La stablecoin donde participa CaixaBank busca ofrecer una moneda fiable, simple y europea
La moneda digital europea permitirá pagos más rápidos, baratos y seguros, además de abrir nuevas oportunidades en finanzas descentralizadas y transacciones transfronterizas
Una nueva stablecoin respaldada por el euro se prepara para transformar los pagos y la economía digital en Europa. La iniciativa, liderada por el consorcio Qivalis, busca ofrecer una moneda digital confiable, sencilla y claramente europea, capaz de integrarse en mercados de finanzas descentralizadas (DeFi), pagos transfronterizos y liquidación de activos tokenizados.
El mercado global de stablecoins ya alcanza los 250 mil millones de dólares, con transacciones que podrían superar los 400 billones en los próximos años, según Howard Davies, presidente del Consejo de Supervisión de Qivalis. Davies ha subrayado que “Europa tiene una gran oportunidad para posicionarse como un actor clave en este mercado”, dado que el euro apenas representa el 0,4% de las stablecoins existentes.
Un consorcio bancario europeo
La empresa Qivalis, domiciliada en Ámsterdam, está formada por un consorcio de diez bancos europeos: CaixaBank, ING, Banca Sella, KBC, Danske Bank, DekaBank, UniCredit, SEB, Raiffeisen Bank International y, desde el 1 de diciembre, BNP Paribas. Este consorcio busca garantizar confianza, liquidez e interoperabilidad, acelerando la adopción de la stablecoin en toda la región.
El proyecto se encuentra en proceso de obtener la autorización y supervisión del Banco Central de los Países Bajos (DNB) como Institución de Dinero Electrónico (EMI), conforme al Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea.
Un equipo directivo con experiencia internacional
El CEO de Qivalis, Jan-Oliver Sell, aporta su experiencia en emprendimiento y liderazgo operativo. Fue director general de Coinbase Alemania, donde obtuvo la primera licencia de custodia cripto de Alemania, y ha desempeñado cargos relevantes en Binance, iFunded y gestión de activos en la City de Londres durante 18 años.
Sell estará acompañado por Floris Lugt, CFO, con experiencia en activos digitales y tesorería en ING y ING Francia, y Sir Howard Davies, presidente del Consejo de Supervisión, ex subgobernador del Banco de Inglaterra y director general de la CBI, con una amplia trayectoria en regulación financiera europea. Todos los nombramientos están sujetos a aprobación regulatoria.
Según Jan-Oliver Sell, el lanzamiento de una stablecoin (criptomoneda) ligada al euro representa un momento decisivo para el comercio digital y la innovación financiera en Europa. “Una stablecoin nativa en euros no se trata solo de conveniencia: se trata de autonomía monetaria en la era digital. Permite que empresas, fintechs, pymes y consumidores europeos realicen transacciones sin fricciones a través de fronteras, manteniendo la estabilidad y confianza del euro”, ha explicado.
La stablecoin permitirá pagos instantáneos y de bajo coste, transacciones 24/7, pagos programables, mejoras en la gestión de la cadena de suministro y la liquidación de activos digitales como valores y criptomonedas.
Seguridad, valores europeos y soberanía financiera
Para Howard Davies, esta infraestructura es clave si Europa quiere competir globalmente en la economía digital y preservar su independencia económica. “No estamos construyendo solo vías de pago; estamos asegurando que los valores europeos sobre protección de datos, estabilidad financiera y cumplimiento regulatorio estén integrados en el futuro del dinero digital”, ha afirmado.
El consorcio permanece abierto a la incorporación de más bancos, reforzando su misión de impulsar la innovación en pagos, liquidación y activos tokenizados, siempre con claridad, seguridad y responsabilidad.
Hoja de ruta hasta 2026
Qivalis tiene previsto lanzar la stablecoin en euros durante la segunda mitad de 2026. Las próximas etapas incluyen la solicitud de licencia EMI, la preparación operativa y técnica y la definición de acuerdos comerciales, antes de su lanzamiento oficial y la expansión a mercados europeos clave.
Con este proyecto, Europa da un paso importante hacia una economía digital confiable y soberana, ofreciendo a empresas y ciudadanos una alternativa estable frente a las criptomonedas tradicionales y consolidando su papel en el futuro del dinero digital.
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