Supongo que carece de importancia la opinión de este modesto consumidor pero no cuenten conmigo aquellos que promueven desde la red un boicot a los productos manufacturados o procedentes de Cataluña. Allá cada cual con su conciencia y su criterio.
Se puede o no se puede estar de acuerdo con las decisiones que parten de los políticos; se puede o no se puede tener opinión distinta de cuanto está ocurriendo por las alturas, pero, de tejas abajo, donde nos movemos las gentes que miramos con asombro y un punto de inquietud cuanto ocurre, nada hará que renuncie al consumo de productos de calidad probada salidos del esfuerzo de quienes, como yo, se afanan por salir adelante dejándose el pellejo para mantener su empresa y sus puestos de trabajo.
Tendría bemoles, comprar productos de lugares ignotos con los que no tengo nada en contra pero tampoco en común y dejar de adquirir, sin ir más lejos, el vermut de Les Flors del Montseny que es asombro y disfrute de propios y extraños cuando ofrezco el manjar a quienes tienen a bien visitar mi casa. Con envidia contemplo las caras de placer de mis amigos, puesto que yo no bebo, y esos gestos de asombro no me los perdería por nada del mundo.
Reine la sensatez entre las gentes del común que bastante tenemos con lo que tenemos.
Andrés Madrid
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