La Diputación de Barcelona devuelve su esplendor al Pont del Diable entre Martorell y Castellbisbal
La presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, inaugura la restauración integral del arco romano del Pont del Diable, situada entre los municipios de Martorell y Castellbisbal, una intervención ejecutada por el servicio de patrimonio arquitectónico de la institución.
La actuación, que cuenta con una inversión de 412.000 euros, asegura la conservación de uno de los pocos vestigios de la red viaria romana en el curso bajo del río Llobregat y refuerza su valor identitario y cultural en Catalunya.
En un enclave estratégico donde convergen caminos históricos, carreteras modernas y vías ferroviarias, la restauración confirma la relevancia del puente como símbolo patrimonial y referente histórico para la población local.
Un acto institucional con representantes locales
El acto de inauguración cuenta con la presencia de la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, la alcaldesa de Castellbisbal, Maria Dolors Conde, y el primer teniente de alcalde de Martorell, Lluís Amat.
Moret subraya la dimensión histórica y social del puente: “Es admirable que el puente se haya convertido en un verdadero elemento de identidad y cohesión local, en una imagen popular e icónica y que siga dos mil años y diversas reconstrucciones después, situado en un cruce estratégico de caminos, carreteras y vías ferroviarias”.
El evento simboliza la cooperación institucional y el compromiso de la Diputación con la protección del patrimonio arquitectónico local.
Restauración integral y técnicas de conservación
El proyecto incluye todas las actuaciones necesarias para garantizar la preservación del arco romano. Entre los trabajos realizados destacan la prevención de la caída de piedras del interior del relleno histórico y el control de la arenización superficial del mortero romano.
La intervención no solo mejora la apariencia del puente, sino que asegura la estabilidad estructural y la resistencia a los efectos del tiempo y la exposición ambiental. La Diputación destina a esta restauración una inversión de 412.000 euros, reflejando la apuesta por conservar los vestigios históricos que articulan la identidad territorial de Catalunya.
Un legado romano de más de dos mil años
El Pont del Diable fue construido entre los años 16-13 y el 8 antes de Cristo y constituye una de las pocas obras conservadas de la red viaria romana en la zona del curso bajo del río Llobregat.
A lo largo de los siglos, la estructura ha sufrido diversas reconstrucciones, pero el arco romano se mantiene como un elemento emblemático y visible, situado en un punto de paso estratégico. Su restauración garantiza que este legado bimilenario continúe formando parte del paisaje y la memoria colectiva de Martorell, Castellbisbal y toda Catalunya.
El puente no solo representa la ingeniería romana, sino también un símbolo de identidad local, cohesión comunitaria y referencia cultural que une historia y presente en la región del Baix Llobregat.
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