la orientación del futuro instrumento: restaurar, reconectar y reforzar la resiliencia de los espacios litorales frente a las presiones históricas y los riesgos emergentes.

 

Un calendario con horizonte de siglo

El documento se encuentra disponible desde este domingo en el portal de participación ciudadana de la Generalitat. A través de esta plataforma, la ciudadanía, los municipios y los agentes interesados pueden formular propuestas y observaciones.

Tras la fase de consulta pública, el Govern impulsa un proceso participativo abierto que incluye la constitución de grupos de trabajo, la creación de una comisión mixta entre el Àrea Metropolitana de Barcelona y la Generalitat y la puesta en marcha de una comisión de seguimiento. La aprobación inicial se prevé en 2027 y la definitiva en 2028.

El Departament de Territori explica que el texto final aspira a convertirse en una hoja de ruta consensuada que oriente el modelo de gestión de la costa catalana hasta el año 2100, integrando las dimensiones urbanística, ambiental, económica y social en un único marco estratégico.

 

Un instrumento con doble naturaleza jurídica

El plan tendrá una doble naturaleza. Por un lado, será un plan director urbanístico, con efectos vinculantes en determinadas disposiciones. Por otro, actuará como instrumento sectorial de ordenación del litoral, lo que permitirá formular recomendaciones y directrices que convivan con los planeamientos ya vigentes.

Esta configuración pretende garantizar coherencia normativa y, al mismo tiempo, flexibilidad para adaptarse a las realidades locales y coordinarse con los instrumentos existentes. En el caso de Barcelona, el futuro marco prevé un régimen específico para la capital catalana debido a las competencias singulares derivadas de la Carta Municipal.

Con este movimiento, la Generalitat coloca el litoral en el centro de la agenda política y territorial de Catalunya. La consulta que ahora se abre no solo define un plan administrativo, sino que dibuja el modelo de convivencia entre la sociedad y el mar en las próximas décadas.

 

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