El campo catalán vota bajo la amenaza de la PPA y el impacto del acuerdo con Mercosur

El sector agrario de Catalunya celebra el 27 de febrero unas elecciones decisivas en plena expansión de la peste porcina africana, con el debate sobre el tratado entre la Unión Europea y Mercosur y con la crisis del relevo generacional como telón de fondo.

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Archivo - Agricultores en el interior de sus tractores por la Gran Vía de Barcelona durante una tractorada
Agricultores en el interior de sus tractores por la Gran Vía de Barcelona durante una tractorada - David Zorrakino - Europa Press - Archivo

 

La convocatoria moviliza a cinco organizaciones que aspiran a aumentar la participación respecto a 2021 y a redefinir la representatividad en la Taula Agrària en un contexto de incertidumbre económica y sanitaria.

La cita con las urnas sitúa a los profesionales de la agricultura y de la ganadería ante un momento determinante para el futuro inmediato del territorio, con desafíos que afectan tanto a la rentabilidad de las explotaciones como a la estructura social del mundo rural.

 

Unas elecciones en un contexto crítico

La jornada electoral del viernes 27 de febrero permite que 21.374 personas con derecho a voto depositen sus papeletas en 430 mesas distribuidas por todo el territorio. Los candidatos y el Govern aspiran a superar la baja participación registrada en 2021, cuando el formato exclusivamente electrónico, condicionado por la pandemia, dejó la movilización en el 35,82%.

La preocupación por la expansión de la peste porcina africana, que se extiende más allá del radio inicial, añade tensión a un sector que ya observa con inquietud el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y que afronta, además, una crisis estructural de relevo generacional.

En la actualidad, la Taula Agrària, órgano consultivo y de debate entre el sector y el Govern, cuenta con seis representantes de Unió de Pagesos y cuatro de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya, tras unos comicios en los que Unió de Pagesos obtuvo el 55,04% de los votos, por delante de Jarc, Associació Agrària de Joves Agricultors y Unió de Petits Agricultors i Ramaders.

En esta ocasión destaca la ausencia de Revolta Pagesa, que decide no concurrir y pedir el voto nulo, además de reclamar un cambio en el sistema de representatividad para abrir el espacio a más organizaciones.

 

Unió de Pagesos: de las urnas al Parlament

La coordinadora nacional de Unió de Pagesos, Raquel Serrat, sitúa como ejes de su candidatura la defensa de precios justos y de costes asumibles, un mayor control de la fauna cinegética y la denuncia del impacto que puede tener el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur sobre el campesinado catalán.

Serrat sostiene que la representatividad exige trasladar propuestas legislativas al Parlament y anuncia que en marzo volverán a presentar la ley de gestión de fauna cinegética que decayó en la pasada legislatura. "Hace décadas que sufrimos; redactamos una ley entera porque no había soluciones del Govern sobre la mesa", afirma.

Sobre la decisión de Revolta Pagesa, se muestra sorprendida y advierte de que el voto nulo "no favorece al sector y va en contra de las movilizaciones".

 

Jarc: “Alfombra roja” a los jóvenes

El presidente de Jarc, Joan Carles Massot, defiende un modelo centrado en la "agricultura profesional" y en la incorporación de nuevas generaciones. Para ello, propone medidas fiscales contundentes. "Deberían hacerle una alfombra roja a cada joven que se incorpora. Proponemos reducir a cero su fiscalidad y aplicar un modelo de libre amortización inspirado en el País Vasco", plantea.

En materia de comercio exterior, advierte de que las salvaguardas prometidas en el acuerdo con Mercosur ya se mencionaron en el pacto con Marruecos y que "no se cumplieron". También alerta sobre los efectos de futuros acuerdos con India o Australia en un mercado global dominado por gigantes como China o Estados Unidos.

 

Asaja: “Sin nosotros no hay comida”

El presidente de Asaja Catalunya, Pere Roqué, vincula estas elecciones con las protestas agrarias que hace dos años colapsaron grandes ciudades españolas. "El 6 de febrero de 2024 entramos con tractores para mostrar que sin nosotros no hay comida en la mesa", recuerda.

Roqué critica con dureza el tratado con Mercosur por la asimetría normativa. Señala que en Brasil "todavía se produce con hormonas de crecimiento prohibidas aquí hace 30 años", lo que, a su juicio, genera una competencia desleal.

Además, advierte de que el recorte del 20% en los fondos europeos destinados a la Política Agraria Común puede provocar el cierre de numerosas explotaciones en Catalunya, en un momento en el que Europa, según afirma, "da la espalda" a sus agricultores.

 

UPA: la defensa del arraigo territorial

El secretario general de UPA Catalunya, Joan Montesó, centra su discurso en el "ADN de la agricultura familiar" y en el valor del arraigo territorial a través de productos de proximidad y de calidad.

Sobre la sanidad animal, sostiene que la peste porcina africana tiene "contra las cuerdas" a la industria porcina, tras años de advertencias sobre la sobrepoblación de determinadas especies.

En relación con el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, reclama reciprocidad normativa. "El acuerdo abre oportunidades de exportación, pero hay sectores muy perjudicados. Si exigimos los mismos estándares, muchos productos no vendrán porque no podrán cumplirlos", subraya.

 

Assemblea Pagesa: un sistema “pervertido”

El portavoz de Assemblea Pagesa, Ramon Minguet, denuncia que el sistema actual está "pervertido" porque equipara a pequeños agricultores con grandes corporaciones. A su juicio, el relevo generacional resulta inviable en parte por el acaparamiento de tierras, que perjudica a las pequeñas explotaciones.

Defiende el campesinado como una "forma de vivir" vinculada al mercado local y al respeto medioambiental. Si logran representación en la Taula Agrària, advierte que se reservan el derecho a ausentarse como protesta ante lo que consideran una destrucción institucional del mundo agrario.

En el ámbito comercial internacional, rechaza el acuerdo con Mercosur al entender que estos tratados enfrentan a pequeños productores de distintas regiones para beneficiar exclusivamente a grandes empresas.

La votación del 27 de febrero se convierte así en un termómetro del estado del campo catalán, que busca reforzar su voz en un momento en el que confluyen la amenaza sanitaria, la presión de los mercados globales y el desafío del relevo generacional.

 

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