La moneda digital europea permitirá pagos más rápidos, baratos y seguros, además de abrir nuevas oportunidades en finanzas descentralizadas y transacciones transfronterizas
El viejo continente no quiere quedarse atrás en la carrera por el dinero digital.
El proyecto, regulado por MiCA y previsto para 2026, busca reforzar la autonomía estratégica europea en el mercado de pagos digitales