La Casa Real noruega toma medidas urgentes con Mette-Marit tras el escándalo Epstein
Viaje cancelado, redes sociales cerradas y máxima preocupación institucional por el futuro de la princesa heredera
La Casa Real de Noruega ha reaccionado con rapidez tras el impacto del caso Epstein, que ha salpicado directamente a la princesa heredera Mette-Marit, adoptando dos decisiones inmediatas para contener la crisis institucional que atraviesa la monarquía.
La primera medida ha sido la cancelación de un viaje privado que la princesa tenía previsto realizar fuera del país. Aunque el desplazamiento ya estaba confirmado por Palacio y coincidía con el inicio del juicio a su hijo mayor, Marius Borg, finalmente se ha decidido que Mette-Marit permanezca en Noruega. La información ha sido confirmada por varios medios noruegos.
Un momento crítico para la princesa heredera
La situación personal e institucional de Mette-Marit es una de las más delicadas desde que se convirtió en princesa heredera. La aparición de centenares de correos electrónicos intercambiados con el pedófilo Jeffrey Epstein ha provocado una fuerte reacción social en Noruega. Son muchos los ciudadanos que han expresado públicamente su rechazo y cuestionan que pueda llegar a convertirse en reina en el futuro.
Aunque en un primer momento pidió perdón y reconoció su falta de criterio al relacionarse con Epstein, la magnitud de la correspondencia revelada ha agravado la crisis, que ya es considerada un problema de Estado, según ha admitido el propio primer ministro noruego.
Redes sociales cerradas por la avalancha de críticas
La segunda decisión adoptada por la Casa Real ha sido cerrar los comentarios en sus redes sociales oficiales. Desde el departamento de comunicación han explicado que se trata de una medida temporal debido a la gran cantidad de mensajes que vulneraban las normas éticas de la institución.
El objetivo es claro: blindar a la princesa heredera y reducir su exposición pública en un momento especialmente sensible.
El juicio a Marius Borg agrava la crisis
El escándalo Epstein coincide con el inicio del juicio a Marius Borg, hijo mayor de Mette-Marit, acusado de 38 delitos, entre ellos agresiones sexuales, violaciones y posesión de drogas. El proceso judicial se alargará durante siete semanas y amenaza con seguir deteriorando la imagen de la familia real.
La reciente visita de Mette-Marit, junto a su marido Haakon y su hija Ingrid, al acusado horas antes del juicio, ha sido duramente criticada y ha vuelto a encender el debate público.
Preocupación por el futuro de la monarquía
Mientras el Parlamento noruego ha reafirmado recientemente el mantenimiento de la monarquía —no sin división—, la popularidad de los príncipes herederos cae en picado. La Casa Real también intenta ahora proteger a los hijos menores, Ingrid y Sverre Magnus, alejándolos del foco mediático y de las polémicas que rodean tanto el caso Epstein como el juicio de su hermanastro.
El futuro de Haakon y Mette-Marit como reyes de Noruega nunca había estado tan en entredicho.
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