Jaume Collboni: "Esta ordenanza está hecha para acabar con "los sinvergüenzas" que no respetan Barcelona"
La Guardia Urbana ya ha iniciado los dispositivos para actuar en puntos sensibles de todos los distritos y harán cumplir la regulación a pie de calle,
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha asegurado que "solo los sinvergüenzas que faltan al respeto a la ciudad e incumplen las normas" deben preocuparse por la nueva ordenanza municipal de convivencia (conocida como Ordenanza de Civismo), en vigor desde este domingo y que actualiza la vigente desde 2006.
Lo ha dicho en rueda de prensa este lunes junto al jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez; el tercer teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, y la comisionada de Convivencia del Ayuntamiento, Montserrat Surroca.
"Ponemos en marcha un gran acuerdo de ciudad en forma de ordenanza que tiene como objetivo actualizar algunos comportamientos, que incrementa las sanciones", ha dicho.
El alcalde ha sido claro "las multas se aplicarán. Ocho de cada diez barceloneses se han mostrado reiteradamente a favor de actualizar los comportamientos incívicos e incrementar las multas", ha remarcado Collboni.
El alcalde ha insistido en que esta normativa va especialmente dirigida “a los sinvergüenzas que faltan al respeto, que incumplen las normas, que ensucian las calles y que no respetan la convivencia”.
La Guardia Urbana ya ha iniciado los dispositivos para actuar en puntos sensibles
El primer edil de Barcelona ha anunciado además que la Guardia Urbana de Barcelona actuará en todos los distritos y harán cumplir la regulación a pie de calle, para "recuperar la excelencia del espacio público con la llamada 'seguridad 360 grados', que tiene que ver con la limpieza y seguridad". Empezarán a pratrullar las zonas detectadas como "puntos negros".
Collboni ha defendido "recuperar la conciencia del civismo, del respeto a las normas y de tener presente que vivir en sociedad y en una ciudad da muchos derechos y ventajas, pero también obligaciones, compromisos y normas".
La comisionada de Civismo, Montserrat Surroca, ha explicado que el consistorio ha formado a los agentes de la Guardia Urbana sobre la nueva ordenanza. “Nos interesa el efecto disuasivo, sobre todo para las personas no residentes”, ha dicho. También se han realizado todas las formaciones correspondientes al personal del Ayuntamiento, incluidos los de Servicios Sociales, con quienes se quiere mejorar la coordinación en casos de infracciones que afecten a personas sin hogar.
"La presión policial para hacer cumplir la ordenanza se incrementará “con el buen tiempo”, ha concretado el intendente, Pedro Velázques, que ha situado las zonas de ocio como los principales espacios a revisar.
La norma también introduce la notificación inmediata del expediente sancionador para facilitar su cobro, la gran fuga del texto anterior. Poco más de la mitad de las multas de 2024 se cobraron, según ha confirmado Velázquez. El cobro efectivo de las multas era una de las condiciones de Junts para aprobar el texto.
1 de cada 4 denuncias son por incivismo
Velázquez ha detallado que en 2025 registraron 114.528 denuncias respecto a la ordenanza, lo que se traduce en "uno de cada cuatro incidentes registrados por el '112' tienen que ver con incivismo".
En total, la Urbana gestionó 422.798 incidentes el año pasado registrados a través del '112' (un 5,2% más que en 2024), y que 34.089 tuvieron que ver con "convivencia vecinal".
El teniente de seguridad, Albert Batlle, ha recordado que el dispositivo informativo lleva un mes en marcha, aunque pueda haber quedado diluido “por la crisis de Rodalies”, ha comentado.
Este dispositivo estará vigente de forma “indefinida” paralelamente a la entrada en vigor de las multas.
Los puntos sensibles donde han desplegado los dispositivos policiales son "principalmente zonas de ocio nocturno" y se intensificarán en épocas en que haya mayor presión en el espacio público, como en verano.
La campaña de información a la ciudadanía sobre las novedades de la ordenanza y su aplicación que comenzó hace unas semanas durará de forma indefinida.
Las multas se podrán pagar por Bizum y con tarjeta en los datáfonos "in situ"
En cuanto al pago de sanciones, Velázquez ha dicho que tienen unos 50 datáfonos para pagar 'in situ', un hecho que "no es nuevo" y lleva tiempo haciéndose, y están avanzando en medios como Bizum para pagar las multas al momento.
"El Bizum estará operativo, pero aún lo estamos desarrollando. El cobro inmediato nos interesa por el carácter disuasorio, pero sobre todo para las personas no residentes y que el máximo de personas puedan estar sometidas al control", ha explicado.
Barcelona ha apostado por una normativa más dura que la de Madrid, Valencia o Sevilla
La comparación entre la nueva ordenanza de civismo impulsada por Jaume Collboni y las normativas equivalentes de Madrid, Valencia, Sevilla o Bilbao revela un giro claro de Barcelona hacia un modelo más punitivo y de aplicación estricta. Mientras otras ciudades mantienen un equilibrio entre sanción y mediación, Barcelona apuesta por reforzar la presencia policial y endurecer las multas, especialmente en ámbitos como el botellón, los grafitis o la suciedad en el espacio público. Este enfoque sitúa a la ciudad en la franja alta del régimen sancionador en España, con medidas como el cobro inmediato a turistas o infractores no residentes, un mecanismo poco habitual en otras capitales urbanas.
El cuadro comparativo también muestra diferencias significativas en el tratamiento de fenómenos sociales sensibles, como la prostitución. Barcelona introduce un lenguaje ambiguo como “trabajo sexual”— que la distancia de ciudades como Madrid o Sevilla, donde se mantiene un enfoque más tradicional centrado en la sanción de la oferta o la demanda en la vía pública. Esta actualización, ha generado controversia entre colectivos feministas y expertos en políticas sociales, que advierten del riesgo de enviar mensajes ambiguos sobre la explotación sexual.
En conjunto, la ordenanza de Collboni destaca por su ambición de recuperar el control del espacio público y responder a la percepción de deterioro cívico, pero el análisis comparado evidencia también sus puntos débiles.
Barcelona ha apostado por poner el énfasis en la sanción frente a modelos como el de Bilbao, que priorizan la mediación y la prevención, la capital catalana opta por una estrategia más contundente que promete resultados rápidos.
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