martes, 30 de noviembre de 2021

Los familiares de las víctimas del castillo hinchable acusan la "falta de rigor" de los informes de la administración

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Castillo hinchable caldes malavella

Las familias denuncian una "clara negligencia" de los propietarios del castillo hinchable.


Las familias de la niña fallecida y los seis heridos en el castillo hinchable instalado en un restaurante de Caldes de Malavella (Girona) han encargado un informe técnico para analizar posibles errores administrativos y pedir responsabilidades al Ayuntamiento y a la Generalitat.


Así lo ha explicado su abogado, Carles Alabau, después de que este martes hayan declarado en el Juzgado de Instrucción 2 de Santa Coloma de Farners los padres de la menor fallecida y de otros niños en calidad de testigos y perjudicados.


Según el abogado, este informe técnico estará listo previsiblemente la semana que viene y tiene como objetivo revisar la normativa de estos hinchables y constatar si se cumplieron todos los requisitos administrativos para que estuviera instalado.


El perito encargado revisará las ordenanzas y analizará si los expedientes están bien tramitados, ya que constatan que ha habido "falta de rigor" y que la administración no ha sido diligente, en sus palabras.


El restaurante no contaba con una licencia específica para tener el inflable, aunque sí tenía la licencia de actividad correspondiente.


Las familias constatan una "clara negligencia" por parte de los propietarios ya que, según el informe de los Mossos d'Esquadra, solo tenía dos de los diez anclajes puestos, y compraron el castillo de segunda mano sin que conste ningún documento, factura, comprobante o libro de instrucciones, según Alabau.


El abogado de los propietarios del restaurante Mas Oller, Carles Monguilod, ha considerado que ni el Ayuntamiento ni la Generalitat saben con certeza en estos momentos si era necesario tener un permiso específico para tener una atracción de estas características.


"No está nada claro que fuera de aplicación" el tener un permiso concreto, y ante esta inseguridad concluye que no era necesaria dicha autorización.


SIN MONITOR NI INSTRUCCIONES 


En sus declaraciones, los padres han explicado que cuando llegaron al restaurante nadie les dio ninguna instrucción sobre el uso del hinchable ni les dijo que tenían que encargarse ellos mismos de la seguridad de los niños.


Los padres, que estaban a una distancia de entre 15 y 30 metros, tampoco vieron que hubiera ningún monitor encargado de la seguridad ni ningún empleado que revisara la instalación.


En este punto, Monguilod ha valorado que es "absurdo" pretender que te avisen de que debes vigilar a tu hijo cuando está en un parque o en una atracción, y que en este tipo de hinchable no es necesario monitor.


Según lo que han explicado ante el juzgado, no soplaba viento en esos momentos, pero sí alguna racha de vez en cuando, y se dieron cuenta de lo que pasaba por los gritos de los niños, cuando la atracción estaba ya elevada un metro del suelo.

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