La misión Artemis II encara la fase más peligrosa en la vuelta a la Tierra
Los cuatro astronautas han superado ya el ecuador del trayecto de retorno y se preparan para un vertiginoso amerizaje en el Pacífico este próximo sábado
Tras haber sobrevolado con éxito el satélite, la nave Orion ya ha ejecutado con precisión su segunda maniobra de aproximación a la Tierra. Este encendido de propulsores, que duró apenas 9 segundos la madrugada del pasado miércoles, ha sido el impulso definitivo para situar a la tripulación en la trayectoria correcta de regreso, superando ya más de la mitad del camino de vuelta a casa.
El cronograma de un regreso milimétrico
El calendario de la NASA no da tregua. Este viernes, a las 19:53 horas (horario peninsular), está programada la tercera y última corrección de trayectoria. Será el ajuste final antes de que los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se enfrenten al desafío definitivo.
Si los cálculos se mantienen, el desenlace de esta histórica odisea de diez días tendrá lugar el sábado de madrugada. Tras recorrer más de 406.000 kilómetros, la cápsula Orion tiene previsto realizar su amerizaje en aguas del Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, exactamente a las 02:07 horas (hora catalana).
El "infierno" de la reentrada: 2.600 grados de fricción
La fase de reentrada es, sin lugar a dudas, el momento de mayor tensión para el equipo de control en Houston. Al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, la nave alcanzará una velocidad asombrosa de 40.000 kilómetros por hora.
Esta velocidad extrema generará una fricción tal que la temperatura exterior de la cápsula ascenderá por encima de los 2.600 grados Celsius, envolviendo la nave en un plasma incandescente. Para sobrevivir a este "infierno" térmico, la Orion cuenta con un sofisticado escudo de calor diseñado específicamente para proteger la integridad de los cuatro tripulantes.
Una separación crítica en el espacio
Minutos antes de tocar la atmósfera, se producirá un procedimiento técnico vital: la cápsula de la tripulación se desprenderá del Módulo de Servicio Europeo (ESM). Este módulo, que ha sido el "pulmón" de la nave proporcionando agua, energía y suministros durante todo el viaje, se desintegrará por completo al entrar en contacto con el aire.
Tras la separación, la Orion realizará una maniobra de elevación para ganar distancia de seguridad respecto al ESM y evitar cualquier colisión entre ambas piezas antes del descenso final.
Rescate en alta mar: el despliegue de la Marina
Una vez que la cápsula impacte contra las aguas del Pacífico, se activará el protocolo de recuperación. Cinco grandes flotadores se inflarán automáticamente para mantener la nave en posición vertical y estable.
La NASA no estará sola en esta fase. Un operativo de élite de la Marina de los Estados Unidos, que incluye buceadores especializados, cuatro helicópteros y un buque de rescate, se encargará de extraer a los astronautas en un tiempo récord de menos de dos horas.
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