La final de Copa del Rey acaba 2-2 (3-4) y la Real Sociedad vence al Atlético de Madrid

El conjunto donostiarra levanta el trofeo frente al Atlético de Madrid en La Cartuja tras un empate agónico y una tanda decisiva mientras Marrero detiene dos lanzamientos y Pablo Marín firma el definitivo

|
EuropaPress 7452265 marcos llorente of atletico madrid and pablo marin of real sociedad in (1)
Marcos Llorente, jugador del Atlético de Madrid, y Pablo Marín, jugador de la Real Sociedad - Europa Press

 

El ambiente vivido en el estadio andaluz y en las horas posteriores confirma la magnitud de un partido que queda marcado por la igualdad, la tensión y un desenlace que vuelve a castigar al equipo rojiblanco desde los once metros.

El escenario andaluz reúne a miles de aficionados en una cita que trasciende lo deportivo y convierte el enfrentamiento en una auténtica celebración del fútbol español, con momentos de emoción, polémica y memoria que acompañan a la resolución del título.

 

Un inicio fulgurante

El arranque del encuentro rompe cualquier previsión desde el primer instante. La Real Sociedad se adelanta a los pocos segundos gracias a un gol de Barrenetxea, el más rápido en la historia de las finales del torneo, tras una acción que sorprende a la defensa del Atlético de Madrid.

El conjunto rojiblanco reacciona con rapidez y logra equilibrar el marcador mediante un tanto de Lookman, que culmina una de las primeras llegadas peligrosas de su equipo. Sin embargo, el dominio alterno no impide que el cuadro vasco vuelva a tomar ventaja antes del descanso con un penalti transformado por Oyarzabal, tras una acción en la que Musso comete falta sobre Guedes.

 

La reacción rojiblanca y el empate

El desarrollo de la segunda mitad muestra a un Atlético de Madrid decidido a cambiar el rumbo del partido. La presión ofensiva aumenta y las ocasiones se suceden, aunque la defensa donostiarra resiste durante gran parte del tiempo reglamentario.

Cuando el encuentro se aproxima a su final, Julián Álvarez firma un gol de gran calidad que establece el empate y fuerza la prórroga. La igualdad se mantiene durante el tiempo extra, en el que ambos equipos evidencian el desgaste físico y priorizan evitar errores.

 

El desenlace desde los once metros

La resolución llega en la tanda de penaltis, donde emerge la figura de Unai Marrero como protagonista indiscutible. El guardameta detiene los lanzamientos de Sorloth y Julián Álvarez, marcando el rumbo de una serie que termina con el gol definitivo de Pablo Marín para sellar el 3-4.

El intento de reacción del Atlético de Madrid, impulsado por una parada de Musso, resulta insuficiente para revertir la situación, y el conjunto vasco se proclama campeón.

 

Celebración y contraste de emociones

La entrega de medallas y el levantamiento del trofeo por parte de Oyarzabal desatan la euforia entre los jugadores y aficionados de la Real Sociedad, que celebran un título que en 2020 no pudieron festejar con público debido a la pandemia.

En el lado contrario, la decepción se apodera del Atlético de Madrid, cuyos futbolistas, liderados por su entrenador, permanecen en el campo para aplaudir a su rival en un gesto de deportividad. El capitán Jorge Resurrección reconoce el esfuerzo del equipo con unas palabras sinceras: “Una noche dura. Agradecer a toda nuestra gente que ha viajado. Nos hemos dejado el alma y no ha podido ser”.

 

La fiesta continúa

La celebración se prolonga tanto en el terreno de juego como en las calles, donde la afición acompaña a los jugadores en una noche que se alarga en Sevilla. Durante los festejos, Take Kubo desvela el ambiente interno del vestuario con una referencia a uno de sus compañeros: “Yo me dejaré llevar. Lo organizarán los de siempre, a los que les gusta la fiesta. Guedes, Elustondo... A Guedes le encanta la fiesta, ya pedía una Copa antes de empezar”.

La conquista supone la cuarta Copa del Rey para la Real Sociedad, que vuelve a imponerse al Atlético de Madrid en una final que recuerda a la disputada en 1987, también decidida desde el punto de penalti.

 

Un contexto marcado por la polémica y la historia

El camino hasta la final ha estado acompañado por diversas cuestiones que trascienden lo deportivo. La polémica por el precio de las entradas, con cifras entre 89 y 282 euros, ha generado debate entre los aficionados. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, ha defendido el valor del evento al afirmar: “La Copa es más que un encuentro deportivo, representa la ilusión de dos aficiones”.

Asimismo, en las horas previas se ha difundido un vídeo posteriormente eliminado en el que se escuchan cánticos polémicos, lo que añade tensión al ambiente de la final.

El recuerdo de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad fallecido en 1998, también permanece presente en la memoria colectiva, aportando una dimensión emocional a un enfrentamiento con historia.

La final celebrada en el Estadio de La Cartuja confirma, una vez más, el peso simbólico de la Copa del Rey como uno de los grandes acontecimientos del fútbol en España.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA